Han destruido España
«El próximo Gobierno debe iniciar la necesaria reconstrucción de España, tanto en lo institucional como en lo económico, y restaurar la imprescindible unidad de España»

Ilustración generada mediante IA.
Un país próspero con futuro requiere de una cohesión social con una clase media potente, de una unidad de la nación indiscutible y de un alineamiento con los países desarrollados y modernos. Asimismo, resulta fundamental garantizar el Estado de derecho y contar con instituciones independientes con prestigio y con capacidad de influir con rigor en las decisiones relevantes. Además, es esencial vertebrar el territorio mediante un sistema de transporte rápido y seguro que genere un importante potencial de crecimiento.
También, para garantizar el bienestar de los ciudadanos y la eficiencia de las empresas es necesario disponer de una red de distribución de energía eléctrica potente y con capacidad suficiente de interconexión, y de un sistema eficiente de telecomunicaciones que garantice la plena cobertura nacional e internacional.
Asimismo, es fundamental tener capacidad para gestionar los excesos de agua y las sequías, que son cíclicas y habituales en nuestro país, y por supuesto es necesario garantizar la defensa nacional, la seguridad exterior e interior y organizar la llegada legal de los inmigrantes.
Sin embargo, el Gobierno de Pedro Sánchez está destruyendo España, puesto que está actuando en sentido contrario a todos estos valores y recursos, que son imprescindibles para el progreso de la sociedad en su conjunto.
La creciente fiscalidad y las dificultades para disponer de un empleo adecuado están produciendo un creciente deterioro de la clase media, que se consolidó en los años 60 del siglo pasado y que aporta estabilidad social; además, desde el periodo de Gobierno de Zapatero, se ha fragmentado y polarizado políticamente la sociedad, lo que complica la convivencia. Esta situación se ha agravado por la dificultad de acceso a la vivienda y por su posible ocupación, debido en gran medida a la populista Ley de la Vivienda.
«La fragmentación social y la ruptura de la convivencia nacional tardará varias generaciones en revertirse»
Sin lugar a duda, lo más grave que está sucediendo es el intento de destrucción de la unidad de España, por las continuas cesiones a los partidos independentistas, catalanes y vascos, para poder mantenerse en el poder el presidente del Gobierno. La fragmentación social y la ruptura de la convivencia nacional tardarán varias generaciones en revertirse, si este proceso es posible a estas alturas.
La ocupación de las principales instituciones, como el Tribunal Constitucional, el de Cuentas, el Banco de España o ahora la AIReF, perjudica la necesaria transparencia y eficiencia de un sistema democrático. Es fundamental una ruptura con esta situación e impulsar una regeneración democrática e institucional. Asimismo, la intervención de algunos medios de comunicación como TVE también va en contra de la necesaria información veraz a la que tenemos derecho todos los ciudadanos. Tampoco tiene justificación económica la entrada del sector público en empresas privadas como Telefónica.
El apagón del mes de abril de 2025, el primero de esta magnitud de nuestra historia, puso de manifiesto que una decisión política populista consistente en sustituir en exceso energías fundamentales como la nuclear por renovables puede provocar el colapso absoluto del sistema, en contra de lo que hacen la mayoría de los países que están impulsando la energía nuclear por su eficiencia técnica y económica. Sin embargo, Pedro Sánchez ha decidido cerrar nuestro parque nuclear, sin ningún tipo de justificación técnica, con lo que se renunciaría a una potencia esencial para garantizar el abastecimiento a costes bajos al sistema productivo y a las familias. Su importancia estratégica como garantía de suministro se ha vuelto a poner de manifiesto con la Guerra de Irán. La falta de inversión en redes de distribución eléctrica está limitando la localización de inversiones, sobre todo en inteligencia artificial, por más de 100.000 millones de euros.
La red de carreteras de alta capacidad y los trenes de alta velocidad garantizaban un sistema de transporte terrestre rápido, puntual y seguro; sin embargo, la falta de mantenimiento de estas infraestructuras está produciendo graves accidentes, falta de seguridad, incertidumbre y un aumento muy importante de los tiempos de los viajes con los graves problemas que genera. Se calcula un déficit de inversión en mantenimiento en la red de carretera de alta capacidad de entre 12.000 y 15.000 millones de euros en sus 15.000 km; en los que actualmente se está limitando la velocidad y, como única «solución», se han instalado unos carteles que informan de lo obvio: «Firme en mal estado», sin existir una política clara de resolución del problema.
«La decisión de Zapatero de derogar el Plan Hidrológico Nacional está provocando graves problemas al conjunto del territorio»
Además del riesgo, el deterioro de estas infraestructuras tiene altos costes económicos por los obstáculos que representa a la movilidad de personas y mercancías, incidiendo muy negativamente en el turismo, que encontraba en el AVE un atractivo para garantizar sus visitas en un tiempo corto, y lo peor es el riesgo de que se produzcan accidentes graves como desgraciadamente sucedió en Adamuz, con el resultado de 47 víctimas mortales; además del de Cataluña con un maquinista fallecido. La solución ha sido reducir la velocidad de los trenes, con lo que ha desaparecido su ventaja competitiva respecto al transporte aéreo en recorridos de mediana distancia.
La decisión de Zapatero de derogar el Plan Hidrológico Nacional está provocando graves problemas al conjunto del territorio, puesto que, al carecer de interconexiones entre las cuencas hidrográficas, no se pueden regular ni las sequías ni las inundaciones y avalanchas, que ya se mencionaban en el libro de Lucas Mallada Los males de la patria, de 1890. Asimismo, la capacidad de regulación y de almacenamiento de caudales se ha reducido por la inexplicable destrucción de más de 250 presas. Además, los expertos alertan del peligro que pueden representar más del 60% de nuestras presas por la falta de mantenimiento.
Respecto a los programas europeos de defensa, nuestro presidente vuelve a mantener «el paso cambiado» respecto al resto de socios europeos, sobre todo Alemania y Francia, en lo que se refiere al gasto militar respecto al PIB, al armamento nuclear disuasorio, y ahora también con su «No a la guerra».
El próximo Gobierno debe tener una mayoría clara y una voluntad férrea, para poder iniciar la necesaria reconstrucción de España, tanto en lo institucional como en lo económico y social; y sobre todo para acometer la imprescindible restauración de la unidad de España.