
La peor invasión islámica
No me refiero a una operación militar a gran escala. Soy de la opinión de que, con las notables excepciones de Irán y Turquía, el islam, militarmente, es un cero a la izquierda.

No me refiero a una operación militar a gran escala. Soy de la opinión de que, con las notables excepciones de Irán y Turquía, el islam, militarmente, es un cero a la izquierda.

¿Acaso no recuerdan lo rápido que se acabó con ETA cuando Aznar firmó el famoso acuerdo de las Azores con Bush y Blair? ¡Fue tan sencillo como cortar las vías de financiación y cancelar sus cuentas!

Cada vez más, las imágenes impactantes de este mundo nuestro corresponden a la soterrada, sutil y despiadada lucha entre el islamismo y Occidente. Quizá sea la primera guerra mundial propiamente dicha.

Si el Islam no tuviese petróleo y bombas, lo consideraríamos como la religión infantil que es y la despreciaríamos como tal. Pero como estos señores nos proporcionan petróleo, los tratamos con respeto.

En Occidente hemos decidido que tanto da ocho que ochenta, que nada es blanco ni negro, solo gris, y el único pecado imperdonable es creer en el pecado. Occidente es la duda, y por eso se refugia en sus nimios combates con molinos de humo para no enfrentarse a esa sangrienta certeza.

El Estado Islámico, que con una crueldad bestial ha acabado con ancianos, mujeres y niños en un territorio ya mucho más grande que España, entre Siria e Irak, ya supone el más importante elemento de desequilibrio geoestratégico en Oriente Medio desde los años 40.

Asusta en verdad la imagen de los cinco terroristas con sendos Kaláshnikov M-47 en el regazo y con el Corán en la mano.