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Castilla y León

Podemos e IU vuelven a la época de Zapatero: sin escaños como en 2007

Las dos formaciones de la izquierda alternativa se quedan sin diputados autonómicos en Castilla y León

Podemos e IU vuelven a la época de Zapatero: sin escaños como en 2007

Irene Montero en un acto de Podemos en Castilla y León. | Europa Press

Podemos, Sumar e Izquierda Unida se han quedado sin escaños en las elecciones autonómicas de Castilla y León de este domingo. Las formaciones de la izquierda alternativa al PSOE han sufrido su división, pero también el protagonismo de los socialistas a lo largo de la campaña electoral. La estrategia de la Moncloa ha sido recuperar algunos lemas como el ‘no a la guerra’, que, a lo largo de los últimos años, habían explotado sobre todo las formaciones de la izquierda alternativa. En un esquema ya casi de vuelta al bipartidismo, pero con un Vox como rival incómodo, la izquierda radical o alternativa se ha desplomado a niveles de 2007, cuando Gaspar Llamazares lideraba IU y José Luis Rodríguez Zapatero estaba al mando del PSOE y del Gobierno. También entonces, la izquierda poscomunista se quedó sin representantes.

«Un buen candidato y una campaña a pie de calle». Así resumen en caliente fuentes de IU y de Podemos el buen resultado del PSOE, liderado por Carlos Martínez, y su derrota. Los números describen un panorama muy gris para los partidos de la izquierda radical. Podemos e IU habían concurrido de la mano en las últimas autonómicas en Castilla y León y habían cosechado tan solo un escaño. Ese mismo procurador estaba en juego este 15 de marzo. Y finalmente, ni Podemos ni IU y Sumar se han hecho con ese diputado. En definitiva, un desastre sin paliativos. El PP gana las elecciones con 33 procuradores; el PSOE mejora su resultado de 2022 y llega a los 30 escaños, y Vox obtiene 14 diputados (uno más que hace cuatro años).

El análisis de los números describe una dinámica que apunta a dos movimientos: por un lado, un trasvase de votos socialistas hacia el PP; y por el otro, la conquista por parte del PSOE de esos mismos votos, pero en el granero de Podemos y Sumar. Es decir, que la radicalización del PSOE, con posiciones extremas en temas de política internacional, ha servido a los socialistas para salvar los muebles, e incluso mejorar los escaños de hace cuatro años. Todo ello a costa de Podemos y Sumar, que pierden juntos la mitad de votos de 2022. Ese mismo temor se extendía en las direcciones de Podemos, Sumar e IU, como publicó este diario pocos días antes de los comicios.

De 60.000 a 30.000 votos

Hace cuatro años, Podemos e IU recibieron 62.000 votos, el equivalente al 5% de las papeletas. Este domingo, Podemos se ha quedado con algo más de 8.000 votos, e IU y Sumar unos 25.000. Aunque en Izquierda Unida vieron posible obtener un procurador, y las fuentes consultadas en este partido sostienen que estuvieron cerca de lograrlo, lo cierto es que la debacle será difícil de maquillar. Queda sobre la mesa un debate ya casi obligatorio sobre la necesidad de buscar una nueva alianza que evite desperdiciar votos y quedarse extraparlamentarios en otros territorios.

En Aragón, Podemos cayó hasta las 6.000 papeletas y no obtuvo ningún diputado. IU, en cambio, salvó los muebles. Pero en Castilla y León los de Antonio Maíllo se han quedado también fuera del parlamento autonómico. Hasta ahora, los socios de Yolanda Díaz la han culpado directa o indirectamente por el paulatino desplome en las elecciones autonómicas. Hace un mes, Díaz anunció su decisión de no seguir liderando Sumar. De tal manera que ahora también se cae esa excusa para explicar la derrota. «0 escaños a la izquierda del PSOE. No hacer algo (o hacer lo de siempre) es pura negligencia», ha comentado durante la noche electoral Gabriel Rufián. Cabe recordar que hace casi diez años, en las autonómicas de 2015, Podemos había alcanzado los diez procuradores.

La debacle de la izquierda radical en Castilla y León recuerda lo ocurrido hace casi 20 años. En 2007, IU obtuvo 47.000 votos y se quedó sin representantes en la región. El PP y el PSOE se quedaron con casi la totalidad de votos válidos (50% de papeletas para los populares y 38% para los socialistas). La situación electoral se acerca a ese escenario, aunque esta vez Vox ha rozado el 19% de votos, reduciendo los márgenes de los dos principales partidos.

Para la izquierda alternativa, después de la debacle de Aragón y otras derrotas como en Galicia o el País Vasco, solo queda volver a hablar de cómo recuperar la unidad para alejarse de lo que puede convertirse en una desaparición ya casi estructural del escenario político nacional.

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