Walter Riso, experto en psicología: «Cuanto más amor propio tengas, más salud mental tendrás»
No es un componente aislado, sino un eje que sostiene todo tu bienestar emocional

Walter Riso | Instagram
Walter Riso, reconocido experto en psicología, sostiene que el amor propio no es solo un valor emocional, sino un factor fundamental para crear una buena salud mental. Según sus investigaciones y análisis clínicos, «cuanto más amor propio tengas, menos miedo a la pérdida tienes», un principio que influye directamente en cómo enfrentamos la vida, nuestras relaciones y nuestra estabilidad emocional.
El amor propio, explica Riso, actúa como un escudo frente a las dificultades. Las personas que lo cultivan desarrollan una mejor capacidad para elaborar duelos, enfrentan pérdidas y fracasos con mayor resiliencia y mantienen una autoimagen sólida, sin depender de la aprobación externa. Esta fortaleza interna permite establecer límites claros, defender derechos y reducir significativamente los indicadores de dependencia emocional, un problema que suele generar relaciones desequilibradas y frustración constante. Además, es un factor de resistencia frente a la depresión y contribuye a mejorar los síntomas de ansiedad, creando un marco de equilibrio que se refleja en todas las áreas de la vida.
Ejercicio clave para fortalecer un amor propio saludable
Riso insiste en que cultivar un amor propio saludable es fundamental para la salud mental. No se trata de ignorar los errores o caer en el egocentrismo, sino de aprender a relacionarse con uno mismo de manera constructiva, reconociendo los fallos sin destruir la autoestima. Y es que, en la práctica, muchas personas confunden la autocrítica con la autodestrucción. Riso advierte que un error común es atacar la esencia propia al enfrentar fallos: decir «soy un estúpido» no solo es injusto, sino que erosiona la autoestima. La clave está en realizar este ejercicio; separar comportamiento de identidad: «Me comporté como un estúpido» reconoce el error sin condenar la persona. Esta distinción permite mantener la dignidad y la confianza en uno mismo, incluso ante los tropiezos, y evita que la autocrítica se transforme en un enemigo del amor propio.

El perfeccionismo, enemigo silencioso del amor propio
El perfeccionismo es otro adversario silencioso, advierte el experto. Al exigir infalibilidad y negar la vulnerabilidad, deshumaniza y mina la capacidad de amarse a uno mismo. Y esto puede lograr éxitos externos, pero suele pagar el precio con ansiedad constante, insatisfacción y una severa autocrítica que compromete la salud mental. Por eso, el amor propio no significa buscar la perfección, sino aceptarse con errores, límites y emociones complejas. Según Riso, el amor propio también se traduce en mejores relaciones interpersonales. Cuando una persona se respeta y se valora, desarrolla mayor empatía y comprensión hacia los demás, disminuye las reacciones de odio o agresividad y fomenta la compasión. En otras palabras, amarse a sí mismo no solo beneficia al individuo, sino que se refleja en la calidad de sus vínculos, en la capacidad de perdonar y en la habilidad para comunicarse desde la sinceridad y el respeto.
Es importante aclarar que el amor propio no debe confundirse con egoísmo o narcisismo. El interés en uno mismo, la preocupación por el propio bienestar y la búsqueda de límites saludables no son actitudes negativas. Por el contrario, son compatibles con el amor hacia otros. Una persona que se cuida y se respeta puede amar de manera más genuina, sin depender emocionalmente del otro ni sacrificar su integridad. El autointerés equilibrado se convierte así en un motor para relaciones más sanas y en una defensa natural contra dinámicas abusivas o tóxicas.
El mensaje de Walter Riso es claro: amarse a uno mismo no es un acto de vanidad, sino un acto de supervivencia emocional y social. Es la base para enfrentar pérdidas sin miedo, mejorar la autoestima, cuidar la salud mental y relacionarse con los demás desde la compasión y la empatía. Aprender a distinguir entre comportamiento y esencia, aceptar la propia vulnerabilidad y resistir las demandas del perfeccionismo son pasos fundamentales para construir un amor propio auténtico, saludable y transformador.
