La ciudad que acompaña a Matías Prats es el 'Sillicon Valley' de Madrid y un pulmón verde
El periodista de Antena 3 siempre ha estado muy vinculado a la capital, que le ha visto crecer profesionalmente

Matías Prats junto a su pareja, Ruth. | Gtres
Matías Prats es uno de los rostros más conocidos de Antena 3. El periodista ha amasado una importante carrera dentro de la televisión, siguiendo la estela de su padre, Matías Prats Cañete y mientras le coge el relevo su hijo, quien presenta la sección deportiva de Informativos Telecinco. En todo este tiempo, a pesar de una de las personalidades más famosas de nuestro país, Prats siempre ha intentado ser especialmente discreto. Aún así, en los últimos tiempos hemos conocido que ha vuelto a ser abuelo, que mantiene una relación estable con su novia y que, además, reside en una de las urbanizaciones de las afueras de Madrid más exclusivas.
Hace unos años, como ya contamos en THE OBJECTIVE, justamente después de su separación de Maite, el periodista, como informaron desde Pronto, se compró un chalé en La Moraleja, una de las zonas de la capital mejor valoradas. Allí se mudó a una espectacular casa de tres plantas, con algo más de 400 metros cuadrados, tres habitaciones, comedor y plaza de garaje. Además, la casa está construida sobre otros 400 metros de parcela que, también, posee una piscina. Como decíamos, poco se sabe de la vida personal del periodista, quien ha intentado mostrarse siempre muy discreto. La última vez que pudimos verle en compañía de su pareja fue en la boda de su hijo Matías y, a pesar de que acudieron juntos, decidieron posar de forma informal ante la prensa.
La ciudad que acompaña a Matías Prats en Madrid

La Moraleja y las urbanizaciones de su alrededor se encuentran en la localidad de Alcobendas, situada en el cinturón norte del área metropolitana de Madrid, a unos 15 kilómetros de la capital. Aunque históricamente nació como un núcleo agrícola y humilde, hoy es uno de los motores económicos de España, siendo la tercera ciudad del país con mayor facturación empresarial —solo por detrás de Madrid y Barcelona—. Situada estratégicamente en la zona norte, a pocos kilómetros de la capital, esta ciudad ha pasado de ser un núcleo periférico a convertirse en la tercera potencia económica de España por volumen de facturación. Su trazado urbano es una muestra de planificación diversa, donde conviven el bullicio de sus áreas de negocios y la calma absoluta de sus urbanizaciones privadas.
Dentro de los límites de este municipio brilla con luz propia La Moraleja, una urbanización que se ha convertido en sinónimo de exclusividad y estatus desde su creación a mediados del siglo pasado. Este enclave fue diseñado originalmente sobre una inmensa finca privada para ofrecer refugio a las clases más pudientes, buscando un modelo de ciudad jardín donde la naturaleza y la privacidad fueran las protagonistas. Sus calles, flanqueadas por una densa vegetación y muros discretos, protegen la intimidad de las grandes fortunas y personalidades del mundo de la cultura y la comunicación.
Alcobendas, una ciudad de Madrid que es un centro financiero
La Moraleja se divide fundamentalmente en tres sectores con personalidades muy distintas: la zona central de grandes mansiones, El Encinar de los Reyes y El Soto de la Moraleja. Es precisamente en El Soto donde ha fijado su residencia Matías Prats, buscando un equilibrio perfecto entre la comodidad y el lujo. A diferencia de las parcelas de hectáreas de la zona alta, El Soto se caracteriza por ofrecer chalets adosados y pareados de alta gama, integrados en urbanizaciones que cuentan con sistemas de vigilancia y zonas comunes de primer nivel.
La elección de esta zona por parte del veterano periodista no es casual, ya que El Soto permite disfrutar de una vida de barrio elitista pero funcional. Las viviendas en este sector suelen estar diseñadas con una arquitectura sólida y clásica, ofreciendo espacios amplios que rondan los cuatrocientos metros cuadrados. Para alguien con una vida profesional tan intensa como la de Matías, este entorno supone un refugio de paz donde el ruido del tráfico madrileño es sustituido por el sonido de los jardines bien cuidados.
La seguridad es el pilar sobre el que se asienta la tranquilidad de los residentes en este rincón de Alcobendas. La Moraleja cuenta con uno de los despliegues de vigilancia privada más avanzados de Europa, con patrullas constantes y tecnología de control de accesos que disuade cualquier mirada indiscreta. Esta burbuja de protección permite que figuras tan reconocibles como el presentador de informativos puedan llevar una vida cotidiana normal, paseando por sus calles o acudiendo a centros comerciales cercanos sin la presión mediática habitual.

