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Massimiliano Casu y la pista de baile de Madrid

THE OBJECTIVE conversa con el editor de ‘Madrid desde el baile», que reúne 14 relatos sobre la danza y la ciudad

Massimiliano Casu y la pista de baile de Madrid

Imagen perteneciente a la muestra 'Madrid desde el baile'. | Cortesía CentroCentro

El libro Madrid desde el baile reúne 14 escenas de baile de la capital de los siglos XX y XXI. Los textos nos acercan a esa inmensa pista de baile que podemos llamar Madrid, desvelando hechos, memorias subjetivas y piruetas de la imaginación. Entre los autores, encontramos a Ismael Clemente Ortego, Raquel G. Ibáñez, Irie Queer, Meneo, entre otros.

THE OBJECTIVE conversa con Massimiliano Casu, editor del libro Madrid desde el baile. En sus páginas, encontramos 14 relatos de distintos autores que describen de manera personal diversas escenas de baile en la ciudad matritense. Casu, que es un investigador innato, se formó en las aulas de Arquitectura y llegó a Madrid desde Italia hace 17 años: «Llegué a la Politécnica, pero desde entonces más que al diseño me he dedicado al urbanismo táctico, o a la arquitectura participativa».

Cortesía CentroCentro

PREGUNTA.- ¿Cuáles fueron sus primeros proyectos en Madrid?

RESPUESTA.- Era un momento muy efervescente para la ciudad, se hacían muchas intervenciones, había muchos incentivos para fomentar la idea de comunidad en los barrios. En aquel entonces, formé parte del colectivo Todo por la praxis, una cooperativa que funciona con una red de colaboradores multidisciplinares. Estuve involucrado en proyectos como Campo de cebada o Haciendo Malasaña. Luego empecé a trabajar con prácticas más efímeras relacionadas con la música, me interesaba experimentar con nuevas formas de producción cultural, en el espacio público.

P.- Además del libro Madrid desde el baile, se presentó una exposición homónima, ¿desde cuándo empieza a recopilar información de archivo en torno a la práctica del baile? 

R.- Formé parte de La plaza en verano en Matadero, un proyecto que buscaba propuestas para explorar el poder de la fiesta como medio para construir una realidad efímera. Trabajamos el formato de las fiestas, como performance colectiva. Luego fui parte de la creación del festival Ciudad Bailar·Exagerar, también en Matadero, un encuentro intensivo con talleres, performances, mesas redondas y bailes. Desde entonces venía recopilando mucho material de archivo, cuando tuve una idea expositiva se lo propuse a CentroCentro y de ahí salió la idea de hacer Madrid desde el Baile

«El punto de partida era la afirmación de que el origen del baile es también nuestro origen»

P.- La estructura del libro se divide en 14 relatos o escenas matritenses de baile, contadas por sus protagonistas… 

R.- Madrid desde el baile muestra únicamente relatos, justamente para salir del formato del catálogo clásico con fotos. En la exposición homónima sí utilizamos imágenes e hicimos un recorrido por diversos bloques y temáticas. Planteamos preguntas como, ¿de qué hablamos cuando hablamos de baile? o ¿por qué y para qué bailamos?, también temas como «el baile y sus ingenios» o «el imaginario radical del baile». El punto de partida era la afirmación de que el origen del baile es también nuestro origen. Por ello incluimos un calco de la imagen de la pintura ritual rupestre que está en la Cueva de los Aljibes en Manzanares el Real. El enfoque de los relatos en el libro, se centra en los siglos XX y XXI, pero la fuerza de las historias es más importante que la cronología exhaustiva.

P.- ¿Cuál fue el criterio para elegir a los narradores de las historias?

