La soldadura rota de Adamuz le costó a ADIF 348 euros y está bajo custodia en un laboratorio
Un técnico de la CIAF vigiló esa pieza personalmente desde Adamuz hasta Madrid para analizar la causa de su rotura

Soldadura aluminotérmica de un carril nuevo de la Alta Velocidad.
La soldadura rota de Adamuz es la prueba clave de la investigación del accidente. Debido a su vital importancia, se encuentra bajo custodia. Ese trozo de unos 40 centímetros de acero de carril fue recogido en la vía del siniestro por miembros del Servicio Criminalístico de la Guardia Civil y trasladado a un laboratorio de Madrid por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios. Fue un técnico de la CIAF quien escoltó personalmente a Madrid estos restos —así como otras partes de la vía extraídas para realizar pruebas—. Esta pieza de apenas 350 euros es la que guarda todas las respuestas a los interrogantes del accidente, y podría confirmar la responsabilidad final del Gobierno en el accidente por el nivel de vigilancia al que se sometió al carril.
Según los técnicos de la CIAF, la clave del accidente reside en esa soldadura presuntamente defectuosa en el carril exterior de la vía 1. La investigación ha revelado que la fractura no fue causada por el paso del Iryo Málaga-Madrid ni por su excesivo peso, sino que este se encontró con un «escalón» en el raíl.
La evidencia más contundente es el hallazgo de muescas con patrones geométricos idénticos en las ruedas de tres trenes diferentes (incluyendo un convoy de Renfe) que pasaron por el mismo punto horas antes del siniestro. Esto indica que la vía ya había perdido su continuidad, pero el sistema de seguridad no detectó la rotura a tiempo para detener el tráfico.
El foco se centra ahora en la calidad de esa soldadura y el «cupón» de carril instalado durante las obras de renovación. La CIAF está analizando si se respetaron las cargas correspondientes al grado de acero y si existían coqueras (burbujas de aire o impurezas) en la unión que pudieran haber acelerado la fatiga del material. Una mancha detectada en ese trozo de soldadura así podría indicarlo.
Aunque el informe es provisional, la conclusión es clara: la infraestructura falló. La investigación ahora trata de determinar por qué las inspecciones previas, hechas apenas días antes, no detectaron una fractura que ya estaba marcando a todos los trenes que pasaban por Adamuz.
Soldaduras complejas
Las soldaduras de carril, según estas fuentes, son aún más complejas si se trata de los desvíos, la zona de las vías con cruzamientos o agujas de cambio como los que hay en el tramo de Adamuz y que sí fueron renovados durante las obras del pasado 2025. Este tipo de soldaduras se hacen en unas instalaciones de Valladolid, denominadas Centro Tecnológico de Vía (CTV). La duración del acero en estas piezas es mayor, por lo que se utiliza un material más caro en la soldadura sobre la base de cromo-níquel.
Esa pieza del desvío es trasladada posteriormente hasta su emplazamiento a bordo de un tren especial de Redalsa. Allí se une a la vía convencional mediante una soldadura por chisporroteo o aluminotérmica. Este último caso fue el que correspondió a la obra de Adamuz, donde el desvío se unió con unos metros de carril nuevo (fabricado en 2023) a la vía primigenia de 1989, la más vetusta de toda la red de alta velocidad española.
La soldadura aluminotérmica es un proceso químico que funde el acero a temperaturas extremas para unir las vías. Para que esta unión sea segura, es crucial el proceso de «neutralización de tensiones». Los carriles de acero se expanden y contraen con la temperatura; si no se fijan correctamente a la temperatura de diseño, acumulan una energía elástica peligrosa.
Desde 300 euros
El coste de una soldadura aluminotérmica como la que falló en Adamuz ronda los 350 euros. La de ese tramo concreto, según los albaranes consultados por TO, tuvo un precio de 348 euros —IVA no incluido—, que fue lo que había presupuestado ADIF. Los precios, explican estas fuentes, difieren dependiendo de si la soldadura se realiza de día o de noche. También influye en el precio el tiempo que permanece cortada la vía: cuanto más tiempo, menos prisa y más barato. Pero si la vía está en uso, el operador suele exigir mayor rapidez para volver a recuperar la operatividad, por lo que el precio se eleva.
La soldadura de Adamuz fue hecha por la empresa Maquisaba, una firma gallega especializada en construcción ferroviaria. Redalsa la revisó posteriormente, y un mes más tarde Ayesa volvió a supervisarla mediante una inspección visual y una auscultación geométrica. Solo el 30% de esas soldaduras se sometió a vigilancia. El carril, según estas pruebas, estaba en perfecto estado de soldadura a pesar de unir aceros con casi cuarenta años de diferencia.
La soldadura aluminotérmica es un proceso químico que funde el acero a temperaturas extremas para unir las vías. Sin embargo, para que esta unión sea segura, es crucial el proceso de «neutralización de tensiones». Los carriles de acero se expanden y contraen con la temperatura; si no se fijan correctamente a la temperatura de diseño, acumulan una energía elástica peligrosa.

