Albares viajará la próxima semana a Argelia para cerrar la cumbre entre Sánchez y Tebune
El ministro canceló en febrero de 2024 en el último instante su visita al país magrebí tras el deshielo

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, junto a su homólogo argelino, Ahmed Attaf. | Foto: MAEC
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, tiene previsto viajar a Argel la última semana de marzo para realizar su primera visita oficial como jefe de la diplomacia española y cerrar la próxima cumbre entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente argelino, Abdelmayid Tebune, según ha adelantado El Confidencial Digital y han confirmado fuentes diplomáticas a THE OBJECTIVE.
Albares solo ha estado una vez en el país magrebí, en 2021, desde que se convirtió en ministro de Asuntos Exteriores hace casi cinco años. En febrero de 2024, hace dos años, estuvo a punto de ir a Argel tras el deshielo en las relaciones bilaterales, pero suspendió en el último instante su viaje cuando supo que Tebune no le recibiría en audiencia. Ahora, la situación es distinta.
En el delicado tablero de la geopolítica del Magreb, el Gobierno de Pedro Sánchez quiere llevarse bien con los dos rivales regionales, Marruecos y Argelia, en un momento crucial para el contencioso del Sáhara tras la última votación en el Consejo de Seguridad de la ONU y en plena guerra de Irán. La embajada de EEUU en Madrid acogió la última ronda de negociaciones sobre el contencioso de la excolonia española. Además, la presión migratoria ha ido en aumento en el último año y España es el primer importador de gas argelino.
A ello se une la próxima regularización masiva de inmigrantes de la que se beneficiarán un número significativo de argelinos, como se ha podido ver en las últimas semanas ante las largas colas en los consulados del país magrebí en España y en los propios consulados españoles de Argel y Orán, donde hubo incluso un intento de asalto que estuvo a punto de provocar una tragedia. El consulado en la capital argelina tuvo que cambiar el método de recepción de visitantes: la entrada ya no es por orden de llegada a la fila, lo que ocasionó imágenes de gente durmiendo en la calle y altercados cuando se abrían las puertas, sino la vuelta al sistema de cita previa con la empresa BLS, con un máximo de 75 al día, que en el pasado ha provocado un mercado negro de compraventa de números.
Una de las incógnitas por cerrar en la visita de Albares es si la cumbre entre Sánchez y Tebune será en Madrid o Argel. El presidente argelino nunca ha estado en España desde que llegó al poder en diciembre de 2019. Sánchez, por su parte, viajó a Argel en octubre de 2020 antes de la crisis diplomática con Marruecos por el caso Ghali y de su posterior giro diplomático con el Sáhara a iniciativa de Rabat. En el desplazamiento a la capital argelina, Moncloa coló a un empresario clave en la trama Ábalos: el constructor valenciano José Ruz se subió al avión del presidente junto a una delegación en la que iban altos directivos del Ibex 35, según reveló este diario en julio del año pasado.
Las relaciones comerciales entre España y Argelia se normalizaron en 2024, tras 28 meses de crisis diplomática y 3.200 millones de euros de pérdidas para las empresas. El final del veto argelino a las empresas españolas supuso un nefasto balance para estas últimas: las exportaciones a Argel pasaron de 1.900 millones en 2021 a 330 en el año 2023. En total, las empresas dejaron de exportar productos por un valor equivalente a 3.200 millones de euros, es decir, la diferencia entre el último año de normalidad económica (en 2021) y los saldos comerciales de años posteriores y de los primeros ocho meses de 2024.
En 2021 se exportaron productos a Argelia por 1.888 millones de euros, cifra que se hundió en 2022 –con seis meses de bloqueo– hasta los 1.017 millones, y a los 332 millones en 2023, el dato más bajo de la serie histórica. Pese al nuevo clima, no se ha recuperado completamente entre ambos países el ritmo de intercambios comerciales previo al giro de Sánchez a la hora de reconocer la autonomía marroquí del Sáhara, dejando a un lado la histórica neutralidad española en el conflicto.
El Ejecutivo de Sánchez cambió de embajador en diciembre de 2025 con el nombramiento de Ramiro Fernández Bachiller en sustitución de Fernando Morán Calvo-Sotelo, hijo del exministro socialista en tiempos de Felipe González y que el pasado 12 de diciembre cumplió 70 años, la edad de jubilación para los diplomáticos. El principal foco de tensión entre Madrid y Argel ha sido la presión migratoria sin precedentes desde las costas argelinas hacia Baleares durante el pasado verano.
