Hijos

Abril, el mes menos cruel

Abril, el mes menos cruel

Quedan apenas dos días para que llegue abril, el mes del que TS Eliot desconfiaba “pues engendra / lilas en el campo muerto, confunde / memoria y deseo, revive / yertas raíces con lluvia de primavera”. Acaban de pasar las siete y media de la mañana. Miro el mar y comprendo el lugar común de la “calma tensa”. Lo entiendo por oposición: el agua transmite una paz genuina e hipnótica con rompeolas de juguete, como de la ciudad dos pequenitos de Coimbra a la que mis padres nos llevaron a mis hermanos y a mí siendo eso, un pequenitos. No hay un antes ni un después de ninguna tormenta. Me pregunto por la generosa función pedagógica de esa cidade portuguesa en miniatura, como si fuera un recinto para mostrar gradualmente la fealdad del mundo pero también su embriagante y frecuente belleza.

Tiempo para ti

Tiempo para ti

Tuve una comida hace poco con la directora de una de las publicaciones para las que escribo. Conversábamos sobre la vida, la rutina de madre monoparental, los hijos con sus deberes y el kilometraje de idas y venidas al colegio, eje de mis planes de diario. En un momento dado, me dijo: “¿Y cuándo tienes tiempo para ti? Necesitas tiempo para ti”. Lo primero que pensé fue… ¿Para mí? ¿Para qué quiero tiempo para mí? Después, me pregunté a qué se refería exactamente: ¿ir al cine con un amigo? ¿Salir a bailar? ¿Comprarme un vestido nuevo? ¿Leer un libro? ¿Viajar sola? Imaginé que eso era lo que se entiende por “tiempo para ti” y me acordé del terrible personaje de Julianne Moore en “Las horas”, que superada por su rol de madre y esposa perfecta que ha de hacer una tarta, deja a su hijo con la vecina y se va a una habitación de un motel dispuesta a suicidarse. Luego no se suicida, regresa, hace la tarta, pero pronto abandona a la familia porque es inmensamente infeliz. Me dije que la literatura y el cine están llenos de relatos de mujeres así, atoradas, infelices, que una vez a la semana desaparecen de sus labores absorbentes como abnegadas madres y esposas para pasar la tarde en una habitación de hotel siendo ellas mismas, pensando, leyendo o teniendo tiempo para sentir algo propio.

Que nos dé la vida

Que nos dé la vida

16:30. Mucho calor. Madres y padres nos apiñamos en cuatro metros cuadrados de sombra de un colegio británico, mientras esperamos a que salgan los niños de sus clases. Observo que hay un hombre por cada cinco mujeres. Ellos, trajeados con corbata, los dejan por las mañanas y ellas suelen ser las encargadas de recogerlos por la tarde, porque no hay hombre que salga de la oficina a las cuatro.

Juana Rivas entrega a sus hijos a la Guardia Civil

Juana Rivas entrega a sus hijos a la Guardia Civil

Juana Rivas ha entregado a sus dos hijos, de 3 y 11 años, a la Guardia Civil, horas antes de que se acabara el plazo establecido por el juzgado, informan varios medios de comunicación. La madre de Maracena, Granada, debía entregar a sus hijos este lunes a las 17:00 para que los menores se fueran con su padre, Francesco Arcuri, a Italia.

Juana Rivas debe entregar a sus hijos el próximo lunes

Juana Rivas debe entregar a sus hijos el próximo lunes

El Juzgado de Instrucción número 2 de Granada ha vuelto a citar a Juana Rivas para que entregue a sus hijos a su padre el próximo lunes a las 17:00 horas. El Juzgado, que lleva la causa penal contra Juana Rivas por delitos de sustracción de menores y desobediencia a la justicia, ha establecido la entrega de los menores el día 28 de agosto en el Punto de Encuentro Familiar de Granada, donde debía haber entregado a los niños el pasado 26 de julio, informa Efe.

Las leyes de la ciudad

Las leyes de la ciudad

No recuerdo si Sófocles registraba la estación del año en que se desarrollaba la acción de Antígona. Se me antoja pensar que era verano, porque en verano las plazas parecen más duras y las leyes más duras y el mundo un lugar menos propicio al acuerdo y no en balde decimos que es el sol quien hace justicia. Empecé la semana conmovido por el caso de Charlie Gard, que ya no está. Tenía once meses, era ciego, era sordo, y vivía entubado porque sus células se negaban a crecer y no quise seguir leyendo porque se me rompía el corazón. Hace unos días sus padres dieron por perdida la batalla legal emprendida contra el hospital pediátrico de Londres que les denegaba el permiso para trasladar a Estados Unidos a su hijo, donde quizá –sólo quizá- un tratamiento experimental podía hacer que Charlie salvara la vida, tuviera una. Una campaña en redes, merecedora de la atención de Donald Trump y el papa Francisco, había recaudado más de un millón de libras para pagar viaje y tratamiento. Pero los médicos estaban convencidos de que prolongar la vida del hijo era prolongar su sufrimiento. El juez dio la razón al hospital y autorizó que Charlie regresara al lugar del que tal vez nunca había salido del todo.

