Los fondos salen de Indra tras la injerencia de Moncloa y el fin de la fusión con Escribano
Davidson liquida su posición en el capital y otros inversores reducen su participación en las últimas semanas

Ilustración generada mediante IA.
Algunos fondos de inversión han realizado movimientos significativos en Indra tras conocerse a principios de año la intención del Gobierno de desplazar a su presidente, Ángel Escribano, que este miércoles tiró la toalla tras un duro pulso con Moncloa. Las presiones y amenazas han sido de tal calibre en las últimas semanas que finalmente ha renunciado a su cargo. Será sustituido por el ex consejero delegado de Criteria Ángel Simón, próximo al PSC.
Los registros de la CNMV consultados por THE OBJECTIVE dan cuenta de que algunos bancos de inversión y fondos institucionales han reducido su participación o salido del capital desde que se inició la batalla, en parte por las constantes y reiteradas pretensiones de Pedro Sánchez de tener cada vez más control sobre el mundo empresarial, con cambios de opinión sobre un mismo asunto. Pero también porque en la lucha se ha perdido la oportunidad de que España cree un campeón nacional de la defensa, después de que los hermanos Escribano renunciaran al proyecto de fusión de su compañía, EM&E, con Indra.
El caso más llamativo es el de Davidson Kemper, que a finales de marzo salió por completo del capital, al desprenderse del 1% que tenía desde octubre de 2025, cuando la integración de ambas firmas estaba sobre la mesa. Hay más casos, como el de Bank of America, que ha pasado de un 3,4% a un 2,8% en semanas. El grupo norteamericano llegó a tener una participación del 5%.
Apuesta histórica a que la cotización se desplome
UBS es otro ejemplo de la pérdida de confianza en Indra, una vez que se ha guardado la fusión en un cajón. La entidad suiza ha reducido su peso del 4,18% al 2,2%, mientras que Morgan Stanley lo ha bajado del 3,3% al 2,1%. Otros, en cambio, han elevado su posición, como el estadounidense T. Rowe Price, que ha aumentado su presencia hasta el 5%.
Al tiempo que se han producido estos movimientos, un fondo que apuesta por que la cotización se desplomará ha invertido más acciones en Indra. El ataque bajista, que es de una magnitud histórica, lo ha hecho AQR Capital Management, que ha desembolsado más de 200 millones para ganar dinero si las acciones de la tecnológica se derrumban. Poco a poco ha ido ampliando sus posiciones a corto —como se denomina en la jerga financiera— hasta el 2,71% de la sesión del martes, es decir, horas antes de que Escribano anunciara su marcha de la compañía. Hace unos días, era de menos de un 2,5%.
Cambio de opinión del Gobierno en meses
Otros inversores bajistas han seguido el camino contrario, pero no han disminuido en la misma proporción el ajuste. Así, el fondo de pensiones de Canadá ha recortado de algo más de un 0,6% a un 0,5% la participación en la entidad con la pretensión de que Indra se hunda en bolsa.
La fusión de Indra con EM&E fue bien vista por Moncloa a principios del año pasado y validada en el consejo de administración. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) controla un 28% de los títulos y tiene representación. Hace poco más de un ejercicio, fue el Gobierno el que apostó por Escribano como presidente, tras la marcha de Marc Murtra a Telefónica, en otra operación de asalto de control a una empresa privada.
En los últimos meses, el Ejecutivo ha cambiado de opinión respecto a la integración, al considerar que existía un conflicto de intereses al tener Escribano un 14% de Indra y ser el accionista de EM&E junto a su hermano al 50%. Detrás de este giro se encuentra la temida pérdida de control de la firma participada por la SEPI de haberse llevado a cabo una unión de ambas, ya que la sociedad del ya expresidente iba a subir su peso hasta niveles cercanos al brazo inversor estatal.
Ahora, el fundador de EM&E podría protagonizar una salida de oro sin precedentes, una vez que ha dejado la presidencia de Indra y su consejo, debido a la revalorización que ha experimentado la cotización desde su entrada. Una apreciación que se ha detenido con las presiones del Gobierno y con desplomes relevantes, como los de la semana pasada, cuando descendió un 12%. También podría vender sus acciones.