R.- Me interesaba que hubiese diversidad en cuanto a profesiones y a la filiación personal de géneros musicales. Entre los participantes hay quienes se dedican al baile, pero también un amplio repertorio de gente de distintas disciplinas. Por ejemplo, el escritor y editor Servando Rocha, narra la llegada de Emma Goldman a Madrid en plena época del franquismo. Rocha cuenta cómo el baile pese a estar siempre bajo vigilancia, encontró la manera de bailar hasta el final de la noche en mascaradas libertinas.  Melania Belardo, cuenta cómo, pese a bailar tango desde los 16 años, conoció en «tango queer» o la «milonga queer» en Madrid. Allí se pueden cambiar los roles con la posibilidad de jugar y fluir en ellos, hasta incluso hacerlos desaparecer. También hay historias como la de Fiestas vuélvete underground (2006- 2008), en la que José Salas, plantea una bitácora a manera de memoria, de lo que fue este proyecto festivo.

Cortesía CentroCentro

P.- El libro inicia con una advertencia en la que se aclara, que no será una lectura de satisfacción para «aquella persona que busque una historia imparcial, repleta de cartografías, cronologías o registros de nombres ilustres…»

R.- Sí, porque el baile es un campo de investigación muy particular, que tiene que ver con afectos, emociones, momentos de desborde y estados alterados de conciencia, algunas debido a sustancias y otras por la euforia del momento. Era más sensato plantear el enfoque desde los elementos subjetivos que encontramos en estos relatos «apócrifos» y ahondar en ellos. Siempre me ha interesado abordar el tema del baile de manera experimental. 

«El chotis es parte de la historia de Madrid, se baila desde 1850»

P.- Luego de leer Madrid desde el baile, el tópico del Chotis como baile emblema de la ciudad, queda bastante diluido…

R.- Pero también es parte de su historia, es el baile oficial madrileño, se baila desde 1850 y se estrenó en el Teatro Real. Lo que se bailaba en Madrid antes del siglo XIX, era todo lo que estaba de moda en las cortes europeas. Madrid también ha tenido una buena relación con los bailes regionales y tradicionales. A partir del siglo XIX con la aparición de nuevos medios tecnológicos, estuvo expuesta a todas las tendencias mundiales. El libro intenta abordar el baile como una práctica social, espontánea, sin ocuparse precisamente de lo que se considera la danza asociada a un escenario.

Cortesía CentroCentro

P.- Aun así, el libro es muy informativo, se conoce mucho de la ciudad desde sus páginas…

R.- Sí porque hay textos muy descriptivos. Pienso en el de Abida Allouh, promotora musical de la noche madrileña y creadora de Coppelia 101, una sesión mítica de música electrónica de los años noventa. Desde su relato, repasa lugares míticos como la Sala Revolver, el Bali Hali, Alien o los afters del Boccacio. Nos remonta a lo que fue la década por excelencia y el boom del clubbing madrileño. Es muy ilustrativo ver cómo a partir de una experiencia personal, se pueden trazar hilos que evidencian la estructura de una ciudad y quienes la habitan. También hay textos que recogen la liberación que se vivió en el postfranquismo, con la recuperación de verbenas o fiestas de barrios. El régimen franquista también tuvo su propia poética del baile, centrado sobre todo en danzas tradicionales folclóricas, que buscaban reivindicar el espíritu nacional. 

P.- ¿Diría que Madrid es una ciudad que ha bailado mucho?

R.- Madrid tiene una relación profunda con el baile, pero a su vez, es un vínculo muy subterráneo o que se diluye. Si vemos la cantidad de lugares para bailar y lo que se sale, podríamos afirmar que es una ciudad que baila mucho. El libro está dirigido a un público amplio, porque justamente habla de una práctica de la que todos en cierta medida hemos sido partícipes. Creo que el aspecto más importante es que desde las historias, podemos pensar la producción de la ciudad y conocer los engranajes más emocionales o afectivos, con la implicancia del cuerpo. La ciudad se produce solidificándose alrededor de estas prácticas humanas y dedicamos muy poco tiempo a pensar en el rol profundo que han simbolizado en nuestra forma de vivir.

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