ERC se desmarca de sus socios en el Congreso y se abre a sancionar el burka con Junts
El partido independentista da un giro en su estrategia con el objetivo de no dar munición a Aliança Catalana

El presidente de ERC, Oriol Junqueras. | Europa Press
ERC se ha posicionado en el debate sobre la prohibición del burka en sentido opuesto a sus habituales socios en el Congreso. Mientras EH Bildu, Podemos y Compromís son reticentes a prohibir esta pieza de vestir, los republicanos abogan por sancionar su uso sin aplicar medidas «punitivas» que afecten a las mujeres que los llevan. Y no descartan sumarse a la propuesta que Junts per Catalunya presentó en el Congreso.
Como informó THE OBJECTIVE en su momento, la formación independentista ha decidido abordar el tema de la inmigración para no dejar a las «derechas catalanas» —es decir, a Junts per Catalunya, Vox y Aliança Catalana— capitalizar este asunto en una región como Cataluña, de las que más inmigrantes recibe cada año. Internamente, ERC también ha detectado que le pasa factura en su electorado no abordar cuestiones incómodas como la «seguridad en los barrios», si bien el debate del burka lo intentan confinar en el feminismo y el derecho de las mujeres para no sumarse a la «islamofobia» que, a su juicio, hay detrás de las propuestas de otros actores políticos.
Según explican fuentes de la formación, ERC abre la puerta a apoyar incluso la propuesta que Junts llevó al Congreso para prohibir tanto el niqab como el burka en los espacios públicos. La iniciativa surge después de que la Cámara rechazara una propuesta de Vox que contemplaba la prohibición del velo integral con posibles consecuencias penales. ERC defiende evitar la criminalización de las mujeres y apostar por políticas de integración social.
La fórmula de Junqueras
ERC coincide con el Partido Popular y Junts en impulsar la prohibición de esta prenda sin criminalizar a quienes la lleven. Están dispuestos a presentar sus propias enmiendas para evitar que se convierta en delito usarla. A este respecto, son partidarios de desincentivar su uso mediante la aplicación de sanciones administrativas o con fórmulas de integración en la comunidad.
En el partido explican la experiencia de Oriol Junqueras como alcalde de Sant Vicenç dels Horts (Barcelona). Su estrategia se basó en exhortar a la comunidad musulmana a que tanto sus hijos como hijas pudieran practicar el mismo deporte, insistir en la asistencia de las niñas a la escuela e incluir a las mujeres sin esta prenda en actividades locales. Y en cambiar las sanciones económicas por servicios sociales para la comunidad. «Se trata de evitar la estigmatización o el ostracismo de las mujeres. Evitar que se queden en casa», explican fuentes del partido.
Inmigración o feminismo
ERC hace pedagogía contra el burka y el niqab en los espacios públicos desde un punto de vista feminista y de civismo. No obstante, es un asunto con muchas aristas y que se vincula estrechamente al fenómeno de la inmigración procedente del norte de África de religión musulmana. En enero, el Institut de Ciències Polítiques i Socials (ICPS) publicó un sondeo que reflejaba que, en solo dos años, de 2023 a 2025, los catalanes partidarios de limitar la inmigración han subido 20 puntos: del 44% al 64%. Es decir, la política de puertas abiertas que pregonaba ERC en la región ha ido perdiendo adeptos.
El partido independentista quiere abordar este asunto sin dar munición a Aliança Catalana. Por ello buscan no criminalizar al «eslabón más débil», como son los propios inmigrantes, y centrar cada vez más sus críticas hacia los empresarios por alentar un modelo económico que precariza al trabajador. O contra las grandes multinacionales, como ya hizo la número dos de Junqueras, Elisenda Alamany, con El Corte Inglés, Carrefour e Ikea al cuestionar sus planes de querer «inmigrantes», mano de obra barata, en lugar de «subir el salario y dar condiciones dignas» a los actuales trabajadores. Y hablan de la necesidad de mejorar la financiación para adaptar los servicios públicos y las prestaciones sociales a las necesidades actuales.
Con todo, ERC no quiere quedarse atrás y ha incorporado este fenómeno a su agenda política. Lo hace desvinculándose de sus socios abertzales —con quienes tienen una alianza estratégica en el Congreso— y ofreciendo la mano a Junts.
