El bipartidismo se refuerza en Castilla y León gracias al 'no a la guerra' y a la crisis de Vox
Mañueco logra 33 procuradores, los socialistas ganan dos escaños y Vox crece por debajo de sus expectativas

Gráfico electoral de Castilla y León. | Alejandra Svriz
Castilla y León ha vuelto a dictar sentencia y el mapa político de la comunidad arroja una doble lectura: la consolidación de la hegemonía popular y un respiro inesperado para el sanchismo. El Partido Popular de Alfonso Fernández Mañueco ha logrado revalidar su victoria, mejorando no solo en porcentaje de voto, sino también en representación, al pasar de 31 a 33 procuradores. Con un 35,5% de los sufragios (más de cuatro puntos por encima de 2022), Mañueco sale reforzado de su particular plebiscito, demostrando que la marca del PP en la región sigue gozando de una salud de hierro y aprovechándose de la crisis interna que está viviendo Vox con los ejemplos de Javier Ortega Smith y José Ángel Antelo.
Sin embargo, la noche electoral en Castilla y León deja un titular que trasciende las fronteras autonómicas. El PSOE, lejos de hundirse, ha conseguido mejorar sus cifras con la estrategia de Pedro Sánchez del ‘no a la guerra’. Los socialistas alcanzan los 30 procuradores (dos más que en la anterior cita electoral) y rozan el 30,75% de los votos. Este resultado es un auténtico balón de oxígeno para Ferraz. Al conseguir crecer en un feudo tradicionalmente conservador, el PSOE rompe la peligrosa tendencia a la baja que venía arrastrando y que se había materializado de forma cruenta en las recientes citas de Aragón y Extremadura. Los socialistas demuestran así una capacidad de resistencia que pocos sondeos lograban anticipar con tanta claridad.
El sabor agridulce de Vox y el descalabro a la izquierda del PSOE
En el bloque de la derecha, Vox experimenta una noche de luces y sombras. La formación conservadora logra incrementar su representación al sumar un procurador más, alcanzando los 14 escaños y rozando el 19% de los votos. Sin embargo, en la sala de máquinas del partido la sensación es agridulce. Las expectativas de crecimiento eran notablemente mayores y, aunque consolidan su papel como tercera fuerza indispensable para el bloque de derechas, no han logrado capitalizar el desgaste que esperaban imponerle a Mañueco. El PP les ha frenado el paso y ha concentrado gran parte del voto útil.
Por otro lado, la noche electoral deja importantes movimientos en el tablero de los partidos provincialistas y la izquierda más escorada. Unión del Pueblo Leonés (UPL) se mantiene firme y conserva sus 3 procuradores con un 4,22% de los votos, demostrando la fidelidad de su electorado. Por Ávila (XAV) también retiene su único representante.
El gran damnificado de la jornada en el ámbito local es Soria ¡Ya! (SY). La plataforma ciudadana, que irrumpió con fuerza en 2022 con 3 procuradores, sufre un duro revés al perder dos de sus representantes y quedarse con tan solo uno, cayendo por debajo del 1% de los votos a nivel autonómico.
Podemos desaparece de Castilla y León
Finalmente, la atomización y las crisis internas han pasado la factura definitiva a la izquierda del PSOE. Podemos, que en 2022 concurrió en coalición y logró salvar los muebles con un escaño, desaparece ahora del parlamento regional. Presentándose bajo la marca PODEMOS – AV, la formación morada se queda a cero, perdiendo más de cuatro puntos porcentuales. Tampoco logran representación nuevas coaliciones como IU-MS-VQ, que, pese a aglutinar un 2,21% del voto, no logran superar la barrera para entrar en las Cortes, ni la formación de SALF, la formación de Alvise (1,39%).
En clave nacional, la lectura es clara. Alberto Núñez Feijóo puede presumir de un partido que ensancha su base en sus territorios históricos. Pero Pedro Sánchez, por su parte, encuentra en Castilla y León el cortafuegos que tanto necesitaba para argumentar que el PSOE no está en retroceso, cerrando la herida abierta en otras autonomías y preparándose para las batallas que están por venir.
