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Julià, el padre de Marc Márquez que trabajó de conductor de grúas y lo cambió todo por su hijo

Fue él quien introdujo a sus hijos en el mundo del MotoGP y se sacó el carné de camión para poder llevar la ‘motorhome’

Julià, el padre de Marc Márquez que trabajó de conductor de grúas y lo cambió todo por su hijo

Julià, en una imagen de archivo. | EP

Marc Márquez siempre ha presumido de ser un chico muy normal. A pesar de convertirse en uno de los deportistas con más éxito de nuestro país, ser uno de los grandes campeones de MotoGP y amasar una buena cantidad de dinero, siempre ha intentado mantener los pies en la tierra. Así de claro lo dejó, este pasado martes, cuando se entrevistó con Ana Pastor en El objetivo. Allí el catalán relató cómo había sido su carrera deportiva, el apoyo incondicional de su familia y, también, aquellas ocasiones en las que lo pasó peor, ya sea por temas económicos de sus padres o por sus lesiones.

Marc y su hermano Álex nacieron en un hogar modesto en Cervera, Lérida. Sus progenitores, Julià Márquez y Roser Alenta siempre tuvieron un perfil humilde. Su padre trabajó como obrero de la construcción y también como voluntario en el Moto Club Segre, el club local donde Marc empezó a montar en moto desde muy pequeño. Mientras tanto, su madre se empleó como secretaria y, además, apoyó en las actividades del Moto Club —a veces preparando bocadillos para los voluntarios y ayudando en lo que hiciera falta. 

El sufrimiento de Roser y Julià por sus hijos

Ambos fueron quienes animaron a Marc a subirse por primera vez a una moto con apenas 4 años, acompañándole siempre a las competiciones locales y nacionales en sus inicios. El motociclismo no es un deporte barato. En la familia Márquez hubo momentos reales de sacrificio económico cuando Marc y su hermano Álex empezaban. Han sido varias las ocasiones en las que la propia Rosa ha contado que se saltaban comidas o cenas familiares para poder comprar a los chicos botas de motocross o equipamiento necesario para sus entrenamientos. Además, durante mucho tiempo, ambos pagaron, de su propio bolsillo, viajes, inscripciones y material, algo que puede ser muy costoso en carreras juveniles. 

Es más, cuando Marc tenía 9 años, su carrera dio un giro importante: dejó de ser una carga económica para sus padres tras ganar una competición juvenil que atrajo patrocinadores y apoyo externo. Eso les quitó una presión enorme en términos de gastos. Ver correr a tus hijos a 300 km/h es duro para cualquiera. Roser ha relatado en varias ocasiones el estrés y la angustia que vivían cada vez que Marc se jugaba la vida en un circuito. Es más, ella misma ha contado que todavía siguen sin dormir, la noche antes de una carrera, por los nervios y preocupación. En el paddock llegaron incluso a escuchar insultos o comentarios crueles de algunas personas, como cuando alguien les dijo que acabarían «como los padres de Simoncelli, llorando por su hijo». Eso fue un momento profundamente doloroso para ellos. 

Julià, el padre de Marc Márquez que fue conductor de grúas

Probablemente, uno de los episodios más difíciles para la familia fue cuando Marc tuvo que enfrentarse a una serie de lesiones que sigue arrastrando hasta ahora. Tras una dura caída en Jerez en 2020, Marc pasó mucho tiempo en hospitales, quirófanos y rehabilitación, con dudas sobre si podría volver al nivel de antes. Roser ha dicho que lo peor para ella fue no poder ayudar a su hijo mientras estaba lesionado y ver durante meses cómo sufría sin poder correr. En algunos momentos, incluso Marc llegó a decirle a su padre que «no le quedaba cuerda», en referencia al cansancio físico y mental tras tantos contratiempos. A pesar de todo, el sacrificio sigue presente en su día a día.

Y es que Marc ha conseguido ser uno de los mejores pilotos de nuestro país con una espectacular carrera a su espalda. Acumula varios títulos mundiales y, además, se apoya, en su carrera, en su hermano Álex, quien también un día decidió dedicarse a las motos. Los Márquez definen su relación familiar como muy unida y basada en el apoyo, algo que sus padres fomentaron desde el principio. Probablemente, quien más se ha mantenido siempre en un segundo plano ha sido su progenitor, Julià, quien, durante toda su vida, ha hecho infinidad de sacrificios para que sus hijos pudieran dedicarse a lo que verdaderamente les apasionaba.

Antes de que Marc y Álex alcanzaran la gloria, Julià trabajaba como conductor de grúas. Durante los fines de semana se dedicaba a llevar a sus hijos a las distintas competiciones de MotoGP. Luego, decidió sacarse el carné de camión para poder llevar la motorhome de sus hijos a cualquier parte de la Península. Así, el propio Marc tuvo claro que su padre tenía que ir en algo «bonito y bueno» y, por eso, le decidieron dar, bajo patrocinio, uno de los mejores transportes que conocían. Así, Julià se convirtió en el chófer oficial de su vástagos, aunque dando un paso más en cuanto a calidad.

Luego, se convirtió en el chófer de Álex y Marc

Han sido pocas las ocasiones en las que Julià se ha puesto frente a un micrófono, aunque cuando lo ha hecho solamente ha tenido palabras de halago y agradecimiento hacia sus hijos. «Este mundial ha acabado bien, a favor nuestro, pero no siempre llueve a gusto de todos. Marc siempre busca nuevos retos y seguro que nos volverá a sorprender con algo nuevo. No esperaba que fuese ya campeón, pero los rivales se han caído, son las carreras», contó en una ocasión, tal y como recogen en La Razón. Además, su pasión por el deporte ha hecho que Julià no sea solamente un aficionado o un trabajador del equipo Márquez, sino que, también, se convierta en un gran amigo y consejero.

Y es que fue él quien introdujo a Marc y Álex al mundo de las motos cuando eran niños, llevándolos a entrenar y competir. Con recursos limitados, la familia compartía coche y autocaravana para moverse por circuitos y campeonatos locales. Como decíamos, Julià acompañó a sus hijos en cada etapa de su crecimiento deportivo, desde carreras infantiles hasta llegar al Mundial de MotoGP. Aunque no se mete en las decisiones técnicas ni en la gestión profesional, siempre ha estado «presente pero discreto» en los circuitos, apoyándolos desde fuera del paddock. Siendo siempre un ejemplo de paternidad equilibrada, Julià ha hablado con orgullo de cómo Marc y Álex se han apoyado mutuamente, incluso cuando compiten entre sí en MotoGP. Su padre ha destacado que más que rivales son hermanos y mejores amigos, lo que ha reforzado la unidad familiar.

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