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Cuando la universidad sale del aula para transformar la empresa

La Cátedra de Empresas con Propósito a sumado ya a diez compañías de distintos sectores

Cuando la universidad sale del aula para transformar la empresa

Durante décadas, la relación entre academia y mundo empresarial fue un monólogo. Los investigadores publicaban, las empresas actuaban, y el conocimiento circulaba en una sola dirección y con mucho retraso. Ese modelo empieza a quebrarse.

La Cátedra de Empresas con Propósito, promovida conjuntamente por la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Navarra e ImpactCo —asesoría boutique especializada en crecimiento e impacto social—, nace con un objetivo concreto: investigar el propósito corporativo desde una perspectiva interdisciplinar y aplicada a la dirección real de organizaciones. La iniciativa, que acaba de presentarse en el campus madrileño de la Universidad, ha sumado ya a diez compañías de distintos sectores —Ferrer, Orange, Atresmedia, Iberostar, Elecnor,  Zurich Seguros, Baviera y Fundación Cantabria Labs.

“El conocimiento académico y la experiencia directiva son complementarios y necesarios para abordar los retos de la gestión empresarial actuales”, señaló Álvaro Lleó, director de la Cátedra e investigador principal del Purpose Strength Project, observatorio universitario que desde 2017 ha analizado más de 80 organizaciones en 12 países y recogido datos de más de 30.000 empleados.

El diagnóstico que subyace a esta iniciativa no es menor: existe una brecha, a menudo enorme, entre el propósito que las organizaciones declaran y la cultura que realmente viven sus empleados. Llevar el propósito del PowerPoint a la práctica cotidiana requiere investigación aplicada, no solo buenas intenciones. Y eso exige que la universidad salga del aula.

Ángel Bonet, presidente de ImpactCo, lleva tiempo defendiendo que las empresas que integran el impacto social en su modelo de negocio no lo hacen como un gesto de responsabilidad, sino como una decisión estratégica. “No es filantropía, es arquitectura empresarial”, suele repetir. La Cátedra responde a esa lógica: si el propósito va a ser un elemento estratégico, necesita el mismo rigor con el que se aborda cualquier otra palanca de negocio.

El modelo que propone la Cátedra articula tres ejes: investigación sobre el nivel real de implantación del propósito en las organizaciones; formación para equipos directivos; y difusión mediante guías prácticas y jornadas profesionales. No es un think tank ni un máster ejecutivo. Es, en esencia, un laboratorio compartido donde el conocimiento se construye entre quienes lo generan y quienes lo aplican.

Algunos de los CEOs y directivos presentes en la presentación —de sectores tan distintos como la salud, la energía, los medios de comunicación o la industria farmacéutica— coincidieron en que la presión por articular un propósito creíble ya no viene solo de los departamentos de comunicación o sostenibilidad. Viene de los consejos de administración, de los inversores y, sobre todo, de los propios empleados, que cada vez más eligen dónde trabajar en función de si la misión de la empresa les resulta coherente y verosímil.

España no ha sido precisamente un laboratorio de vanguardia en esta materia. Pero iniciativas como esta sugieren que algo se está moviendo: la alianza entre rigor académico y urgencia empresarial empieza a producir estructuras más sólidas que las habituales declaraciones de intenciones. Si el experimento funciona, el modelo podría replicarse. Y eso sería, en sí mismo, una buena noticia para el ecosistema empresarial.

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