Groenlandia: cuál es su relación con Dinamarca y por qué es tan valiosa para Trump y EEUU
El presidente estadounidense ha vuelto a incidir en adquirir el control total de la isla que se ubica al lado de Norteamérica

Groenlandia. | Europa Press
Groenlandia, la isla más grande del mundo, ha vuelto a situarse en el centro del debate geopolítico internacional por el renovado interés del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en adquirir su control. Para la Casa Blanca, la anexión de Groenlandia se presenta como una cuestión de seguridad nacional, presencia estratégica en el Ártico y control de recursos naturales valiosos.
Desde la década de 1940 y a lo largo de toda la Guerra Fría, Groenlandia ha sido considerada por potencias externas como un punto clave en la defensa del mundo occidental debido a su ubicación entre el océano Ártico y el Atlántico Norte. Sin embargo, más allá de esa consideración estratégica, existe una historia profunda de vínculos políticos, administrativos y culturales con Dinamarca.
¿Por qué Groenlandia es de Dinamarca?
Groenlandia cuenta con una superficie de más de 2,1 millones de kilómetros cuadrados. Tiene una población pequeña de alrededor de 57.000 habitantes. Gran parte de su territorio está cubierto por una enorme capa de hielo, lo que limita la infraestructura y la densidad poblacional. A pesar de estas condiciones extremas, Groenlandia ha desarrollado instituciones de autogobierno propias.
Políticamente, Groenlandia forma parte del Reino de Dinamarca y ha experimentado un proceso gradual de autonomía. En 1953, se transformó en una región integrada dentro del reino danés. Pero a partir de 1979, con la Ley de Autogobierno de 2009, Nuuk obtuvo competencias amplias sobre asuntos internos como la educación, la salud y la administración pública. Aunque, Dinamarca sigue siendo responsable de la defensa y la política exterior de Groenlandia. Además de proporcionar subvenciones económicas para el funcionamiento de la isla y la manutención de sus ciudadanos.
Esto implica que Groenlandia tenga su propio parlamento y gobierno, pero al mismo tiempo comparta con Dinamarca la representación en asuntos internacionales clave y la moneda danesa. La sostenibilidad económica de Groenlandia depende significativamente de la asistencia financiera de Dinamarca. Sin embargo, existe un movimiento político que aspira a la independencia total.
Cómo es la relación entre Dinamarca y Groenlandia
La presencia danesa en Groenlandia se remonta a varios siglos atrás, consolidándose tras el Tratado de Kiel de 1814. Cuando Dinamarca heredó el control formal de la isla tras la disolución del reino unido con Noruega. Desde entonces, aunque los vínculos han evolucionado, la estructura política ha mantenido a Groenlandia dentro del Reino de Dinamarca. Desde mediados del siglo XX, Dinamarca ha gestionado las relaciones exteriores y la defensa de Groenlandia, mientras que Groenlandia ha ido adquiriendo mayores competencias internas.
La función de Dinamarca en este esquema es esencial por dos razones fundamentales. Primero, por razones históricas y legales, dado que los acuerdos internacionales y el derecho danés sostienen la soberanía danesa sobre el territorio. Segundo, por la capacidad de ofrecer apoyo económico y defensa, incluidos acuerdos internacionales como la participación en la alianza del Atlántico Norte (OTAN).
Por qué Trump está interesado en Groenlandia
El interés de Estados Unidos por Groenlandia tiene raíces tanto en la historia geopolítica de la Guerra Fría como en las dinámicas contemporáneas de seguridad internacional y cambio climático. El cambio climático ha acelerado el deshielo en el Ártico, abriendo nuevas rutas marítimas y acceso potencial a recursos naturales antes inaccesibles.
Donald Trump ha argumentado que Estados Unidos necesita Groenlandia por motivos de seguridad nacional y defensa ártica, incluso sin descartar la posibilidad de utilizar medios militares si fuera necesario. Estas afirmaciones han sido recibidas con firme rechazo por parte de Dinamarca y de Groenlandia, que ven tales declaraciones como una violación de la soberanía y del derecho internacional. Líderes daneses han advertido incluso que un intento estadounidense de tomar control de Groenlandia anularía los compromisos de defensa mutua en el marco de la OTAN.
¿Cuál es la situación actual?
A comienzos de este año, la tensión diplomática escaló debido a comentarios públicos del presidente Trump vinculando la necesidad de que Estados Unidos controle Groenlandia con la seguridad nacional, poco después de una operación militar estadounidense en Venezuela. Esto provocó respuestas de la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y del primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, quienes rechazaron cualquier idea de venta o anexión.
Además, líderes de varias naciones europeas emitieron declaraciones conjuntas subrayando que solo Dinamarca y Groenlandia deben decidir sobre su futuro, enfatizando los principios de la ONU sobre integridad territorial y soberanía. Algunos gobiernos europeos también reforzaron su compromiso con la seguridad ártica dentro de la OTAN. En Groenlandia, la mayoría de la población no desea convertirse en parte de los Estados Unidos, pero sí existe un debate interno sobre el grado de independencia respecto a Dinamarca.
La propuesta de Donald Trump de incorporar Groenlandia a Estados Unidos, ya sea mediante compra, presión política o insinuaciones de medios militares, ha generado una respuesta firme de rechazo tanto en Copenhague como en Nuuk y entre aliados europeos.
