
Inmigrantes



"Tengo miedo a la felicidad"
Por más cuchillas, alambradas, palizas, piedras, zanjas y daño que queramos hacerles, sólo existe una explicación: la fuerza del hambre. Yo si sé lo que hay al otro lado. Yo si sé lo que les espera. Todos lo sabemos.




El peligroso viaje de un niño
Imagine que vuelve a ser niño otra vez, como esta chica de la fotografía. Imagine que para usted el mundo se acaba en los arrabales de su pueblo, y que su casa son los brazos de su abuela. La vida no es fácil, pero usted es un niño, así que tampoco sabe pensar en el futuro.





Mare Nostrum
Italia, desesperada tras el último naufragio que ocasionó la muerte de 17 personas (12 mujeres, 3 niños y 2 hombres) procedentes de Eritrea, Pakistán, Somalia y Siria, mientras otras 200 continúan desaparecidas, amenaza con abrir sus fronteras hacia otros países europeos a los inmigrantes ilegales.
Vergüenza
La minúscula isla de Lampedusa, paradisíaco lugar de aguas turquesas con los yates aparcados en sus playas cálidas y transparentes, es el escenario continuo desde hace ya años del dantesco acontecimiento de la llegada de una legión de barcos con inmigrantes africanos.



Yo me cagué
Míralo, ahí lo tienes. Una vez más, con esa mirada perdida y cansada de la vida. Bueno, de su vida. La mirada del miedo, la que muchos de sus compañeros esconden bajo sus telas, un miedo que queda al descubierto por su posición sumisa.


Iconos
¿Por qué una foto entre millones termina convertida en icono? Lo desconozco, y para ser sincero, prefiero que siga perteneciendo al terreno de lo mágico, como el destino, el azar y el amor.


Ojalá nos doliera su dolor
Algo nos falla cuando hemos perdido la sensibilidad y la sorpresa ante el dolor ajeno. Cuando se nos enfrió tanto el corazón que no conoce la empatía, mucho menos la solidaridad.

La Iglesia y los inmigrantes
Continúa el drama en la frontera española de Melilla. Y continúa la izquierda clamando contra el gobierno y contra el capitalismo y contra la madre que parió a todo el mundo occidental.

La valla de la vergüenza
Para acceder a Melilla se debe cruzar una doble alambrada de espino, una zanja de tierra de dos metros de profundidad y una pista de seguridad repleta de puestos de vigilancia.

Pelotas de goma
Vivimos en un momento de absoluta discapacidad para ponernos en la piel del otro, porque el miedo sembrado por la crisis y el estado policial, nos empuja de manera colectiva al abismo del silencio.













