Estado Islámico

Miopía universal

Todo el mundo parece infravalorar la inmensa fuerza de esta ideología de la entrega incondicional a la guerra más brutal por el dios propio. Por ella abandonan su vida anterior, jóvenes chicos y chicas de suburbios franceses y campesinos turcos, estudiantes tunecinos y parados suecos u holandeses, hijos ricos de Arabia y niñas de Melilla.

Matar moscas a cañonazos

Matar moscas a cañonazos

Llevamos un tiempo con los primeros episodios de la III Guerra Mundial, la que enfrenta a las democracias occidentales contra el terrorismo islamista o como se llame. El penúltimo episodio es el bombardeo de los aliados de Estados Unidos contra el Califato o Estado Islámico.

La trivialización del asesinato

La trivialización del asesinato

En la Historia criminal hay que añadir una modalidad última. El asesino, uniformado de negro y encapuchado, se planta delante de una cámara de vídeo. La pobre víctima, revestida de una túnica naranja, aparece arrodillada y recita una acusación ininteligible.

Una larga guerra

El Gobierno español ha elevado el nivel de la alarma antiterrorista. Intensifica con ello la vigilancia en lugares públicos y pone en marcha ciertos protocolos de seguridad. Otros muchos países han hecho lo mismo.

El Estado Islámico en busca de la peste bubónica

El Estado Islámico en busca de la peste bubónica

La bacteria que originó la Peste Negra medieval sigue viva. No hay más que consultar los archivos de alerta de la OMS para conocer el número de casos que se han dado en los últimos años en lugares como China o Perú. Un ordenador encontrado en un refugio del Estado Islámico en Siria desvela un documento sobre la fabricación de bombas con peste bubónica y cartas y fatwas que justifican moralmente el empleo de armas de destrucción masiva. No obstante, no hay ningún indicio en la documentación hallada que asegure que el ISIL esté en posesión de esas armas biológicas a día de hoy.

Un machete por bandera

Un machete por bandera

Cuando no hay argumentos, cuando la razón es enterrada por la pasión y el fanatismo, las armas pasan a convertirse en el único símbolo. No hay banderas, no hay argumentos, no hay corazón: “estás conmigo o estás contra mí”. Así será complejo resolver un conflicto de este calibre.

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