María Pombo rompe a llorar tras el nacimiento de su tercera hija y una psicóloga explica el porqué
La influencer y empresaria ha decidido mostrar en sus redes sociales una realidad que muchas mujeres viven en silencio

María Pombo | Instagram
Apenas una semana después de dar a luz a su tercera hija, Mariana, la influencer ha compartido un momento de gran vulnerabilidad emocional, reconociendo que, pese a sentirse feliz, no puede evitar llorar. Sus palabras y gestos han generado una oleada de reacciones y han vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la maternidad real y el impacto psicológico del posparto.
Al final, un nacimiento de un hijo supone siempre una revolución física y mental, pero cuando se trata del tercer bebé, los cambios pueden vivirse de una forma especialmente intensa. María Pombo atraviesa ahora una etapa marcada por la adaptación a una nueva rutina familiar, el cansancio acumulado y un importante ajuste hormonal. Todo ello influye directamente en el estado de ánimo durante los primeros días tras el parto. La influencer ha querido mostrarse transparente con sus seguidores y ha explicado que, aunque se siente agradecida por su familia, está experimentando una tristeza difícil de explicar. Un sentimiento que no invalida la felicidad, pero que convive con ella de forma natural en esta etapa tan delicada.

La explicación de la psicóloga Lara Ferreiro
Según la psicóloga Lara Ferreiro, lo que está viviendo María Pombo es completamente habitual. La experta señala que durante los primeros quince días tras el parto es frecuente experimentar lo que se conoce como tristeza posparto o baby blues. Se trata de un estado emocional transitorio que afecta a un alto porcentaje de mujeres y que se caracteriza por llanto espontáneo, hipersensibilidad y una sensación de nostalgia difícil de concretar. Ferreiro explica que en las madres que dan a luz por tercera vez aparece, además, un componente emocional añadido. Muchas mujeres echan de menos su tripa, el vínculo tan especial que se crea durante el embarazo y la sensación de estar gestando una vida. Este sentimiento puede intensificarse cuando existe la percepción de que ese embarazo ha sido el último.
El duelo por el último embarazo
La psicóloga apunta a que María Pombo podría estar atravesando un pequeño duelo emocional. «Cuando una mujer piensa que probablemente no volverá a quedarse embarazada, puede sentir tristeza al cerrar esa etapa vital», señala Lara Ferreiro. No se trata de un rechazo al bebé ni de una falta de ilusión, sino de la despedida de una experiencia profundamente significativa. Este tipo de tristeza suele aparecer precisamente en los primeros días, cuando el contraste entre el embarazo y el posparto es más brusco. El cuerpo cambia, las hormonas descienden de forma repentina y la mujer deja de ocupar el centro del proceso para volcarse por completo en el recién nacido.
El papel clave de Pablo Castellano
En este contexto, el rol de Pablo Castellano resulta fundamental. Según Lara Ferreiro, la pareja debe estar especialmente atenta al bienestar emocional de la madre. El acompañamiento no solo implica ayudar con el cuidado del bebé, sino también interesarse por cómo se siente la mujer, escucharla y validar sus emociones. La psicóloga recuerda que en muchas ocasiones toda la atención se dirige al recién nacido y la madre queda en un segundo plano. Esto puede aumentar la sensación de soledad y favorecer el malestar emocional. Por ello, es clave que la pareja observe cómo evoluciona el estado físico y mental de la madre y actúe como un apoyo constante.
Tristeza posparto y depresión, no es lo mismo
Los expertos insisten en diferenciar la tristeza posparto de la depresión posparto. Según Lara Ferreiro, lo habitual es que este estado emocional remita por sí solo antes de las dos semanas. Si los síntomas se prolongan en el tiempo, se intensifican o interfieren en la vida diaria, entonces sí sería necesario consultar con un profesional. Por ahora, todo apunta a que María Pombo está atravesando un proceso emocional normal dentro del posparto. Su decisión de compartirlo públicamente contribuye a visibilizar una realidad frecuente y a desmontar la idea de que la maternidad siempre se vive desde la plenitud absoluta. Mostrar las luces y las sombras también forma parte de cuidar la salud mental de las madres.
