The Objective
Santi González

Un discurso inadecuado

«No había motivo alguno para las disculpas. Basta comparar el trato de los españoles a los indígenas con el que dieron los conquistadores británicos a los indios»

Opinión
Un discurso inadecuado

Ilustración generada mediante IA.

Hay que atender al contexto, casi siempre a la comparación y en ocasiones a la analogía. Pongamos que voy a hablar del Jefe del Estado. Debo admitir que desde un republicanismo inane y adolescente, he ido evolucionando hacia una aceptación de la Monarquía como forma política del Estado en mi edad madura. La Corona es un poder neutro y moderador que garantiza estabilidad y convivencia. Solo hay que imaginar a cualquiera de los políticos actuales como presidente de la República para calibrar la hondura del desastre.

Así, cuando el Rey de España dice ante el embajador de México que «hubo mucho abuso» durante la colonización de América, «también ha habido luchas, digamos, controversias morales y éticas en cuanto a cómo se ejerce el poder. Desde el primer día, es decir, los propios Reyes Católicos con sus directrices, las Leyes de Indias, por el proceso legislativo, hay un afán de protección, que luego la realidad hace que no se cumpla como se pretende y hay mucho, mucho abuso y también, como decía antes, valorar el hecho de que, de ahí, de ese conocimiento, pues nos apreciaremos más», ha afirmado el Monarca ante Quirino Ordaz, jefe de la misión diplomática mexicana.

Don Felipe ha centrado su intervención en la necesidad de que «las dos partes del Atlántico» puedan conocer la historia común porque «esa cultura mestiza es lo que nos define hoy», porque «conociendo la antigüedad es la manera que tenemos de valorar lo que ocurre hoy». Así, el Rey ha reconocido que «hay cosas que cuando las conocemos, cuando las estudiamos, en nuestro criterio de hoy en día, con nuestros valores, pues no pueden hacernos sentir orgullosos, pero hay que conocerlos, y en su justo contexto, no con excesivo presentismo».

Esa es la clave, que el presentismo siempre es excesivo y que en toda conversación con los indigenistas está presente la falacia del historiador, la creencia de que los hechos históricos de cinco siglos atrás se pueden juzgar con el patrón moral e intelectual de los tiempos presentes. En el siglo XVI no había en México ‘controversias’ como las que hoy nos entretienen, y aún faltaban siglos para que los antepasados españoles de López Obrador cruzaran el Atlántico para ir a poner allí la semillita de un caudillo indigenista. Faltaban al menos 400 años para que los abuelos judíos askenazíes de Claudia Sheinbaum llegaran a México a arraigar su apellido, que en yiddish significa ‘árbol hermoso’.

Habrá quien se sorprenda de que en la sociedad azteca no hubiera un ministerio de Igualdad y que ninguna mujer en el México indígena hubiera llegado a ministra como Irene Montero para que afeara a aquellos bárbaros su costumbre de arrancar el corazón a sus víctimas con un cuchillo de obsidiana, siempre que las víctimas fuesen mujeres no pertenecientes a la extrema derecha.

Conste que me gusta el titular de la Corona. Me gustó también su padre cuando acertaba a someter sus bajas pasiones a la defensa de los valores constitucionales y embridó a los militares aquel 23 de febrero de infausto recuerdo, pero en los últimos tiempos no acaba de acertar con el discurso.

Compare el lector las palabras del Rey ante el embajador de México con aquel memorable discurso del 3 de octubre de 2017. La diferencia es la sintaxis, ya definida por el poeta y filósofo Valery como un valor moral. Parece evidente la intención de Felipe VI de salvar la Cumbre Hispanoamericana, habida cuenta de los precedentes: la carta de Andrés Manuel López Obrador que le exigía disculpas por la conquista. El silencio del Monarca llevó a Claudia Sheinbaum a no invitarle a su toma de posesión. Sin embargo, cuando se trata con la tropa indigenista, es preciso tomar algunas precauciones. Por ejemplo, releer con dedicación Los usos del pesimismo: el peligro de la falsa esperanza, el formidable libro de Roger Scruton para deshacer falacias progresistas en general y tercermundistas en particular.

Hay algunas ocasiones, en fin, en las que la Casa Real asume responsabilidades que no debiera, pienso en aquella metedura de pata del doctor y la catedrática cuando, después del besamanos se alinearon junto a los Reyes y admitieron que la culpa era de los servicios de Protocolo. Y no había motivo alguno para las disculpas. Basta comparar el trato de los españoles a los indígenas con el que dieron los conquistadores británicos a los indios americanos. Las tropas de Hernán Cortés encabezaron una gran coalición de pueblos: Cempoala, Quiahuiztlan, Texcoco, Chalco, Xochimilco, Azcapotzalco y Mixquic contra los despiadados aztecas. España había creado la Universidad de Santo Domingo en 1538, cien años antes de que naciera Harvard.

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