
Los perdedores habituales de la filantropía de Alfred Nobel
El Nobel es el reconocimiento de una vida para la mayoría, pero cuando la nominación se convierte en una llamada repetida de octubre, el frenesí es opacado por la rutina del resignado

El Nobel es el reconocimiento de una vida para la mayoría, pero cuando la nominación se convierte en una llamada repetida de octubre, el frenesí es opacado por la rutina del resignado

En su comunicado hecho público este miércoles, la Academia explica que el martes por la noche recibió “una carta personal de Bob Dylan en la que explicaba que, debido a compromisos previos, no podrá viaja a Estocolmo en diciembre y, por tanto, no asistirá a la ceremonia de los Premios Nobel. El cantautor y poeta “subrayó, de nuevo, que se sienten muy honrado y que espera poder recibir el premio en persona” más adelante.
Que los premiados decidan no acudir a la entrega de premios es inusual, pero no excepcional. En los últimos tiempos, varios premiados no han podido asistir a la entrega de premios por distintas razones, entre los cuales, la Academia recuerda a Doris Lessing, Harold Pinter y Elfriede Jelinek. “Esperamos que el discurso que Bob Dylan debe dar – es la única exigencia – llegue antes de seis meses a partir del 10 diciembre de 2016”.

Aunque, desde la Academia sí han hablado con el representante del músico y con personas de su entorno, el propio Dylan ha actuado como si no se hubiera dado por enterado. Ni una declaración, ni un una reacción a su elección – no exenta de polémica – ha salido de la boca del estadounidense. ¿Irá a la ceremonia de entrega de los premios Nobel el próximo 10 diciembre?, es la pregunta que se hace mucha gente y que la representante de la Academia no ha podido contestar durante su intervención en la emisora. “Tengo un presentimiento de que Bob Dylan puede venir. Puedo equivocarme, y claro que sería una pena que no viniese, pero en cualquier caso la distinción es suya y no podemos responsabilizarnos de lo que pase ahora. Si no quiere venir, no vendrá, será una gran fiesta igual”, ha comentado Danius. Dylan fue premiado con el Nobel de Literatura por “haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadounidense’.

El Nobel de Literatura para Bob Dylan ha sido sin duda un regalo de la academia para que no decaigan los ánimos de polémica a fin de año.

Cuando la secretaria permanente de la Academia Sueca, Sara Daniues, que se ha convertido en la primera mujer encargada de esta tarea, ha pronunciado el nombre de Bob Dylan como el galardonado del Premio Nobel de Literatura, la sala de prensa ha roto el silencio con aplausos y gritos de asombro. Desde hace más de cinco años, Dylan, uno de los músicos contemporáneos más importantes, está presente en las quinielas del preciado galardón.
Hace siete años logró el Premio Príncipe de Asturias de las Artes por su “combinación de canción y poesía”; y en 2007, para sorpresa de todo el mundo, se llevó el Pulitzer a casa, el galardón más importante de las letras norteamericanas. En ambos casos, se hizo hincapié en que las creaciones artísticas del de Minnesota van más allá de la simple creación popular y que han provocado un gran impacto en la sociedad.
El Nobel de Literatura es uno de los premios más esperados y prestigiosos del mundo. La mayoría de los galardones han recaído en autores de habla inglesa (27), seguidos de literatos franceses (14) y alemanes (13). Otros 11 de los Nobel de Literatura se han concedido a autores que escribían en castellano, como Gabriel García Márquez, Camilo José Cela o Mario Vargas Llosa.

La concesión del Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan ya ha provocado oleadas de alegría y de indignación. Curiosamente, son muy parecidas a las que se enardecieron hace 19 años la noticia del Nobel al actor, bufón, monologuista y director italiano Dario Fo, quien murió casi en el mismo momento del anuncio de la coronación del cantautor de Minnesota. Los dos comparten hoy portadas en la prensa.

Ocurre con el Nobel de Literatura que los análisis posteriores se adaptan extraordinariamente al fallo, ahorrando el trabajo a periodistas y críticos: en el veredicto está la conclusión. A Dylan, ha dicho el jurado, se le concede el Premio Nobel “por haber creado un nuevo modo de expresión poética integrada en la gran tradición de la canción americana”. Uno podría añadir alguna cosa más, pero parece evidente que los suecos han querido premiar la música, como el año pasado, con Alexiévich, se premió “al fin” el periodismo. El reconocimiento a Dylan es perfectamente coherente con la evolución de un galardón que nació siendo literario, sobrevivió siendo político y terminará considerando las más variopintas “tendencias”. Esto no quiere decir que Dylan no sea un magnífico letrista. Y hasta un apreciable poeta.

Bruce Davidson (1933, Chicago) se considera a sí mismo un fotógrafo humanista, es decir, su obra se entiende como confluencia entre el mundo y el fotógrafo.


Me viene esta canción ahora a la memoria, porque yo también me pregunto y nadie me responde. Aunque como también decían Bob Dylan y otros, la respuesta está en el aire