Vox y sus socios se la juegan en Hungría: «Si pierde Viktor Orbán, pierden el sustento»
El líder ideológico y acreedor de Marine Le Pen y Santiago Abascal puede perder el gobierno húngaro tras 16 años

Viktor Orban, Santiago Abascal y Marine Le Pen.
Este domingo se celebran en Hungría unas elecciones que pueden cambiar el devenir de la Unión Europea en cuanto a política exterior y cohesión interior. Por primera vez en casi 20 años, el presidente Viktor Orbán enfrenta un riesgo real de perder el poder frente a Péter Magyar y su partido Tisza, de centroderecha. Tan grande es ese riesgo que las encuestas ya lo dan por perdedor, y Orbán se está poniendo la venda antes de la herida denunciando «injerencias». Su derrota sería un batacazo para Patriotas por Europa, la coalición que lidera en Bruselas.
«Perder el país no es perder el grupo, pero sí los pies que te sustentan», admiten fuentes que colaboran con el Fidesz, ya que solo quedaría el checo Andrej Babiš como presidente y por fuera Robert Fico. El sustento no es solo figurado, sino pecuniario, ya que Orbán apoya económicamente, de forma indirecta, a varios partidos que forman parte del grupo a través de la red bancaria húngara bajo la influencia de su entorno. MBH (Magyar Bankholding), segunda entidad financiera de Hungría, con un 30% de participación estatal, concedió un préstamo de 10,6 millones de euros a la Agrupación Nacional de Marine Le Pen en 2022, y un total de 16,2 a Vox entre 2023 y 2025.
Estas mismas fuentes apuntan a que la «pérdida de la cabeza y fundador ideológico» supondría un «daño a la credibilidad del mensaje», y, sobre todo, una «muestra de que el apoyo de Israel y Estados Unidos es todo lo contrario a lo pensado inicialmente», por el «daño que el sionismo hace en la base» de los partidos que integran la coalición.
Desde la confección de Patriotas por Europa, sus integrantes no han ocultado que rinden pleitesía a Donald Trump y Benjamín Netanyahu. No en vano, en febrero de 2025, celebraron un acto en Madrid llamado Hacer Europa grande otra vez, parafraseando al movimiento MAGA, en el que Santiago Abascal defendió y justificó los aranceles de Donald Trump de forma indirecta, minimizando su impacto negativo para Europa: «El gran arancel es el Pacto Verde y los impuestos confiscatorios de Bruselas». Además, antes del acto, los patriotas aceptaron al Likud, el partido de Benjamín Netanyahu, como observador internacional. Esto es, como director de orquesta en la sombra.
Estas alianzas, concebidas inicialmente como una fortaleza, están debilitando electoralmente a los partidos patriotas. Vox cada vez concita más críticas por parte de la derecha sociológica española, y la involucración de JD Vance en la campaña húngara para apoyar a Viktor Orbán se está volviendo en contra como un bumerán: desde que el vicepresidente americano entró en escena, en mitad de la guerra en Irán, las probabilidades de que Orbán gane las elecciones han caído del 35% al 28%, según los apostadores de Polymarket. «El daño del sionismo se ha comprobado en su base electoral e irá a más, es su talón de Aquiles», admiten fuentes próximas a Orbán.
Vox
Durante 16 años en el poder, Orbán ha sido una de las voces más críticas con la acción de los europeos desde dentro de la propia UE. Jurista de formación, se ha ganado la reputación de ser una de las figuras más polémicas de la política comunitaria, con un fuerte control sobre instituciones clave de su país, como la judicatura o los medios de comunicación. Entre sus partidarios destaca Abascal, quien le ha hecho seguidismo —excepto en su adhesión a Rusia— hasta el punto de imitar su entramado mediático: Bipartidismo Stream es una copia de Megafon, el canal de propaganda del Fidesz.
Desde julio de 2024, Orbán es también el líder de facto de Patriotas por Europa, aunque cedió la presidencia a Abascal por considerar que la formación española podía ser un nexo de unión interesante con Hispanoamérica a través del Foro Madrid. Pero las expectativas no están siendo las esperadas. Tal y como adelantó THE OBJECTIVE, el dirigente húngaro expresó a Vox su malestar por no haber capitalizado del todo el descontento con el bipartidismo tras la dana, y haber sostenido a Carlos Mazón.
«Abascal se usó para ganar España como cabeza de puente y nunca parece que lo vaya a ser», se lamentan colaboradores del más alto nivel afincados en Budapest. El futuro de Vox sin Orbán podría pasar por una vuelta a ECR, gracias a la buena relación que Santiago Abascal mantiene con Giorgia Meloni, pese a que en Fratelli d’Italia hay quien se la tiene jurada por su abandono, pero los exeurodiputados de Alvise Pérez, Nora Junco y Diego Solier, miembros de la delegación española de ECR, tendrían la llave.
