Lo que dice la ciencia sobre el ejercicio físico que hace Pedro Sánchez a sus 54 años: «Monto en bicicleta, hago pesas y salgo a correr»
El presidente apuesta por el ejercicio como clave para combatir el estrés político y estar en forma

Pedro Sánchez | David Canales (Europa Press)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hace «mucho ejercicio», algo esencial para él. «Trato de hacer bicicleta, sobre todo los fines de semana, que tengo tiempo. Entre semana hago algo de pesas, algo de correr…», dijo en El hormiguero.
Aunque su tiempo libre es limitado, el presidente considera imprescindible mantener esta rutina, especialmente por las exigencias de su responsabilidad política: «Trato de hacer deporte sobre todo para el estrés y la presión que tenemos en política».
Durante la conversación, el presentador quiso conocer más detalles sobre su estado físico y le preguntó por su peso. Sánchez respondió con naturalidad: «Ahora mismo peso 94 kilos y mido 1,90, lo que pasa es que soy ancho y ese es el peso que tengo».
Lo que dice la ciencia sobre el ejercicio que hace Pedro Sánchez
El ejercicio que hace Pedro Sánchez, que es combinación de bicicleta, entrenamiento de fuerza y carrera, resulta especialmente eficaz, sobre todo en personas sometidas a altos niveles de responsabilidad. La evidencia científica respalda que la actividad física regular ayuda a modular el estrés al influir directamente en el cortisol, la principal hormona relacionada con la respuesta al estrés. Una revisión publicada en Psychoneuroendocrinology concluye que el ejercicio reduce de forma significativa los niveles de cortisol y mejora la calidad del sueño. Además, otros estudios muestran que el entrenamiento físico puede ‘amortiguar’ la respuesta del organismo ante situaciones estresantes, reduciendo la reactividad del eje hormonal del estrés.
Más allá del impacto hormonal, el ejercicio también influye en el rendimiento mental. Investigaciones recientes señalan que la actividad aeróbica contribuye a mejorar la función cognitiva y la calidad de vida, favoreciendo la concentración y la toma de decisiones. Incluso estudios experimentales indican que la actividad física puede mejorar el estado de ánimo y potenciar funciones ejecutivas como el enfoque y la capacidad de decisión. Asimismo, este tipo de entrenamiento ayuda a sostener la energía en jornadas exigentes, mejora la postura y reduce molestias musculares como el dolor de espalda o la fatiga acumulada.
A todo ello se suma que el simple hecho de mantenerse activo tiene un efecto directo sobre la salud cardiovascular. La práctica regular de ejercicio se asocia con una menor incidencia de hipertensión y enfermedades cardíacas, especialmente en personas con trabajos sedentarios.
