La Escolanía de Santa Cruz, el internado que dejó fascinada a Georgina en el Valle de los Caídos
La prometida de Cristiano Ronaldo estuvo en una misa en el Valle de Cuelgamuros que compartió en sus redes sociales

Georgina Rodríguez, en una imagen de archivo. | Gtres
Georgina Rodríguez incendió las redes sociales, hace unos días, tras publicar varias imágenes en una misa en el Valle de los Caídos, como ya contamos en THE OBJECTIVE. Lo hizo junto a sus hijos y, además, pasó por la Escolanía de Santa Cruz, un internado —aunque también hace las veces de externado, ya que hay alumnos que duermen fuera del centro— que se ubica a los pies del Valle de Cuelgamuros, que cuenta solamente con estudiantes masculinos y que se ha convertido en uno de los referentes, en cuanto a la educación musical, de la zona.
Ha sido la propia escolanía la que he compartido, a través de sus redes sociales, las imágenes de Georgina junto a sus pequeños, confesando el recorrido que había hecho la prometida de Cristiano Ronaldo por sus instalaciones. «Hoy hemos recibido una visita muy especial. @georginagio ha venido al Valle con su familia. Nos encanta haber compartido con ella y sus hijos la Misa de la mañana y que haya podido escuchar al coro de la Escolanía. Tras la Misa, Georgina ha visitado las instalaciones de la Escolanía, y los chicos han cantado para ella. Una visita que nuestros escolanos no van a olvidar nunca. ¡Muchas gracias por habernos acompañado hoy!», escriben en su perfil de la mencionada red social que cuenta con algo más de 9.000 seguidores.
Así es la Escolanía de Santa Cruz

Como decíamos, la Escolanía del Valle de los Caídos —que se conoce oficialmente como la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos— es una de las instituciones corales más singulares y prestigiosas de España, tanto por su nivel musical como por el entorno histórico y político en el que se encuentra. Fue fundada en 1958 por los monjes benedictinos que habitan la Abadía. Su objetivo principal es la formación de niños cantores para solemnizar las celebraciones litúrgicas de la Basílica.
Es una de las pocas escolanías del mundo que mantiene vivo el estudio y la interpretación del canto gregoriano desde la infancia, lo que les ha dado fama internacional. Además del gregoriano, su repertorio abarca desde la música polifónica del Siglo de Oro hasta composiciones contemporáneas. La Escolanía es un centro educativo —estudian Primaria y Secundaria— donde los niños viven en régimen de internado. Los niños —de entre 8 y 14 años aproximadamente— entran tras superar pruebas de voz y aptitud musical.
Un internado a los pies del Valle de los Caídos
Además de las asignaturas comunes de cualquier colegio, reciben clases diarias de lenguaje musical, piano, canto coral y técnica vocal. Su vida está marcada por la disciplina y la música. Cantan diariamente en la misa de la mañana de la Basílica, un momento que atrae a muchos turistas y fieles solo por escucharlos. A pesar de las controversias que rodean al monumento, la calidad de la escolanía es indiscutible en el mundo de la música sacra. Los estudiantes han grabado decenas de discos, han realizado giras por todo el mundo y muchos de sus antiguos alumnos, ahora, son músicos de éxito.
A pesar de los cambios que se han producido en los últimos años en el Valle, lo cierto es que la escolanía ha seguido funcionando a pesar de los cambios políticos. Los monjes benedictinos, que son quienes gestionan la educación musical, han defendido siempre el valor artístico y religioso del coro por encima de las lecturas políticas. Sí que es cierto que existe un debate constante sobre la gestión del Valle, pero la Escolanía cuenta con un fuerte apoyo de la comunidad musical internacional que considera su legado como un patrimonio inmaterial que debe ser preservado.
Lo cierto es que Georgina siempre ha mostrado su devoción por la fe. Según ella misma explica, le permite procesar tanto su inmensa fortuna como sus tragedias más profundas. Su fe es una mezcla de tradición católica española, devoción mariana y una espiritualidad constante en su día a día. Si hay un lugar que define la fe de Georgina, es el Santuario de Fátima en Portugal. Para ella no es una visita turística; es un lugar de peregrinación personal. Se la ha visto allí rezando el rosario con una entrega absoluta, a menudo con la cabeza cubierta y sin apenas maquillaje, buscando un anonimato que rara vez consigue. Georgina ha declarado que siente una protección especial de la Virgen, a quien acude para dar gracias más que para pedir.
La pasión por la fe de Georgina Rodríguez
El momento en que su pasión religiosa se hizo más evidente fue tras la pérdida de uno de sus mellizos en 2022. En su reality Soy Georgina, muestra cómo la fe fue su único consuelo. Ella y Cristiano se aferraron a la idea de que su hijo es un ángel que los observa desde el cielo. Esta visión espiritual del duelo le permitió retomar su vida pública con una fuerza que sorprendió a muchos, atribuyéndola siempre a «la ayuda de Dios». Georgina ha normalizado la integración de los símbolos religiosos en la moda de alta gama. Así, es habitual ver a la creadora de contenido y modelo con rosarios de brillantes o grandes cruces de oro y piedras preciosas.
Para ella, estas joyas no son solo ostentación; son amuletos de protección. No sale de casa sin sus cruces, y en su jet privado o en sus casas siempre hay espacios dedicados a la oración o iconos religiosos. A pesar de la vida nómada de la familia (Madrid, Turín, Manchester, Riad), ella se encarga de que los niños mantengan los ritos. Celebra los bautizos con gran pompa y se asegura de que sus hijos aprendan las oraciones básicas. En sus redes sociales es común ver mensajes de “Bendiciones” o “Gracias a Dios”, proyectando una imagen de familia fundamentada en valores cristianos tradicionales. Desde su mudanza a Riad en 2023, ha mantenido una postura muy interesante.
«Soy muy creyente. Dios siempre me ha iluminado y me ha dado la fuerza para luchar. Sin la fe, no sería nada de lo que soy hoy», confesó en una ocasión. Es más, en uno de los episodios de su reality se vio cómo acudía a Fátima. «Le pido salud para los míos y que nunca nos falte el amor, porque lo demás va y viene», aclaró.
