La UTE que renovó el tramo de Adamuz estaba presidida por OHLA y la obra la dirigió Ferrovial
Las cuatro empresas que hicieron el tramo en el que se produjo el accidente participaban al 25%

La investigación sobre las causas del accidente ferroviario en el tramo de Adamuz sigue en marcha.
La presidencia de la UTE que ejecutó la obra de renovación del tramo ferroviario de Adamuz (Córdoba) recayó en OHLA, mientras que la dirección técnica de la obra fue asumida por Ferrovial, según confirman fuentes del propio consorcio. Se trata de un reparto interno de funciones, según ha constatado THE OBJECTIVE, que no figura explícitamente en los anuncios públicos de adjudicación, pero que resulta clave para entender cómo se organizó la ejecución del proyecto.
ADIF Alta Velocidad adjudicó el contrato —de 50 millones y que posteriormente incorporó un modificado— a una unión temporal de empresas (UTE) integrada por Ferrovial, OHLA —a través de su filial Guinovart—, Fomento Construcciones y Contratas y Azvi. En la documentación oficial, el adjudicatario figura como la UTE, un esquema habitual en grandes contratos de infraestructuras ferroviarias.
La presidencia de la UTE tiene un carácter institucional y administrativo. Es la figura encargada de representar formalmente al consorcio ante el Gestor de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), firmar actas, certificaciones y comunicaciones oficiales, y de canalizar la relación con la dirección de obra. No implica una función técnica directa ni establece una jerarquía contractual sobre el resto de empresas, pero sí concentra la interlocución documental durante la ejecución del contrato.
Vigilancia de la obra de Adamuz
La dirección de obra, en cambio, es una función técnica y operativa. Le corresponde coordinar la ejecución diaria de los trabajos, supervisar materiales y procedimientos y verificar que las actuaciones se ajustan al proyecto y a los pliegos técnicos. En el tramo de Adamuz, esa función fue asumida por Ferrovial, de acuerdo con las fuentes consultadas. Esta separación entre representación institucional y dirección técnica es habitual en UTE de gran tamaño y responde a criterios de organización interna.
La documentación pública del contrato no detalla qué empresa ejecutó materialmente cada trabajo de la obra. En proyectos ferroviarios de esta envergadura, determinadas actuaciones —como las soldaduras de carril— pueden efectuarse por equipos propios del consorcio o por empresas especializadas, en función de la planificación y de la organización de la obra.
Según los criterios técnicos habituales en la obra pública ferroviaria, con independencia de qué empresa ejecute materialmente los trabajos, la supervisión, la validación de los procedimientos y el control de calidad corresponden a la dirección de obra. Es en ese plano técnico donde se sitúa la función de la jefatura de obra, distinta del papel administrativo e institucional que desempeña la presidencia del consorcio.
Modificación del contrato
Como ocurre en numerosos proyectos ferroviarios complejos, la obra de Adamuz incorporó un modificado contractual durante su ejecución. Esta figura, prevista en la normativa de contratación pública, permite introducir ajustes técnicos o adaptar el alcance de los trabajos conforme avanza la obra, siempre con informes técnicos y aprobación del órgano de contratación.
Entre los ajustes contemplados figuró la reutilización de balasto existente en determinados tramos, una práctica recogida en la normativa ferroviaria cuando el material cumple las especificaciones técnicas tras los procesos de cribado y limpieza. La reutilización de balasto es habitual en renovaciones de vía de gran longitud y responde a criterios técnicos y de gestión de recursos. Una vez aprobado, el modificado se integra en el contrato y se ejecuta dentro del marco ordinario del proyecto.
El anuncio de adjudicación publicado por ADIF identifica a la UTE como adjudicataria y consigna a efectos administrativos datos del expediente, incluido un correo electrónico corporativo de Ferrovial en el apartado de contacto y una sede que coincide con la de OHLA en Madrid. Durante la fase de licitación, ADIF solicita datos de contacto de todas las empresas integrantes de la UTE y consigna uno de ellos en los anuncios públicos. Ese contacto no identifica liderazgo operativo ni asigna funciones técnicas, sino que cumple una finalidad estrictamente formal dentro del procedimiento.
Responsabilidad en la vía
El interés público generado en torno al tramo de Adamuz ha situado bajo el foco una estructura —la UTE— frecuente en la obra pública ferroviaria, pero poco conocida fuera del ámbito técnico. Distinguir entre lo que consta en el expediente administrativo y lo que forma parte de la organización interna del proyecto resulta esencial para interpretar correctamente la documentación y las informaciones que han ido apareciendo.
En ese contexto, fuentes del sector subrayan que la organización interna de una UTE —presidencia, dirección de obra y ejecución material— no suele reflejarse de forma detallada en los anuncios de adjudicación, pero sí queda documentada en la gestión ordinaria del contrato y en la relación diaria con el gestor de la infraestructura. Esa diferencia entre el plano administrativo del expediente y el funcionamiento efectivo del proyecto resulta habitual en grandes obras públicas y permite entender por qué determinados nombres aparecen asociados a trámites formales sin que ello implique un papel operativo concreto en la ejecución.