La ubicación de su vivienda en El Soto ofrece además una ventaja logística imbatible para su trabajo en Atresmedia. Al situarse en el borde norte de Alcobendas, Matías Prats se encuentra a menos de diez minutos en coche de los estudios de San Sebastián de los Reyes. Esta cercanía es vital en el mundo del periodismo, permitiéndole una flexibilidad total para desplazarse al plató en caso de que una noticia de última hora altere la escaleta del fin de semana, minimizando los tiempos de trayecto.
En cuanto a la vida social, los residentes de esta zona disponen de servicios que refuerzan ese aire de «comunidad selecta». El centro comercial La Moraleja Green o la Plaza de la Moraleja funcionan como puntos de encuentro donde la gastronomía de vanguardia y las boutiques de lujo son la norma. Es común ver a empresarios, deportistas y colegas de profesión compartiendo mesa en sus terrazas, siempre bajo una norma no escrita de discreción absoluta que rige la convivencia en este distrito.
Un entorno natural y un pulmón verde
El entorno natural que rodea la casa de Matías en Alcobendas es otro de sus grandes atractivos, con el Monte de El Pardo como telón de fondo. La abundante arboleda de la urbanización no solo garantiza aire puro, sino que actúa como una barrera acústica y visual natural. Este microclima, un par de grados más fresco que el centro de Madrid durante el verano, invita a disfrutar de los jardines y porches privados, elementos centrales en la vida de un profesional que valora el sosiego tras las cámaras.

Alcobendas también ofrece a sus vecinos una oferta educativa y deportiva de primer orden, con una de las mayores concentraciones de colegios internacionales por metro cuadrado. Aunque los hijos de Matías ya son adultos, este entorno joven y dinámico mantiene el valor de las propiedades en constante alza. La ciudad ha sabido integrar estas zonas de lujo con un distrito empresarial tecnológico, lo que garantiza que servicios como la fibra óptica, el mantenimiento de infraestructuras y la limpieza sean siempre de una calidad excelente. Una de las singularidades de la ciudad es su potencial empresarial. Es por eso que, en ocasiones, se le llega a llamar el «Sillicon Valley» madrileño. Es la tercera ciudad de España en facturación, solo por detrás de Madrid y Barcelona. Esto se debe a que ha sabido atraer a las sedes de gigantes mundiales (Samsung, Toyota, Ford, Pfizer, Indra). Esta concentración tecnológica hace que la ciudad tenga unos ingresos por impuestos industriales altísimos, lo que le permite ofrecer servicios públicos de lujo que otras ciudades no pueden costear.
Además, Alcobendas tiene una singularidad geográfica que hace que la localidad se parta en dos por la carretera de Burgos. Entre el casco urbano y La Moraleja existe una zona singular llamada Arroyo de la Vega. Es un pulmón verde flanqueado por edificios de oficinas de cristal y acero con diseños premiados internacionalmente. Esta zona mezcla parques públicos de diseño con centros comerciales de alto nivel y sedes corporativas, creando un paisaje urbano que parece más propio de una ciudad estadounidense que de una castellana.
