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10 películas olvidadas por los Goya

La gala de los Goya le pondrá fin a la temporada de premios del cine español. Cinco películas (El autor, La librería, Handia, Verano 1993, y Verónica) aspiran a alzar el 3 de febrero el galardón principal de una carrera que se inició con 130 candidatas. Otros 63 filmes europeos y 16 iberoamericanos optaban a los reconocimientos de sus categorías. Sólo unos pocos podrán celebrar. Todo premio deja de lado títulos que merecen estar entre los nominados.

10 películas olvidadas por los Goya

La gala de los Goya le pondrá fin a la temporada de premios del cine español. Cinco películas (El autor, La librería, Handia, Verano 1993, y Verónica) aspiran a alzar el 3 de febrero el galardón principal de una carrera que se inició con 130 candidatas. Otros 63 filmes europeos y 16 iberoamericanos optaban a los reconocimientos de sus categorías. Sólo unos pocos podrán celebrar. Todo premio deja de lado títulos que merecen estar entre los nominados.

La que sigue es una lista de filmes que, pese a que recorrieron con éxito certámenes nacionales e internacionales, fueron olvidados por los académicos locales. Hay desde una comedia romántica húngara hasta dramas sociales en español e inglés.

 

120 pulsaciones por minuto (Robin Campillo, 2017)

Un drama que retrata los inicios de Act up, una asociación de jóvenes activistas que batallan contra el SIDA en la París de principios de los 90. Se muestra la relación entre Nathan, uno de los nuevos integrantes, y Sean, un seropositivo que gasta su último esfuerzo en la lucha contra la enfermedad. A veces íntimo, a veces social, el filme es una crónica de los años de la crisis, libre de melodramas, a la vez que una historia autobiográfica: su director fue militante del grupo en su juventud. Ganadora del Gran Premio del jurado en el Festival de Cannes, optaba a una nominación en los Goya a la Mejor película europea. 

 

A War (Tobias Lindholm, 2015)

Una película que comienza como un drama bélico para convertirse en un drama ético. Tensa en sus dos mitades, narra la historia de un comandante al frente de un grupo de soldados daneses en Afganistán que debe afrontar un juicio por una desafortunada decisión que provoca la muerte de civiles durante la guerra. El protagonista afronta una encrucijada: decir la verdad y asumir la condena o manipular los hechos y mantenerse en casa con su esposa e hijos. Nominada a los Óscar 2016 en la categoría a la Mejor película de habla no inglesa, era candidata a Mejor película europea en los Goya.

 

Demonios tus ojos (Pedro Aguilera, 2017)

Un drama con aires de thriller psicológico. Un cineasta residenciado en Los Ángeles descubre un día un vídeo porno de su hermana menor en un sitio web para adultos. Decide regresar a su Madrid natal para reencontrarse con ella tras años de ausencia. Se inicia así una inquietante relación voyerista-incestuosa llena de morbo y sumisión. Una historia sobre la pérdida de la inocencia, estrenada en el Festival de Rotterdam, con destacadas interpretaciones de Julio Perillán (premio al mejor actor en Málaga) e Ivana Baquero (Goya por El laberinto del Fauno). De lo mejor del cine español de 2017.

 

El Amparo (Rober Calzadilla, 2016)

Quizás la mejor película venezolana en años recientes. Rober Calzadilla reconstruye en su ópera prima el relato de dos pescadores que sobrevivieron a una masacre perpetrada por el ejército en un pueblo en la frontera entre Venezuela y Colombia en 1988. Catorce hombres, acusados de guerrilleros, fueron asesinados por las fuerzas del Estado. Tras la matanza, ambos supervivientes tendrán que luchar por su libertad. Cine político y humano que muestra la indefensión del ciudadano ante el poder. Se estrenó en el Festival de San Sebastián y aspiraba al Goya a la Mejor película iberoamericana. 

