El Gobierno abre una nueva grieta con las feministas por el burka en vísperas del 8-M
El feminismo clásico apoya la iniciativa de Vox y aprovechará el Día de la Mujer para criticar el velo islámico

La ministra de Igualdad, Ana Redondo. | EP
El Gobierno de Pedro Sánchez y sus socios parlamentarios han impedido este martes que se apruebe la toma en consideración de la proposición de ley impulsada por Vox para prohibir el burka y el niqab en los espacios públicos. Además de los de Abascal, la norma solo ha contado con el apoyo del PP. Junts ha anunciado que presentará su propia medida, en la que aprovechará para reclamar una nueva delegación de competencias a Cataluña. La izquierda en su totalidad ha tildado de «racista» y «xenófoba» la iniciativa, sin calcular que el movimiento feminista que dice defender está mayoritariamente no ya sólo en contra del burka, sino del velo islámico. De hecho, esta será una de sus banderas el próximo 8-M.
La Alianza Contra el Borrado de las Mujeres, que aglutina a cientos de colectivos feministas, ha explicado a la izquierda que el velo islámico atenta «contra la dignidad y la libertad» de las mujeres. «El ocultamiento del cuerpo femenino es un símbolo y un mecanismo para imponer una sociedad basada en la segregación estricta entre hombres y mujeres», ha censurado Ángeles Álvarez, destacada feminista. Como ella, Laura Freixas, Paula Fraga y Elena Ramallo, impulsora del debate en España, que ha aplaudido la iniciativa de Vox por ir en la dirección de que «ninguna mujer ni niña en España sea discriminada por ser mujer, en que nadie sea condenada a una cárcel de tela».
Hace tan sólo un mes, además, 30 entidades feministas se quejaron ante el Ministerio de Igualdad por financiar estudios que justifican el velo islámico: «El velo no es un símbolo neutral. Es una imposición que controla el cuerpo y la libertad de las mujeres. Presentar esta realidad como un simple fenómeno cultural es dar la espalda a la lucha por la igualdad real y la autonomía femenina».
Esto evidencia una nueva brecha entre el Gobierno y el feminismo clásico, que achaca al Ejecutivo haber aceptado los postulados transgeneristas, su falta de determinación para abolir la prostitución y la gestación subrogada, y su connivencia con el islamismo. El lema ¡Ni veladas, ni explotadas, ni prostituidas! es, de hecho, el elegido por el Movimiento Feminista de Madrid para marchar el próximo Día Internacional de la Mujer. La otra marcha, organizada por la Comisión 8M, a la que suelen asistir Sumar y Unidas Podemos, se centrará en la lucha contra el «fascismo» y en el antirracismo.
El Gobierno se encuentra, por tanto, en una encrucijada. El PSOE ha rechazado la iniciativa de Vox, pero se ha mostrado partidario de «abrir el debate». «¿Nos parece bien el burka? No. ¿Debería haber sobre ello un debate tranquilo y sereno? Pues sí», ha explicado el portavoz socialista en el Congreso, Patxi López, que ha tildado de «xenófoba» la medida impulsada por la formación que preside Santiago Abascal, pero se ha abierto a considerar la de Junts, que cambia en que incluye cesiones competenciales a Cataluña.
Quien también se ha mostrado partidario de estudiarla, pero si no la presenta Vox, es el PNV, que ha anunciado que propondrá crear una subcomisión «de estudio sobre el uso del velo integral femenino en espacios públicos». La formación jeltzale considera que es necesario «un debate sereno y sin argumentos xenófobos sobre esta materia, por lo que apuesta por analizar con expertos los derechos que pueden entrar en colisión, atender a la jurisprudencia europea y garantizar la convivencia y los derechos de las mujeres que usan estas preguntas».
Yolanda Díaz, por otro lado, la ha rechazado con argumentos jurídicos, indicando que vulnera la Constitución en sus artículos 14 y 16. Un argumento que desde luego no convence a las feministas. Tasia Aránguez, profesora de Filosofía del Derecho en la Universidad de Granada y representante de la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres, le ha replicado: «Acabo de escuchar a Yolanda Díaz diciendo en la radio que la prohibición del burka vulnera el artículo 14 de la Constitución (que recoge la igualdad de los sexos y la no discriminación a ningún grupo social) y el artículo 16 (que recoge la libertad religiosa de los individuos, como por ejemplo las mujeres obligadas a ponerse esta prenda). Estamos en el mundo al revés».