Instrucciones elementales para ser una familia perfecta

Instrucciones elementales para ser una familia perfecta

No recuerdo a mis padres preocupándose explícitamente por mi felicidad. Lo que querían es que yo fuese “un hombre de provecho”, que estudiase “para que pudiera presentarme en cualquier parte”, que cumpliera mis compromisos, etc. Daban por supuesto que hacer las cosas con pundonor sale más a cuenta que ser un baldragas. Ahora los padres quieren que sus hijos sean felices para que las cosas les vayan bien. Les gustaría que la felicidad viniera en el equipamiento de serie de sus retoños, pero como no es así, andan tanteando a ver cómo forman una familia perfecta.

Ser madre y trabajadora, ¿es posible?

Ser madre y trabajadora, ¿es posible?

Ser madre y trabajadora al mismo tiempo nunca ha sido fácil, y no es ninguna novedad que las mujeres tienen que luchar para poder conciliar su vida laboral con la familiar. Son numerosas las voces que piden cambios en la legislación para que las mujeres puedan compatibilizar su carrera con el cuidado de sus hijos. También son muchas las que intentan concienciar a la sociedad de que las tareas de la casa son también cosa de hombres.

No ha lugar

No ha lugar

No me escandaliza demasiado que los padres eduquen a sus hijos en lo que consideran bueno. Mucho peor sería que los educasen en aquello que consideran malo o que no los educasen en absoluto, si tal cosa fuese posible. Por eso no logro tirarme de los pelos al ver que algunos de mis compatriotas llevaron a sus hijos a las cabalgatas de los farolillos independentistas o, mejor dicho, llevaron farolillos independentistas a las cabalgatas de reyes de sus hijos. Como no me escandalicé al ver que los llevaban a las manifestaciones del 11-S, o a las contrarias a la Guerra de Irak o a las en defensa de la vida y de la familia. Y todavía menos me indigna que los lleven al futbol o a los toros, para que aprendan allí a ver más y mejor y se curen de ser aquellos ciegos que no ven más que a 22 tipos corriendo en calzoncillos o a un sádico en mallas torturando a un pobre animal indefenso. Tienen, al menos, derecho a intentarlo. Porque es sabido que los niños tienen su propia lista de prioridades, y me imagino que la luz de un farolillo indepe poco podría hacer para eclipsar la llegada de un rey mago.

¿Quiénes son los hijos de Donald Trump?

¿Quiénes son los hijos de Donald Trump?

En 1977, a la edad de 31 años, Donald Trump contrajo matrimonio con Ivana Zelnickova, una modelo checoslovaca que se mudó desde Canadá a Nueva York en 1976. Con ella tuvo tres hijos: Donald Jr, Ivanka y Eric. Donald Jr, de 38 años, es un hombre de negocios como su padre, y ahora mismo ocupa el cargo de Vicepresidente Ejecutivo de la empresa de su padre, Trump Organization. Ivanka es la segunda hija de Donald Trump. A sus 35 años, también trabaja en la empresa de su padre, en el cargo de Vicepresidenta de Desarrollo y Adquisiciones, aunque antes de esto también fue modelo. El último hijo de este matrimonio, Eric, tiene 32 años y, como sus dos hermanos, trabaja en Trump Organization. Además, en el año 2006 creó la fundación Eric Trump Foundation, que se dedica a recaudar dinero para el hospital de investigación St. Jude Children’s Research Hospital.
Tiffany Ariana Trump es hija de su segunda esposa, Marla Maples, y tiene 23 años. Es la primera de los hijos del presidente que no trabaja para su empresa: Tiffany es cantante, modelo y todo un fenómeno en Internet. Por último, Barron Trump es hijo de su última esposa y la próxima Primera Dama, Melania Trump, y solo tiene 10 años.

Dolor a pellizquitos

Dolor a pellizquitos

Sientan ese dolor. Esos abrazos en la profundidad de la desesperación. Esos ojos que ya no ven. Ese cuerpo que ya no se sostiene. ¿Los notan? ¿Les duelen la piel, el estómago y el corazón?

Maternidad en la tercera edad

Maternidad en la tercera edad

Con el título no me refiero a todas las mujeres que se quedan embarazadas a partir de los 40, (cada una cuando quiera/pueda a pesar del inconveniente que pueda ser llevar al altar a tu hija de un brazo y en el otro el bastón), sino a los abuelos de verdad, a nuestros padres.

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