57 años de cárcel para el hombre que violó a sus primas menores y prostituyó a una en Cataluña
Mantiene una indemnización que, asegura, no compensa lo que han sufrido las víctimas

Fachada del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya. | David Zorrakino (EP)
El Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) ha ratificado la condena a 57 años de prisión para el hombre que violó a sus dos primas menores de edad en un municipio del Vallès Occidental (Barcelona) desde que las niñas tenían edades muy tempranas y obligó a una de ellas a prostituirse cuando tenía entre 12 y 13 años, según la sentencia a la que ha tenido acceso Europa Press.
La Audiencia de Barcelona lo condenó en julio de 2025 como autor de dos delitos continuados de abuso sexual con penetración cometido a menor de 13 años, dos delitos de captación o utilización de menores para la elaboración de material pornográfico, un delito de inducción a la prostitución de menor de edad y un delito de pornografía infantil, una sentencia contra la que la defensa presentó un recurso de apelación.
Ahora, el TSJC ha desestimado íntegramente el recurso y ha ratificado las penas de prisión, así como la indemnización de 80.000 euros para una de las menores y de 400.000 euros para la otra, representada por el abogado Ángel Aso Roldán.
Sobre esta indemnización, la más alta por agresión sexual en el Estado español, según el letrado, el TSJC dice que no cree que «compense lo que han sufrido las víctimas a manos del procesado, ni mucho menos que sea desproporcionada». El TSJC argumenta su decisión alegando que Audiencia de Barcelona motivó en su sentencia de forma adecuada y extensa tanto la gravedad de los hechos como las consecuencias que tuvieron en la vida de las menores, y que lo hizo de manera detallada y lógica, sin desproporción alguna: «Los hechos son tan graves y sus consecuencias también, que no podemos más que compartir el criterio del tribunal».
El juicios
En el juicio, celebrado en octubre de 2024, quedó probado que desde 2008, cuando la prima del procesado tenía entre 6 y 7 años, comenzó a abusar sexualmente de ella en la casa de los abuelos, realizándole tocamientos, y fue en 2014 cuando empezó a violarla.
En 2015, aprovechando que había realizado fotografías de la menor desnuda y haciéndole creer que había contraído una deuda con él para que dichas imágenes no salieran a la luz, la extorsionó no sólo para lograr que mantuviese relaciones sexuales con él, sino también para que lo hiciera con terceros, a los que ofreció los servicios sexuales con la adolescente a cambio de dinero.
La sentencia recoge que consiguió doblegar la voluntad de la menor diciéndole que «si no accedía a ello enseñaría las fotografías en las que aparecía desnuda a sus padres», consiguiendo que mantuviera relaciones con entre 15 y 20 hombres en unas 30 o 40 ocasiones en encuentros en los que el procesado llegó a participar.
Anuncios en internet
Los anuncios los publicaba el propio acusado «haciéndose pasar por la menor» y también se encargaba de buscar a los clientes, de establecer los precios de los servicios sexuales que ofertaba y de llevarla a los lugares acordados con los hombres que contactaban, fundamentalmente habitaciones de alquiler en Sabadell y Barcelona. También era él quien determinaba la práctica sexual y el momento de realizarla y quien «cobraba directamente u obligaba a la menor a entregarle el dinero recaudado».
De hecho, la sentencia figuran algunos de estos anuncios, recopilados por los Mossos d’Esquadra, entre los que destaca: «Chica de 18 años necesita dinero urgente, gente de fiar, serían 60 euros» por una determinada práctica sexual. En paralelo a estos hechos, entre 2014 y 2016, cuando su otra prima tenía entre 6 y 7 años comenzó a abusar de ella bajo la promesa de dejarle jugar con una tablet o con una consola cuando ambos se encontraban en casa de los abuelos, aprovechando ratos en los que los padres de la niña la dejaban al cuidado de los familiares.
Fotografías de los abusos
El acusado fotografió los abusos y, en el caso de la primera menor, dejó documentadas varias de las agresiones sexuales perpetradas por él mismo y por «varones no identificados», archivos que almacenó en dispositivos electrónicos.
También tenía en su poder miles de imágenes, entre fotografías y vídeos, que se descargaba de internet de otras menores realizando actos de índole sexual con adultos. Entre los archivos figuran imágenes de 2013, cuando la menor tenía 11 o 12 años, y de años posteriores siendo abusada por hombres que no han sido identificados.
