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La infancia de Isabel Pardo de Vera en Lugo: cuatro hermanos, un padre alcalde, una vocación frustrada y un tren que nunca fue suyo

La expresidenta de ADIF ha vuelto a primera línea por unas oposiciones, lo que ha reavivado el interés por su vida

La infancia de Isabel Pardo de Vera en Lugo: cuatro hermanos, un padre alcalde, una vocación frustrada y un tren que nunca fue suyo

Isabel Pardo de Vera | Gtres

La expresidenta de ADIF, Isabel Pardo de Vera, está de actualidad por haberse presentado a las oposiciones para el Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos del Estado, tal y como publicamos en primicia en THE OBJECTIVE. Un paso que la ex secretaria de Estado de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana del Gobierno de España —de 2021 a 2023— habría dado por estar teniendo dificultades para encontrar un trabajo en el sector privado, especialmente tras ser imputada en el caso Koldo. Todo ello ha despertado el interés en su vida personal, de la cual se conoce poco.

Infancia en Galicia con sus cuatro hermanos

La historia de Isabel Pardo de Vera empieza en Galicia. Nacida en Lugo en 1975, creció en un entorno en el que la política estaba siempre presente, ya que su padre, Gerardo Pardo de Vera Díaz, fue el primer alcalde democrático tras la dictadura en Becerreá, tras las elecciones de 1979. En cuanto a su madre, Ana Luisa Posada, apenas hay datos. El matrimonio construyó una familia numerosa formada por cuatro hijas y un hijo.

Juez patrimonio Pardo de Vera

La mayor de las hermanas es la periodista Ana Pardo de Vera (Lugo, 1974), quien ha trabajado en medios como Diario 16La Voz de Galicia o Público, diario del que fue directora entre 2016 y 2019. Además, fue asesora de comunicación en varios ministerios durante el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. El único hijo varón de la familia es Gerardo Pardo de Vera, abogado en Lugo, una figura relevante en el ámbito jurídico gallego y protagonista indirecto de una de las anécdotas más repetidas de la infancia familiar: el tren eléctrico que había en casa, que era suyo. Completan la familia otras dos hermanas que se mantienen fuera del foco mediático.

El tren que no marcó la infancia de Isabel Pardo de Vera: ella quería estudiar Matemáticas, su verdadera vocación

A diferencia de otros perfiles técnicos, la vocación de Pardo de Vera no nació en la infancia. No hubo una fascinación temprana por las infraestructuras ni por el ferrocarril. De hecho, fue más bien al contrario. En una entrevista, ella misma lo recordaba: «Fue a mi hermano a quien le regalaron un tren. No soy un estereotipo de aficionada al ferrocarril desde pequeña».

El tren estaba en casa, pero no era suyo. La vocación llegaría después, cuando ya había elegido su camino académico. «Si te digo la verdad, no la escogí por una vocación como la que tiene muchísima gente dentro del sector, el que desde que nació quería ser ingeniero. La elegí porque tenía claro que me gustaban muchísimo las matemáticas. Quizás sea lo que más me ha gustado siempre, porque entendía que era una forma de lenguaje que a mí me parecía la más objetiva y lógica, y que con eso se podía expresar absolutamente todo lo que quisiese decir en esta vida», dijo en Jot Down en 2021.

La expresidenta de Adif y exsecretaria de Estado de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Isabel Pardo de Vera. | A. Pérez Meca / Europa Press / ContactoPhoto

A pesar de su vocación por las matemáticas, su familia no quería que estudiase la carrera de sus sueños, ya que se «iba a morir de hambre». «Éramos cinco hermanos y tampoco nos podíamos permitir morirnos de hambre. Entonces unos catedráticos de Barcelona y de Industriales de Zaragoza crearon la Escuela de Coruña y abrieron la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, con un número muy reducido de alumnos. Cuando hice la selectividad, en mi selección no tenía muchas más opciones que elegir Matemáticas, que era lo que me gustaba, o Ingeniería de Caminos, que al fin y al cabo tenía relación. De las otras ingenierías, ni hablemos, porque ni me sonaban. Así que entré en Caminos. Lo cierto es que me ha hecho un favor el destino, porque no me arrepiento», confesó.

El peso del padre en la decisión de Pardo de Vera —y el contexto político que había entonces— influyeron en que no estudiara la carrera de Matemáticas, aunque no fueron determinantes. De hecho, ninguno de los hermanos ha replicado exactamente el camino de su progenitor, aunque todos han crecido bajo su influencia. Más que marcar un destino, la educación que recibieron configuró su forma de mirar el mundo.

La historia de Isabel Pardo de Vera desmonta el mito de la vocación temprana. No hubo una niña fascinada por los trenes ni una ingeniera en potencia desde la infancia. Lo que hubo fue otra cosa: una formación sólida, un entorno exigente y una trayectoria que se fue construyendo paso a paso hasta alcanzar puestos de máxima responsabilidad en la gestión pública.

Sin embargo, su situación actual dibuja un escenario muy distinto al de aquellos años de ascenso profesional. La imputación en el caso Koldo y las dificultades para reubicarse en el sector privado han frenado esa trayectoria, obligándola a replantearse su futuro laboral. Su reciente decisión de presentarse a unas oposiciones refleja un momento de transición marcado más por la incertidumbre que por la proyección, en una etapa que no parece ser la más favorable de su carrera… ni de su vida.

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