Albares cambia a los embajadores españoles en Líbano y Jordania en plena guerra de Irán
El ministro de Asuntos Exteriores coloca a José Luis Pardo en Amán y a Miguel de Lucas en la vecina Beirut

José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores. | Foto: EP
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha iniciado los trámites diplomáticos para colocar a dos nuevos embajadores españoles en Jordania y el Líbano: José Luis Pardo ocupará la legación diplomática en Amán y el actual embajador en dicha capital árabe, Miguel de Lucas, se trasladará a la vecina Beirut. Todo ello en medio de las hostilidades bélicas en la región de Oriente Próximo por la guerra en Irán, según desvelan fuentes diplomáticas a THE OBJECTIVE.
Pardo llevaba de embajador en Malasia desde julio de 2022, mientras que De Lucas llegó a Jordania en abril de ese año, por lo que en las próximas semanas cumplirán cuatro años en sus respectivos destinos diplomáticos. Una vez que Jordania y Líbano den luz verde a la solicitud de plácet remitida por las autoridades españolas, el jefe de la diplomacia llevará su propuesta de nombramientos al Consejo de Ministros. Esto último podría ser de forma inminente.
Tanto Pardo como De Lucas han sido incluidos en un triple movimiento de piezas por parte de Albares, ya que el embajador expulsado de Nicaragua a finales de enero, Sergio Farré, será el próximo representante de España en Malasia en sustitución de Pardo. El primer indicio de estos cambios lo dio el Gobierno el pasado 10 de febrero con el cese del embajador que estaba en el Líbano, Jesús Santos, al llegar a los 70 años, la edad de jubilación para los diplomáticos, por lo que la legación española en Beirut se encuentra a nivel de encargado de negocios desde el inicio de la guerra que enfrenta a Israel y Estados Unidos con Irán.
Farré fue expulsado del país centroamericano de manera expeditiva junto al número dos de la Embajada, el encargado de negocios Miguel Mahiques, hace justo dos meses. Los dos diplomáticos españoles recibieron la orden de expulsión del régimen de Daniel Ortega el 24 de enero y un plazo de apenas 24 horas para abandonar el país. Ambos tomaron al día siguiente un avión con destino a España tras la inesperada decisión de las autoridades nicaragüenses. Además, cinco personas de la cooperación española en Nicaragua fueron detenidas y expulsadas también del país, en lo que supuso la peor crisis diplomática entre España y Nicaragua.
El Gobierno de Pedro Sánchez reaccionó a la decisión del régimen de Ortega con la orden de expulsión del embajador de Nicaragua en España, Mauricio Gelli, nombrado en noviembre de 2022. El Ejecutivo nicaragüense justificó la expulsión de los diplomáticos españoles «por actividades incompatibles» con su estatus.
Farré había sido nombrado embajador en Nicaragua el pasado mes de diciembre, y presentó sus cartas credenciales el 2 de enero ante el vicecanciller del país, Valdrack Jaentschke, que ejerce su cargo en el gobierno del presidente Daniel Ortega junto al jefe de la diplomacia nicaragüense, Denis Moncada. Por lo tanto, el embajador español apenas estuvo tres semanas con todas sus atribuciones como máximo representante de España.
Fuentes diplomáticas españolas consultadas por THE OBJECTIVE indicaron en ese momento que no recordaban una expulsión tan rápida como la sufrida por Farré, quien habló en términos poco diplomáticos contra los dirigentes del país en una de sus primeras reuniones a puerta cerrada con cooperantes. Varios de los comentarios sobre Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, llegaron a oídos del régimen, que reaccionó de forma contundente con la mencionada expulsión.
Se da la circunstancia de que Managua era el primer destino de Farré como embajador tras veinte años de trayectoria diplomática sin mancha en su currículum, por lo que en el equipo de Albares sintieron desde el primer momento que había que resarcirle con otro destino del mismo nivel. Sin embargo, varios de sus compañeros estiman que el ministro ha sido «muy condescendiente» con él después de su «metedura de pata» nada más empezar su labor diplomática en Nicaragua. Finalmente, su nuevo puesto como embajador estará en otra zona geográfica —Asia— cuando las autoridades malasias concedan el plácet cursado por Madrid y el ministro lleve igualmente su nombramiento al Consejo de Ministros.
Periodos de tensión con Nicaragua
Las relaciones entre España y Nicaragua han atravesado periodos de tensión en los últimos años debido al encarcelamiento de opositores del régimen de Ortega y la expulsión de ciudadanos nicaragüenses acogidos en España, muchos de ellos como apátridas después de que el dictador les despojara de la nacionalidad.
En el verano de 2021, por ejemplo, la entonces embajadora española, María del Mar Fernández-Palacios, fue llamada a consultas por Madrid después de unos comentarios del régimen sobre la situación política española. La relación se retomó posteriormente, todo ello pese a la deriva represiva contra los opositores y la expulsión de insignes figuras como el escritor Sergio Ramírez, premio Cervantes en 2017 y primer centroamericano en ganar el premio más ilustre de las letras españolas.
Antes de Managua, Farré estuvo destinado en la Representación Permanente de España ante la UE, con sede en Bruselas, mientras que su compañero Mahiques se incorporó a la embajada del país centroamericano el pasado verano procedente de Santiago de Chile, donde era cónsul general. Al frente de la legación española en Nicaragua permanece, por el momento, otro diplomático español.
