Camps revela una encuesta en la que el PP se hunde y Vox sube en la Comunidad Valenciana
La derecha seguiría gobernando pero el PP perdería 9 escaños y Vox ganaría 8 en las Cortes Valencianas

Francisco Camps, a su llegada a la rueda de prensa de este lunes | Rober Solsona / Europa Press
El PP bajaría de 40 a 31 escaños y Vox subiría de 13 a 21 si hoy se hicieran elecciones autonómicas en la Comunidad Valenciana, según la proyección de un estudio de NC Report presentado este lunes por el expresidente de la Generalitat, Francisco Camps. La encuesta dibuja un vuelco dentro del bloque de centro-derecha: aunque PP y Vox seguirían superando la mayoría absoluta (52 diputados), el peso parlamentario se desplazaría con fuerza hacia Vox, mientras el PP perdería nueve actas respecto a 2023. La encuesta, realizada entre el 2 y el 18 de febrero de 2026, se apoya en 1.500 entrevistas.
La misma proyección apunta a que el PSOE retrocedería de 31 a 27 escaños, mientras Compromís crecería de 15 a 20, reforzando su posición en las Cortes Valencianas. Con estos números, el Parlamento valenciano mantendría la mayoría del bloque que hoy gobierna, pero con una relación de fuerzas distinta y con un PP más dependiente de los de Abascal.
Camps compareció para dar a conocer el estudio que, según subrayó, ha financiado y gestionado él mismo y que utiliza como palanca para reabrir el debate interno en el PP de la Comunidad Valenciana (PPCV). «Todo militante del PP está legitimado para querer ser Presidente del Partido», afirmó al arrancar, y vinculó el deterioro demoscópico del partido con la necesidad de convocar un congreso regional «cuanto antes» y con voto directo de los afiliados. «Necesitamos volver a conectar con nuestros conciudadanos… porque estamos perdiendo su confianza», insistió.
Tras el bloque de escaños, el estudio traslada la caída también a porcentaje de voto. El PP pasaría del 35,1% obtenido en 2023 al 30,7%, mientras Vox subiría del 12,3% al 18,9%. En el flanco izquierdo, Compromís escalaría del 14,2% al 18,4% y el PSOE bajaría del 28,2% al 23,9%. Todo ello pondría a Vox como tercera formación en el parlamento valenciano y con un porcentaje todavía superior al obtenido en las elecciones recientes de Extremadura y Aragón.
Trasvase de votos y abstención
Otro de los apartados que más afecta el diagnóstico del PP valenciano es el de la retención de votantes. El informe estima que el PP conservaría el 71,2% de sus votantes de origen, el menor de todos los cuatro partidos representados en el parlamento autonómico y sufriría una «sangría» del 18,7% hacia Vox y del 7,4% hacia la abstención. Es decir, el problema no sería únicamente el trasvase al partido de Abascal, sino también la desmovilización de una parte del electorado popular que optaría por no acudir a las urnas.
Camps utilizó esa tabla para apuntalar su idea de que la fragmentación del voto del centro-derecha ya no es un fenómeno puntual, sino una tendencia que exige una «acción integral» para revertirse. «No podemos seguir esperando gobernar con el apoyo de otro partido», dijo, y ligó esa dependencia al deterioro de expectativas que, en su opinión, compromete tanto la Generalitat como el plano municipal.
Capacidad movilizadora
El estudio no se limita a la intención de voto, sino que mide notoriedad y capacidad de movilización y que, en esa parte, se incluyeron tres perfiles del PP: él mismo, la alcaldesa de Valencia María José Catalá y el actual líder presidente de la Generalitat Valenciana y líder de la gestora, Juan Francisco Pérez Llorca. En la fotografía de conocimiento público, el desequilibrio es claro. Camps aparece como el más conocido de los medidos con un 82,5% de notoriedad, frente al 60,1% de Pérez Llorca y el 55,3% de Catalá. El dato alimenta uno de los mensajes que Camps quiso colocar en la comparecencia: que el partido no solo debe decidir «quién» lidera, sino también si ese liderazgo llega a tiempo y con suficiente identificación social en un ciclo preelectoral ya en marcha.
Esa brecha se traduce también en las preguntas dirigidas a votantes del PP y de Vox sobre quién podría revitalizar el partido y reunir el voto del espacio. En «revitalizar más al PP», Camps encabeza con 40,5%, seguido de Pérez Llorca (33,4%) y muy por detrás Catalá (10,1%). En «movilizar a militantes y afiliados», Camps marca 40,8%, Pérez Llorca 32,5% y Catalá 14,4%. El patrón se repite en los indicadores de «vencer más claramente al PSOE» (Camps 41,4%, Pérez Llorca 33,1%, Catalá 14,7%) y «atraer más voto de Vox» (Camps 42,0%, Pérez Llorca 32,8%, Catalá 12,3%).
El propio Camps conectó estos resultados con su petición de un congreso regional antes del verano y con un modelo de voto directo que, dice, debe ser el primer gran acto de precampaña. Reivindicó que el PP ha sido «un partido de suma» y se mostró contrario a normalizar un escenario de coalición permanente. «El PP no tiene que salir a buscar que alguien luego le dé los votos para poder gobernar», afirmó, y remató con una idea recurrente en su discurso: la mayoría absoluta como objetivo «prioritario absoluto» y «sin matices».
El informe también recoge una simulación interna sobre un hipotético congreso con distintos niveles de participación, que Camps aprovechó para insistir en su objetivo de movilizar a decenas de miles de afiliados y proyectar hacia fuera la imagen de un partido «en marcha». En paralelo, el estudio incorpora un bloque de preocupaciones espontáneas que sitúa en cabeza la seguridad (35,3%) y la vivienda (33,4%), seguidas de inmigración irregular, sanidad y empleo, un marco que Camps presentó como agenda social a la que, en su opinión, el PP debe responder con un proyecto nítido para frenar el trasvase hacia Vox.
Un mensaje velado
Sin mencionar de forma directa al presidente valenciano actual, Juanfran Pérez Llorca, en la parte central de su intervención, Camps lanzó un mensaje inequívoco sobre la responsabilidad del liderazgo cuando no se alcanzan expectativas de mayoría absoluta.
«Todo aquel que no tenga la capacidad de poner encima de la mesa que puede ganar por mayoría absoluta… creo que debe dar un paso atrás», afirmó. Y añadió, en referencia a su propia dimisión en 2011 tras ganar por tercera vez con mayoría absoluta: «Si yo lo hice, ¿por qué no lo van a hacer otros?».
Camps recordó que dejó la Presidencia de la Generalitat y la del partido «por voluntad propia», subrayando que nadie le obligó. «Yo ya hice lo que tenía que hacer», dijo, en un paralelismo implícito con la situación actual del PPCV.