De junio a septiembre de 2025, cuando el clima fue más benigno para navegar, llegaron a Canarias 1.900 personas a bordo de 34 pateras, frente a las 3.900 que arribaron a las costas baleares en 224 embarcaciones que salieron de Argelia. Es decir, Baleares recibió durante ese periodo de tiempo el doble de inmigrantes –un 105,26% más– que las Islas Canarias. Ocurre lo mismo con el número de cayucos: en el caso balear fue seis veces más los que han llegado hasta Formentera, Ibiza y Mallorca. Con la diferencia respecto a Marruecos, que Argelia no admite la devolución de nacionales en situación irregular salvo contadísimas excepciones.

¿Por qué Argelia mira hacia otro lado ante la avalancha de pateras que salen de su país? Fuentes diplomáticas consultadas por THE OBJECTIVE indicaron a finales de agosto que ello se debía a una actitud más laxa de las autoridades del país magrebí en la lucha contra las mafias para presionar así a España y que agilice la concesión de visados a sus ciudadanos.
El problema de fondo se encuentra en la lentitud con la que los consulados españoles en Argelia expiden visados a los argelinos que quieren viajar a España por motivos laborales o de turismo. En la actualidad, el visado es obligatorio tanto para los españoles que deseen viajar a Argelia –a diferencia de la situación con Marruecos– como de forma recíproca. No existe la modalidad de visado en frontera, por lo que si una persona llega a Madrid o Argel sin este documento, es obligada a regresar a su país de origen en el siguiente vuelo disponible.
El Gobierno argelino se ha quejado en los últimos meses de que las autoridades españolas han estrangulado la concesión de visados para sus ciudadanos. El Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, constató en su última comparecencia en el Congreso el elevado número de quejas recibidas en cuanto a la obtención de citas para visados en los consulados de Argelia y Marruecos, que solo pueden obtenerse por vía telemática, lo que llevó a esta institución a formular recomendaciones al Ministerio de Asuntos Exteriores para que se adopten medidas que subsanen el problema.
Veto a españoles de origen marroquí
Desde Madrid también existe malestar por el hecho de que Argel deniega de forma sistemática la entrada en el país magrebí a españoles de origen marroquí, con el argumento de que pueden ser potenciales espías a sueldo del Reino alauí. Esta especie de veto recíproco de visados ha provocado que Argelia abriese durante el verano el grifo de la inmigración ilegal hacia Baleares como toque de atención al Gobierno de Sánchez. Y no fue el único aviso.
El nuevo cónsul español en Argel, Gauden Villas, estuvo varias semanas en septiembre sin poder trabajar en su demarcación consular porque no le llegó el exequator o plácet de las autoridades argelinas hasta mediados de ese mes. Ante el silencio argelino, tuvo que desplazarse al país magrebí con su pasaporte diplomático tras su nombramiento en julio y sin el visado correspondiente por su condición de cónsul. Todo ello en represalia por la misma actitud que había tenido Exteriores con el último cónsul argelino que llegó a Barcelona.
Argelia había sido hasta hace poco una pieza clave en la política española de gestión de los flujos migratorios provenientes de África. Ha existido una cooperación durante años entre ambos países que ha permitido mantener en cifras bajas la inmigración irregular procedente del país magrebí que llegaba a las costas españolas, pero esa colaboración terminó a raíz del giro de Sánchez con el Sáhara. Con la mencionada crisis diplomática entre ambos países, Argel dejó de aceptar las devoluciones de inmigrantes irregulares desde España y «con ello abrió una espita para un crecimiento descontrolado de la migración», según analizó recientemente el Real Instituto Elcano. «El riesgo es no solo un aumento sustancial de salidas de inmigración argelina, sino una reconfiguración de las rutas de migración subsahariana que ahora entran en Marruecos pasando por el sur de Argelia», advirtió este think tank español.
España no ha sido hasta ahora un destino importante para la emigración argelina, ya que esta última ha estado siempre orientada hacia Francia como resultado de la previa relación colonial y el conocimiento del francés entre su población. Unos 70.000 inmigrantes nacidos en Argelia están empadronados en España –sobre todo en Alicante, Zaragoza y Barcelona–, una cifra menor en comparación con el millón de personas de la comunidad marroquí.
