The Objective
Vídeo exclusivo

El líder del fuel compró el yate de Aldama cuando gestionaba la licencia de hidrocarburos

Un vídeo retrata el alto tren de vida que mantenía el empresario que defraudó presuntamente 213 millones del IVA

Las imágenes del vídeo al que ha tenido acceso THE OBJECTIVE ilustran el momento en que el cabecilla de la trama del fuel, Claudio Rivas, ya sabía que estaba a punto de obtener la luz verde del Ministerio de Transición Ecológica a la licencia de operadora de hidrocarburos para la operadora Villafuel SL. Era agosto de 2022, un mes antes de obtener la licencia al segundo intento, después de haber sido denegada en diciembre de 2021. Después de un año y medio de gestiones a través de Víctor de Aldama, tras la primera reunión en el Ministerio de Industria con la mediación de Koldo García, el líder de la trama del fuel veía cumplido su sueño de conseguir una licencia de operadora, a través de la cual podía defraudar «al por mayor» en el mercado del petróleo gracias a una compleja red de comercializadoras y subcuentas que defraudaban el IVA y con las que operaba desde finales de 2020.

Rivas usó a Víctor de Aldama como comisionista aprovechando su red de contactos y su posición privilegiada con el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, desde poco después de su llegada al Gobierno. Desde que se conocieron a través de Carmen Pano en octubre de 2020, Rivas inició un proceso de asociación con Aldama en los dos restaurantes de su propiedad que poseía en las Cuatro Torres de Madrid. Un proceso de adjudicación que culminó en 2021 con la entrada de Rivas en los dos restaurantes, tras abonar un millón y medio de euros a los socios de Aldama. Uno de los establecimientos era el restaurante Wellow, donde el comisionista obsequió a Ábalos con una fiesta de cumpleaños sorpresa por su 60 cumpleaños en diciembre de 2019, como adelantó este diario. Tres años después, cuando se inició la ruptura de la amistad entre Aldama y Rivas, este último vendió las participaciones en los restaurantes por un euro para liquidar su responsabilidad patrimonial.

Una operativa idéntica se realizó para la adquisición de una parte de la propiedad del yate de lujo de Víctor de Aldama, el Káiser. Una embarcación cuyo nombre apareció en uno de los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil de enero de 2025. En las conversaciones intervenidas por el instituto armado en agosto de 2024, dos meses antes de ser detenido, Rivas se refiere al yate en una conversación con su hijo: «Va a dormir en el Káiser y luego saldrán a dar una vuelta en el Alonis». En aquel momento, Rivas recalaba en Villajoyosa (Alicante), donde actualmente se encuentra el amarre de la embarcación, según revelan antiguos socios de Rivas a THE OBJECTIVE.

Un yate de 50 millones de euros

Estos empresarios aseguran también que la propiedad del Káiser era compartida entre Víctor de Aldama y Claudio Rivas, a través de dos empresas interpuestas. Según fuentes conocedoras de la operación, en julio de 2022, Rivas volvió a sustituir a los socios del empresario con quienes compartía el dominio del buque de recreo, de 21 metros de eslora. El barco estaba a nombre de una de las empresas de Aldama, sita en la calle Pollensa de Madrid. Rivas compró la participación de los antiguos copropietarios del buque por cerca de 75.000 euros, según las fuentes consultadas.

Los investigadores de la Benemérita señalan que el dueño del Káiser, una embarcación de lujo valorada en 50 millones de euros, es el oligarca ucraniano Oleksandr Yaroslavski, «un renombrado empresario, fundador y propietario de DCH Group, un conglomerado ucraniano con amplios intereses en sectores que incluyen bienes raíces, transporte, construcción y energía». Sin embargo, fuentes consultadas por este periódico señalan que posiblemente los agentes de la Guardia Civil han confundido la embarcación de Rivas y Aldama con otra, puesto que el barco propiedad de los empresarios españoles está valorado entre 900.000 euros y 1.100.000 euros. Del mismo modo, la UCO cree que el propio Rivas pasó solo una noche en esta embarcación, si bien los empresarios que frecuentaron el yate en las fechas en que se grabó el vídeo al que ha tenido acceso THE OBJECTIVE aseguran que se trata de un bien compartido entre Aldama y Rivas de manera temporal, al igual que ocurrió con los restaurantes de las torres.

La UCO señala a un ucraniano

En ese mismo informe de la UCO se recoge otra conversación de Rivas con su cuñado, con quien cancela una cita porque su intención era «zarpar mañana» del puerto de Villajoyosa junto a su mujer, Stella Duarte. El vídeo al que ha tenido acceso este periódico es de dos años antes (julio de 2022), cuando Rivas adquirió su participación en el Káiser justo antes de iniciar el entramado criminal que presuntamente defraudó hasta 213 millones de fraude por impago del IVA a través de la operadora de Villafuel. De las conversaciones intervenidas, la UCO concluye que de la presencia de Rivas en el Káiser se deduce «el alto poder adquisitivo derivado, presuntamente, de los beneficios de la presunta organización criminal investigada». Sin embargo, los empresarios consultados aseguran que se trata de un grado mucho mayor de implicación porque se trataba de un bien de su propiedad, compartida con Aldama.

En el vídeo, Rivas sale acompañado por su mujer Stella Duarte y por otras dos personas: el hermano de Stella y su esposa. Se encontraban de vacaciones en Ibiza junto a otros empresarios del sector de los hidrocarburos. Un mes después, obtuvieron la licencia de Villafuel a través de la cual defraudaron, al menos, 213 millones de euros. El documento audiovisual retrata el alto tren de vida que mantenía ya entonces el líder de la trama del fuel, a quien se le ve disfrutando de sus vacaciones en el buque, bailando una de las canciones más conocidas de Julio Iglesias, Soy un truhán, soy un señor.

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