La imputación de Zapatero es el principio del fin
Estamos cerca de saber toda la verdad sobre el rescate de Plus Ultra y por qué Sánchez accedió a ayudar con 53 millones a una empresa que no lo merecía

Zapatero y sus hijas. | Alejandra Svriz
La imputación de Zapatero era un secreto a voces desde que el pasado 11 de diciembre la Policía Nacional detuvo a los máximos responsables de la aerolínea Plus Ultra y a su amigo del alma, Julio Martínez, quien luego supimos que le pagaba por hacer unos ‘churrinformes’… que en realidad ni siquiera elaboraba el expresidente del Gobierno.
Esta era la historia de una imputación anunciada, porque ya es mucha casualidad que Zapatero pusiera tanto empeño en el rescate de Plus Ultra (como destapó THE OBJECTIVE y que hasta Ábalos tuvo que reconocer desde la cárcel) y que años después terminase cobrando dinero (no se sabe muy bien por qué) de una empresa que a su vez cobraba de la aerolínea (tampoco se sabe muy bien por qué). Y si encima las que cobraban eran también sus hijas, a las que no se les ocurrió mejor idea que montar una sucursal de su empresa ¡en Venezuela!, pues ya estarían todos los ingredientes para tener importantes sospechas de que algo turbio se ocultaba.
Como era previsible, el Gobierno y el PSOE han salido en tromba a insinuar que aquí lo único que hay es una persecución de la extrema derecha. Aparte de la gigantesca irresponsabilidad que constituye que un Ejecutivo se permita el lujo de hablar en esos términos de una instrucción judicial, la realidad es bien distinta. Ningún juez en sus cabales procedería a imputar a un expresidente del Gobierno por pertenencia a organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental si no tuviera indicios más que suficientes para actuar en ese sentido.
De hecho, a Zapatero se le ha tratado con guante de seda precisamente por ser quien es. En vez de imputarle ya en diciembre, se ha esperado a tener bien armado el sumario… y los registros se han efectuado después de una extensa tregua electoral para que nadie pudiera acusar a la Justicia de injerencia política.
Y por mucho que Pedro Sánchez quiera desvincularse de este asunto, no podrá hacerlo. El caso Zapatero es el caso Plus Ultra, que fue uno de los primeros escándalos de corrupción que le estallaron a este Gobierno. Por cierto, destapado, cómo no, por un grupo de valientes periodistas en abril de 2021. Entonces nos llamaban «pseudomedio» e incluso la aerolínea se querelló contra nosotros reclamando una multa de 4,6 millones de euros por los daños causados a su reputación. Afortunadamente, por dos veces la Justicia nos ha dado la razón. Y con la imputación de Zapatero parece que nos acercamos a conocer toda la verdad de por qué Sánchez accedió a rescatar con 53 millones de euros a una empresa que a todas luces no merecía ese dinero.