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Ortega y Gasset, 20: la otra sede madrileña que aloja a Forestalia, Sumelzo y financieras opacas

El edificio acoge una docena de sociedades energéticas y financieras sin actividad visible y con estructuras replicadas

Ortega y Gasset, 20: la otra sede madrileña que aloja a Forestalia, Sumelzo y financieras opacas

La Guardia Civil registró el inmueble en Ortega Gasset, 20 que acoge empreas de Forestalia.

El edificio situado en José Ortega y Gasset, 20, en pleno barrio de Salamanca, se ha convertido en los últimos años en un vínculo discreto de sociedades energéticas y financieras que conecta, en una misma dirección, al entorno de Forestalia y a empresas vinculadas a la familia Sumelzo, junto a una constelación de entidades inversoras de baja visibilidad pública. No es la primera vez que este tipo de estructuras aparece asociada a un único inmueble: los registros mercantiles ya permitieron identificar un modelo similar en Serrano, 76, otra dirección madrileña utilizada como sede administrativa compartida por decenas de sociedades instrumentales del sector energético.

El número 20 de Ortega y Gasset, inmueble registrado el pasado jueves por la Guardia Civil, se ha consolidado así como algo más que una simple dirección fiscal. La documentación del Registro Mercantil, analizada por THE OBJECTIVE, muestra que el edificio ha albergado —de forma simultánea o sucesiva— una concentración poco habitual de sociedades vinculadas a las renovables y a la inversión, configurando un entramado societario que, sin ser ilícito, resulta opaco en su conjunto y difícil de descifrar. El edificio funciona como un hub administrativo, no como una sede operativa tradicional, con escasa actividad visible y un constante trasiego de sociedades que entran, se reorganizan y abandonan el domicilio.

En este entorno se instalaron empresas de los Sumelzo, sociedades administradas por el hermano y uno de los primos de Susana Sumelzo, actual número tres del Ministerio de Asuntos Exteriores. Esto es un dato relevante para contextualizar la estructura de control de estas empresas: Susana Sumelzo formó parte del organigrama de la matriz familiar, Sumelzo SA, hasta 2008, cuando abandonó la compañía tras iniciar su carrera política. Desde entonces, la gestión ha quedado en manos de otros miembros del núcleo familiar, sin que la dirigente socialista figure en los órganos de administración.

El nexo Forestalia-Sumelzo

Las empresas de los Sumelzo abandonaron esa ubicación entre finales de 2018 y principios de 2019 para trasladarse a Serrano, 76. Mientras, las empresas de Forestalia han tomado el camino inverso, disolviéndose, o trasladando su domicilio social a Ortega y Gasset. La coincidencia de estas sociedades con estructuras vinculadas a Forestalia sitúa a Ortega y Gasset, 20 como un punto nuevo de interés, tras el registro de la sede central del gigante de las renovables en Zaragoza.

En el caso de Forestalia, el Registro Mercantil acredita un uso recurrente de domicilios concentrados como herramienta de organización societaria, una práctica ya documentada anteriormente en Serrano, 76. En ambos casos, el patrón es similar: sociedades con capital mínimo, estructuras replicadas y órganos de administración coincidentes, creadas como vehículos de propósito específico para ordenar proyectos energéticos.

La clave no está en una empresa concreta, sino en el patrón agregado. En Ortega y Gasset, 20 se localizan —o se han localizado— decenas de sociedades de perfil energético y financiero en determinados momentos. La cifra sube si se incluyen domicilios históricos y sociedades de paso. Muchas de ellas carecen de empleados, declaran capitales sociales mínimos y presentan objetos sociales prácticamente idénticos. El inmueble funciona así como plataforma de ordenación societaria, no como centro de producción o gestión real.

‘Empresas fantasma’

En las plantas inferiores se concentran sociedades energéticas creadas en serie, con denominaciones distintas pero con estructuras prácticamente calcadas: CNAE similar o códigos muy próximos, ausencia de plantilla y órganos de administración repetidos. Este tipo de sociedades vehículo es habitual en el sector renovable, donde se utilizan para alojar permisos, proyectos o derechos de acceso a red. Lo llamativo no es su existencia, sino su acumulación en un único edificio y la homogeneidad extrema de sus características.

Ese primer nivel se complementa con una segunda capa formada por sociedades de inversión, holdings y vehículos financieros que también han fijado su domicilio —de manera estable o transitoria— en Ortega y Gasset, 20. No se trata de banca comercial ni de grandes fondos con presencia pública reconocible, sino de estructuras financieras ligeras, con objetos sociales amplios, escasa información disponible y una visibilidad pública muy limitada. Algunas de estas entidades aparecen vinculadas al edificio solo durante determinados periodos, coincidiendo con cambios de domicilio, reorganizaciones internas o movimientos societarios, para después trasladarse a otras direcciones de Madrid.

Es en este contexto donde cobra sentido la expresión financieras opacas. No porque exista constancia de irregularidad alguna, sino porque se trata de entidades cuya actividad real, volumen de inversión, participadas o beneficiarios finales no resultan fácilmente identificables a partir de fuentes públicas. La opacidad es estructural, no penal: sociedades sin web corporativa, con cuentas abreviadas, sin información comercial visible y con una presencia pública mínima, que dificultan reconstruir su papel exacto dentro del entramado.

Energéticas y financieras

La convivencia de ambas capas —energía e inversión— en un mismo inmueble no es casual. Ortega y Gasset, 20 ofrece un marco idóneo para compartimentar funciones: unas sociedades alojan proyectos; otras, capital o estructuras financieras; todas, bajo un mismo paraguas físico, pero sin una relación societaria explícita que las vincule de forma directa. Este diseño permite segmentar riesgos, aislar activos y reducir la trazabilidad externa, una práctica legal pero cada vez más extendida en estructuras empresariales complejas.

En este escenario se consolida un nuevo nexo espacial entre Forestalia y el entorno Sumelzo. Los registros acreditan que sociedades vinculadas a ambos ámbitos han pasado por la misma dirección y compartido espacio —al menos en el tiempo— con este entramado de vehículos financieros. No se trata de una alianza formal ni de una integración societaria, sino de una coincidencia significativa de domicilios que convierte al edificio en un punto de conexión empresarial singular.

Todas las sociedades identificadas figuran inscritas en el Registro Mercantil y operan dentro del marco legal. Sin embargo, el conjunto resulta llamativo por la densidad, la repetición de esquemas y la dificultad de reconstruir, desde fuera, el mapa completo de relaciones económicas. La suma de sociedades energéticas instrumentales, financieras de baja visibilidad y domicilios compartidos configura un entorno opaco por acumulación, no por infracción.

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