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El pueblo de 100 habitantes en el que Violeta Mangriñán se ha comprado su segunda casa

La influencer cumple un sueño al comprar una casa en el pueblo ligado a su infancia y a la memoria de su abuela

El pueblo de 100 habitantes en el que Violeta Mangriñán se ha comprado su segunda casa

Violeta Mangriñán | Gtres

Violeta Mangriñán es hoy una de las influencers españolas más conocidas. De hecho, solo en Instagram tiene 2,4 millones de seguidores. Pero antes de la fama, la joven, de 31 años, llevaba una vida mucho más sencilla. Nació en Valencia y siempre ha presumido de la conexión emocional con la tierra de su familia, especialmente con Aín, un pequeño municipio de la Sierra de Espadán donde nació su abuela Pepa y donde se concentran muchos de sus recuerdos de infancia.

A pesar de vivir en Madrid —donde posee una espectacular vivienda valorada en más de 2 millones de euros—, la creadora de contenido nunca ha perdido ese vínculo. De hecho, durante siete años buscó sin éxito una casa en el pueblo hasta que finalmente ha logrado comprarla, cumpliendo así un deseo muy personal ligado a su historia familiar.

Violeta Mangriñán se compra una casa en su pueblo

Tras cerrar la operación, la propia Violeta Mangriñán compartió la noticia con sus seguidores y anunció que el hogar llevará un nombre muy especial: Casa Pepa, en homenaje a su abuela. «Después de siete años esperando encontrar una casita en el pueblo, hoy ya es una realidad. La espera ha valido la pena y creo que mi ‘yaya’ ha tenido mucho que ver. Por eso el nombre, en su honor, porque sé muy bien la ilusión que le hacía ver a todos sus nietos y bisnietos pasar las vacaciones allí todos juntos y así será. Se viene un antes y un después heavy porque la casa es superantigua, pero con muchas posibilidades, y pienso dejarla de cuento», dijo.

La vivienda es una casa tradicional esquinera, situada en una de las zonas con mejores vistas del municipio. El inmueble necesitará una reforma importante, aunque su intención es conservar el carácter original: «Voy a tratar de conservar los suelos y los techos como están, restaurarlos, pero conservar la esencia. En efecto, es una casa rústica; no tendría sentido hacer una casa moderna en un pueblo, ni se podría aunque quisiese, ni le veo la gracia. Lo bonito de comprar una casa en el pueblo es que sea una casa de pueblo».

Aín, un refugio entre montañas en la Sierra de Espadán

Aín es conocido por ser uno de los pueblos más bonitos y tranquilos de Castellón, característico por sus calles blancas y empinadas de trazado morisco, y por estar en el corazón del Parque Natural de la Sierra de Espadán. Es un refugio de desconexión real, muy diferente al ritmo de vida de un influencer en Madrid.

Apenas supera los 100 habitantes censados y conserva la estructura típica de los pueblos de interior. Rodeado de bosques de alcornoques, fuentes naturales y rutas de senderismo, es un destino muy valorado por quienes buscan desconectar del entorno urbano. Su aislamiento, las vistas a la montaña y el ambiente familiar explican por qué muchas personas mantienen allí sus raíces o regresan los fines de semana y en vacaciones, convirtiéndolo en un lugar de segunda residencia más que de residencia permanente.

Su casa en Madrid: urbanización, tamaño y distribución

Antes de comprar la vivienda de Aín, Violeta Mangriñán ya había dado un gran paso inmobiliario al instalarse definitivamente en Madrid. La influencer adquirió hace dos años un chalet de obra nueva situado en una urbanización residencial de Majadahonda, una zona muy demandada por su cercanía a la capital y su tranquilidad.

La propiedad, valorada en torno a 2,5 millones de euros, cuenta con cerca de 400 metros cuadrados construidos sobre una amplia parcela con jardín y piscina privada. La casa se distribuye en varias plantas e incluye salón principal de gran tamaño, cocina abierta, varias habitaciones —entre ellas la suite principal y dormitorios para sus hijas—, vestidores, zona de juegos infantil y espacios pensados para grabar contenido y trabajar desde casa.

El estilo del inmueble sigue la estética habitual de la influencer: tonos neutros, luz natural abundante y una decoración minimalista muy cuidada. Allí reside junto a su pareja y sus dos hijas.

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