
Familiares y autoridades recuerdan a las víctimas de Germanwings once años después
150 personas fallecieron en el siniestro de 2015 en los Alpes

150 personas fallecieron en el siniestro de 2015 en los Alpes

El padre de Andreas Lubitz, el copiloto del avión de Germanwings que se estrelló en Francia con 150 personas a bordo hace dos años, trató de demostrar este viernes que su hijo no era un suicida depresivo y que la versión oficial sobre tragedia se basa en “especulaciones”.

Ocurrió hace hoy dos años. El vuelo 9525 de Germanwings que debía llevar a sus pasajeros desde Barcelona hasta Dusseldorf nunca llegó a su destino. El copiloto, Andreas Lubitz, estrelló el aparato de la filial de bajo coste de Lufthansa en mitad de los alpes franceses. Incluida la de Lubitz, se perdieron 150 vidas, 50 de ellas españolas. Los muertos siguen muertos. Los familiares siguen en duelo. Pero las víctimas tienen, a partir de hoy, un monumento que recuerda su tragedia.

El martes de carnaval del año 2002, un avión de Iran Air se estrello contra la cadena montañosa que rodea la ciudad, los montes Zagros. Las más de 170 personas que viajaban a bordo perecieron. Y entre ellas, había 4 compañeros de trabajo, cuatro amigos.

El caso del vuelo GWI9525 evidencia una obviedad que no siempre es tenida por tal en el mundo corporativo: en las compañías existen problemas referidos a la comunicación y problemas no directamente relacionados a la comunicación.

Silencio. Nada más que eso queda tras escuchar todas las noticias acerca de este luctuoso accidente. Silencio que se revela ensordecedor tras las preguntas que se generan
Llevo una semana de locos atendiendo a medios. Como periodista, escritor, incluso como alpinista, nunca antes me había visto inmerso en un tema de tamaña magnitud psicológica y moral.
Es la noticia de la semana. El accidente abre todos los telediarios, ocupa cualquier portada y es el tema de conversación de casi todos. Como periodista, pero también como ciudadana, tengo ganas de saber qué ha pasado.
De todo este triste acontecimiento, hay algo que no me está gustando. No es aceptable que algunas televisiones estén convirtiendo el suceso en un lamentable reality.
Dios haya querido que perdieran el conocimiento rápido. No quiero imaginar lo que han podido vivir esos seres humanos. Esos ocho minutos en el infierno que les llevaron al cielo definitivamente. Descansen en paz.