
Nosotros, la minoría
Es importante recordar que la minoría, inmensa minoría, somos nosotros. La mayoría de los habitantes del planeta vive en condiciones de pobreza, miseria y dolor que para nosotros serían insoportables. Que lo sepamos.

Es importante recordar que la minoría, inmensa minoría, somos nosotros. La mayoría de los habitantes del planeta vive en condiciones de pobreza, miseria y dolor que para nosotros serían insoportables. Que lo sepamos.

No creo en la combinación “guerra santa”. “Guerra santa” es una combinación del tipo “fuego helado” o “luminosa oscuridad”… Absurdo. A mí sólo se me ocurre que tenemos el corazón un poco enfermo, con manifestaciones acordes al nivel de nuestro desarrollo.

Si el Islam no tuviese petróleo y bombas, lo consideraríamos como la religión infantil que es y la despreciaríamos como tal. Pero como estos señores nos proporcionan petróleo, los tratamos con respeto.

Su supervivencia pasa por apostatar de su fe y convertirse a la doctrina islamista. Detrás la mano de la Yihad pero frente a ellos, y en pleno siglo XXI, las espaldas de una comunidad internacional que ni siquiera se avergüenza de mirar tanta barbarie en sus periódicos.

Los que no tienen problemas hacen lo posible por complicarse la vida y los que los tienen sin querer tenerlos no saben cómo salir de su desgracia. Este mundo es un coctel de incongruencias donde el sentido común no parece existir.


En Occidente hemos decidido que tanto da ocho que ochenta, que nada es blanco ni negro, solo gris, y el único pecado imperdonable es creer en el pecado. Occidente es la duda, y por eso se refugia en sus nimios combates con molinos de humo para no enfrentarse a esa sangrienta certeza.

El Estado Islámico, que con una crueldad bestial ha acabado con ancianos, mujeres y niños en un territorio ya mucho más grande que España, entre Siria e Irak, ya supone el más importante elemento de desequilibrio geoestratégico en Oriente Medio desde los años 40.




La tecnología que acerca imágenes endurece nuestros corazones y nubla la razón alejando a la realidad. Todo se oscurece. La barbarie avanza y seguimos minando los cimientos de la civilización.

La ley del silencio se ha implantado en las calles de Bagdag. Nadie cuenta nada, nadie ve nada y por supuesto, nadie sabe nada. Hacen oídos sordos a todo lo que pasa a su alrededor.

¿Imaginan salir a la calle y en vez de encontrarse un se busca compañero de piso, se toparan con esta barbaridad escrita ante sus ojos? ¿Cómo explicarle a una hija esa majadería? ¿Cómo ponerse en la piel de ese hombre que quiere salvar su vida y la de su familia?












Es necesario estar en guardia, vigilar a quienes aprovecharon una tolerancia decretada en Occidente, para nutrir, expandir y dar fuerza a la intolerancia. Al culto a la violencia del que los detenidos son un perfecto exponente.!



Las aventuras de François Hollande en África, rememorando el pasado colonialista francés le puede costar muy caro al líder de los socialistas galos.

En este aniversario quizá no sea lo fundamental el debate sobre la etiología del tumor, sino sus consecuencias y las diferentes, a veces drásticamente divergentes, visiones que los españoles siguen teniendo de lo sucedido.
La utilización de niños como reserva terrorista, carne de cañón o escudos humanos no es raro entre islamistas de variado origen. A diferencia de la obsesión de las democracias occidentales por proteger civiles, el yihadismo tiende a convertirlos a todos en armas contra el enemigo.

Empleando la clásica fórmula de Clausewitz, puede afirmarse que también el yihadismo es la continuación de la política por otros medios: del radicalismo islámico, en este caso.