En cuerpo y alma (Ildikó Enyedi, 2017)

Una historia de amor con toques de comedia negra ambientada en un matadero de Budapest. Una chica con una memoria superdesarrollada y con problemas para sociabilizar (una suerte de Sheldon elevada a la enésima potencia) empieza a tener los mismos sueños que su jefe, muchos años mayor que ella y con un brazo lisiado. El inconsciente los une, la realidad los separa. Una hermosa fábula, ganadora del Oso de oro en el Festival de Berlín y nominada al Óscar a la Mejor película de habla no inglesa. Quedó fuera de los Goya en la categoría al mejor largometraje europeo. Una de las joyas de 2017.

Julia ist (Elena Martín, 2017)

La ópera prima de la actriz Elena Martín es un relato sobre los afectos. Una estudiante de Arquitectura se va de Erasmus a Berlín para vivir lejos de casa (y de su novio) por primera vez. Allá crea nuevos vínculos, intensos y fugaces. Una película íntima y naturalista que es también un retrato generacional que muestra el paso de la juventud a la madurez. Tiene algo de 10.000 KM (Carlos Marqués-Marcet), en clave universitario-adolescente. Nominada a la Mejor película en lengua no catalana de los Premios Gaudí, quizás pudo hacerse con un hueco en la categoría a la Mejor dirección novel de los Goya.  

La Chana (Lucija Stojevic, 2016)

Documental de la croata Lucija Stojevic sobre la bailaora Antonia Santiago. Un retrato conmovedor acerca de una artista que durante los años 60 y 70 fue de las más populares del baile flamenco en todo el mundo, admirada por Peter Sellers y Salvador Dalí. Décadas después de su retiro, “La Chana” abre su alma para contar una historia marcada por el éxito, la violencia de género, la superación y la vejez. Nominada a los Premios del Cine Europeo 2017, quedó fuera de los Goya. De los mejores documentales del año.

La mano invisible (David Macián, 2016)

Adaptación de la novela de Isaac Rosa. La ópera prima de David Macián es un drama sobre la precariedad laboral de nuestro tiempo. Una suerte de Dogville obrero en la que un grupo de personas (un albañil, un carnicero, una costurera, una teleoperadora, un camarero, un mozo, un mecánico, un informático y una limpiadora) se reúnen en una nave industrial para participar en un reality show en el que hacen su trabajo frente a un público (construyen una pared para derribarla, deshuesan un pollo para tirarlo, cosen prendas para romperlas). Estrenada en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, también merecería un lugar en los Goya a la Mejor dirección novel o al Mejor guión adaptado.

La vida y nada más (Antonio Méndez Esparza, 2017)

Cine independiente norteamericano hecho por un español. Un drama social neorrealista, retrato de los barrios negros de Florida, protagonizado por no-actores. Regina trata de sobrevivir con su salario de camarera mientras lucha con la rebeldía de su hijo delincuente e inicia una nueva relación de pareja. Sorprende la capacidad que tiene Antonio Méndez Esparza para introducirse en un universo ajeno sin parecer impostado. El director se limita a poner su cámara para filmar, casi de forma documental, un entorno hostil. Obtuvo dos nominaciones en los Independent Spirit Awards de Estados Unidos.

Tierra firme (Carlos Marqués-Marcet, 2017)

Otra película española rodada en inglés. El catalán Carlos Marqués-Marcet volvió a juntar a David Verdaguer con Natalia Tena tras el éxito de 10.000 Km (2014). A ellos se sumó Oona Chaplin para protagonizar una comedia dramática sobre dos mujeres (merecedoras de un Goya) que viven en un barco en los canales de Londres y se enfrentan a la idea de ser madres. Metáfora de una relación que se hace agua, la película es una reflexión sobre la incapacidad de sacar adelante un proyecto en pareja. Pese a ganar el Gaudí a Mejor película en lengua no catalana, también fue olvidada por la Academia.

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