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Así boicotea el alcohol tu dieta: hace que no puedas adelgazar ni un gramo de grasa

Muchos estamos equivocados con el efecto real que tiene el alcohol en nuestro cuerpo, como ralentizar el metabolismo

Así boicotea el alcohol tu dieta: hace que no puedas adelgazar ni un gramo de grasa

Muchas veces estamos esforzándonos mucho con nuestra dieta y, sin querer, nos boicoteamos a nosotros mismos con el alcohol. Pensamos que por una copita de vino o una copa no pasa nada, ya que «ya quemaremos esas calorías de más». Pero de lo que no somos conscientes es de que el alcohol impide que quememos grasa.

Antes de entrar en materia, no queremos asustarte: no está de más que te tomes alguna copita de vino de vez en cuando, pero has de conocer las consecuencias para tu peso. Al margen, y como siempre, has de beber con cabeza, ya que, el alcohol, como sabes, es una droga depresora del sistema nervioso central, y como tal puede ser adictiva. Una vez aclarado este punto, veamos cómo actúa el alcohol en tu cuerpo.

El alcohol evita que tu cuerpo queme grasa

El alcohol contiene calorías vacías, esto es, calorías que el cuerpo no puede convertir en energía, pues contienen pocos o ningún nutriente beneficioso para el cuerpo. De hecho, lo que ingerimos mientras bebemos una espirituosa no nos nutrirá de la misma forma, ya que «la absorción de nutrientes de la comida se reduciría considerablemente debido a que el cuerpo trabaja muy duro en eliminar el alcohol del cuerpo», asegura la médico Krissy Maurin, a Health.

Por lo general, los carbohidratos son la primera opción del cuerpo para digerir la energía de los alimentos, pero eso cambia por completo cuando se consume alcohol. 

«El cuerpo reconoce el alcohol como tóxico, y por ello detiene su capacidad de acceder a todos los demás macronutrientes almacenados (carbohidratos, proteínas y grasas) para utilizarlos, ya que está centrado en quemar el alcohol primero», añade.

«El efecto principal del alcohol es reducir la cantidad de grasa que tu cuerpo puede quemar para obtener energía. Básicamente, lo que estás haciendo es desacelerar tu metabolismo, lo que conlleva al aumento de peso», sentencia.

Beber alcohol y adelgazar es posible: seis trucos que funcionan

Aumenta una hormona que nos hace engordar

Además de lo detallado, el consumo de de alcohol provoca un aumento de los niveles de cortisol, una hormona que se ha relacionado con el aumento de peso y que se libera como respuesta al estrés y a un nivel bajo de glucocorticoides en la sangre.

Aún no se conoce claramente por qué el alcohol aumenta esta hormona en el cuerpo, pero lo investigado hasta ahora apunta a que el organismo se cree intoxicado. «No hay una respuesta blanca o negra en este caso, ya que cada cuerpo reacciona diferente al alcohol», explica Maurin.

Te da más hambre el día de después

Para bajar la borrachera solemos acudir a comida grasienta y muy calórica. Y si no, también, pues el alcohol puede hacer el nivel de azúcar en sangre baje, lo que desemboca en hambre repentina y ganas de consumir hidratos de carbono.

Además, los investigadores han descubierto que el alcohol afecta un área del cerebro que controla el apetito y que esto puede causar un hambre intensa, especialmente el día después de beber. Un estudio descubrió que las células nerviosas en el hipotálamo del cerebro, que generalmente son activadas por el hambre real, pueden ser estimuladas por el alcohol. Esas intensas señales de hambre pueden hacer que tu cuerpo ‘te pida a gritos’ alimentos ricos en calorías, como pizza y hamburguesas.

pizza

Trucos que puedes llevar a cabo para beber y engordar lo menos posible

Si tienes una vida social normal es casi imposible que puedas evadir tomarte una copa de vino, una cerveza o un copazo de vez en cuando. Al final, y lamentablemente para muchos, la diversión en el primer mundo va unida al consumo de alcohol.

Por ello, para estos casos en los que no puedes o no quieres constreñirte, vamos a darte una serie de trucos:

1. Echar más hielo a la copa

«Para reducir las calorías en la mayoría de las bebidas, puedes jugar con las proporciones de los ingredientes, como ponerle más hielo a la copa», asegura Beth Warren, fundadora de Beth Warren Nutrition y autora de  Secrets of a Kosher GirlSi añadimos más cubitos de hielo al vaso, echaremos menos alcohol y menos bebida de mezcla, es evidente. Y con ello reduciremos las calorías totales. Puedes probar.

2. Mezclar con agua con gas, zumos naturales o bebidas light

La mayoría de nutricionistas ponen el foco en las bebidas con las que se mezcla el alcohol, pues es lo que acaba aumentando el número de calorías de la copa. «La mayoría de las bebidas que agregamos al alcohol tiene un alto contenido de azúcar y no brinda ningún beneficio nutricional», afirma Keri Gans, autora de The Small Change Diet. Y es cierto. Por eso ella recomienda mezclar el alcohol con agua mineral, agua con gas o zumos naturales. Otro truco es utilizar refrescos ‘zero’ o ‘light’, ya que tienen menos calorías e hidratos que los comunes.

Whisky

3. Alterna agua con alcohol

Los expertos en resacas saben que alternar una copa de bebida espirituosa con una de agua mineral es una elección ganadora para aguantar toda la noche lo más dignamente posible y al día siguiente no querer morir. Si seguimos este truco, al final consumiremos menos alcohol y menos refresco, con lo que reduciremos las calorías totales. Además, beber agua de por sí ya quema calorías.

4. Elige las bebidas alcohólicas con menos calorías

Si vas a beber y no quieres engordar, elige las menos calóricas, como por ejemplo la sidra, el vino (blanco, rosado o tinto) y/o destilados sin mezcla, como el ron, el whisky y el vodka.

5. Controla tu hambre y gula

Uno de los peligros de salir de copas estando a dieta es que al final acabamos asaltando la nevera al volver a casa o arramplamos con todo el picoteo que nos ponen en el bar. El alcohol es desinhibidor por naturaleza y además aumenta el apetito al estimular las células nerviosas del hipotálamo del cerebro. Además de para acabar con la sensación de hambre, muchos comen entre copas para evitar acabar por los suelos, y estas comidas suelen ser calóricas y nada sanas. Por eso, lo mejor es seguir los consejos previamente mencionados y evitar picar entre copas. Si no tenemos más remedio, podemos elegir aceitunas o frutos secos al natural.

Y como ya hemos apuntado anteriormente, debemos tener cuidado al día siguiente, el de la resaca, y saber que nuestro cuerpo nos está pidiendo pizza o una hamburguesa por el consumo de alcohol. Unas ganas que pasarán y que podemos controlar.

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