José Sacristán, a sus 88 años: «He sido un padre ausente y eso no tiene vuelta atrás»
El actor fue padre cuando era muy joven y, a pesar de su intenso trabajo, ahora está muy unido a sus vástagos

José Sacristán, en una imagen de archivo. | Gtres
José Sacristán siempre ha tenido claro que su lugar estaba en los escenarios. El actor siempre ha intentado dejar su vida personal en un segundo plano, pero esto no ha impedido que se pasee por distintos eventos sociales de la mano de su actual pareja, Leonor. Así, Sacristán siempre se ha deshecho en halagos hacia ella, a quien considera la mujer de su vida. «Leonor es mi territorio de paz. Es la mujer que me ha salvado de mis propios naufragios. Vivir con ella es saber que, pase lo que pase fuera, al llegar a casa el mundo tiene sentido», contó en una ocasión.
Leonor, además, es francesa y «tiene esa distancia y esa lucidez que a veces a los españoles nos falta. Me ha enseñado a mirar la vida con una cortesía que yo no tenía». Lo cierto es que, como ya contamos en THE OBJECTIVE, su infancia tuvo mucha repercusión en lo que es hoy su vida. Creció con un entorno muy condicionado por un entorno humilde, en Chinchón, donde sus padres fueron sus guías. Algo que él mismo echó en falta durante su etapa como padre. Es más, es algo que hoy se echa en cara a sí mismo. «He sido un padre ausente, y eso es algo que no tiene vuelta atrás. En este oficio te crees que el mundo se para si tú no estás en un escenario, y mientras tanto, tus hijos están creciendo sin ti», contó en una ocasión.
La faceta de José Sacristán como padre

Y es que a sus hijos les debe «mucho tiempo». «Por suerte, hoy tenemos una relación magnífica, pero sé que he dejado agujeros en su infancia que solo se llenan con el perdón», apostilló. Y es que el amor a su edad es «una forma de resistencia». Para él, es «la decisión de acompañar al otro en el declive con una sonrisa». Es más, lo califica no como una «pasión ciega», sino como una «mirada cómplice que lo entiende todo sin decir nada». Sus hijos son, hoy en día, «su mayor orgullo porque han logrado ser gente de bien a pesar de tener un padre que vivía más en la ficción que en la realidad».
Ha sido precisamente esa honestidad brutal lo que ha hecho que, en infinidad de ocasiones, no solamente se mire al actor sino, también, se de la imagen de una persona que se acerca a la realidad. Sobre su vida personal, José se casó con Isabel Medel cuando aún no era el actor consagrado que es hoy. Con ella vivió los años de «hacerse a sí mismo», trabajando en lo que saliera mientras soñaba con las tablas. Con Isabel tuvo a sus dos hijos mayores, José Antonio (1961) e Isabel (1962). Fue padre muy joven, con apenas 24 años. Eran los años 60, y Sacristán estaba obsesionado con abrirse camino en el cine y el teatro.
Sus hijos, con quienes mantiene una relación estupenda

«Era un tiempo de mucha precariedad y mucha ambición. Yo quería comerme el mundo y, a veces, en ese festín se me olvidaba que en casa había unos niños que necesitaban que su padre bajara de la nube», explicó una vez. Tras su separación de Isabel, Sacristán tuvo una relación importante con la actriz francesa Liliane Meric, a quien conoció durante el rodaje de la mítica película Lo verde empieza en los Pirineos (1973). De esta unión nació su tercera hija, Arnelle (1978). En esta etapa, Sacristán ya era una estrella del cine español —la era del Landismo y la Transición—. Arnelle nació en París, y esa conexión con Francia siempre ha sido muy fuerte para el actor.
Fue un amor intenso pero que también terminó en separación, aunque siempre mantuvo el vínculo por su hija, quien vive en Francia. Desde finales de los años 80, su vida está ligada a Leonor Pulido, también actriz francesa. Se casaron en una ceremonia civil en 2008 tras décadas de convivencia. Leonor no es madre de ninguno de sus hijos, pero ha sido la mujer que ha unificado la familia. Sacristán le otorga a ella el mérito de haber puesto orden en su caos emocional. «Leonor llegó cuando yo ya había aprendido que la vida no es solo el aplauso del público. Ella me enseñó a disfrutar del silencio y de la paz del hogar», apostilló.
No vende una imagen de «padre perfecto»

José Sacristán es muy duro consigo mismo cuando habla de sus hijos. No vende una imagen de «padre perfecto», sino de hombre que priorizó su vocación. Es más, como decíamos, según sus propias palabras, fue «un padre que ha estado poco. El éxito es muy goloso y te quita tiempo de lo que de verdad importa. Mis hijos han tenido que perdonarme muchas ausencias, y se lo agradezco infinito». A día de hoy, mantiene una estupenda relación con sus tres hijos. Su hijo José Antonio ha trabajado en producción cinematográfica, siguiendo de algún modo sus pasos, pero siempre desde la discreción.
Ahora, José vive en una casa las afueras de Madrid junto a su mujer, Leonor Pulido. Es un hogar lleno de libros, música y recuerdos, pero sin rastro de la opulencia de otras estrellas. Es un hombre de hábitos sencillos. Le gusta madrugar, leer la prensa a fondo (es un gran analista de la actualidad) y pasear. Actualmente, sigue vinculado a distintos proyectos teatrales y sigue colaborando, de forma estrecha, tanto en el mundo audiovisual como en el teatro.
