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José Abellán, cardiólogo: «El modo en el que te preparas el café puede afectar en tu salud a largo plazo»

Esta precisión refuerza la idea de que la prevención de enfermedades no siempre depende de cambios drásticos

José Abellán, cardiólogo: «El modo en el que te preparas el café puede afectar en tu salud a largo plazo»

Café | Canva pro

El café no es solo un ritual matutino ni una excusa para socializar, también es un protagonista silencioso de la salud cardiovascular. Así lo señala José Abellán, cardiólogo, quien subraya que «el modo en el que se prepara esta bebida puede tener implicaciones a largo plazo para el organismo». Según Abellán, «no todos los cafés son iguales, y la manera en que los granos se transforman en esa taza aromática que muchos toman cada mañana puede marcar la diferencia entre un efecto positivo o un impacto menos favorable en la salud».

Durante décadas, el café ha sido objeto de estudios y debates médicos. Se le ha atribuido un efecto protector frente a enfermedades como la diabetes tipo 2, algunos tipos de cáncer y trastornos neurodegenerativos. Un análisis destacado de O’Keefe y colaboradores publicado en 2013 en Journal of the American College of Cardiology revisó la evidencia sobre el consumo habitual de café, la salud cardiovascular y la mortalidad general. Este estudio subraya que no solo importa la cantidad de café que se consume, sino también cómo se prepara, ya que la composición de la bebida puede influir en sus efectos sobre el organismo. En particular, el café filtrado podría ser la opción más beneficiosa para el corazón, dado que retiene menos compuestos como el cafestol, asociado con un ligero aumento del colesterol LDL.

El hallazgo es relevante porque el café contiene una mezcla compleja de compuestos bioactivos, entre ellos antioxidantes, ácidos clorogénicos y alcaloides como la cafeína. Algunos de estos elementos son beneficiosos, pero otros, como el cafestol, pueden tener efectos menos deseables. Como explica José Abellán, «el cafestol es un compuesto que se encuentra de manera natural en los aceites del café y que se ha relacionado con un ligero aumento del colesterol LDL, conocido popularmente como “colesterol malo”». Este incremento, aunque moderado, podría a lo largo del tiempo contribuir al riesgo de enfermedad cardiovascular, un detalle que coincide con los hallazgos revisados por O’Keefe et al., quienes señalan que los métodos de preparación que reducen la presencia de cafestol, como el café filtrado, podrían ofrecer ventajas adicionales para la salud cardiovascular a largo plazo.

Café filtrado

Cómo el método de preparación influye en la salud

Aquí es donde el método de preparación juega un papel crucial. Según Abellán, «los cafés filtrados, aquellos que pasan por papel o algún tipo de filtro, tienden a retener el cafestol, reduciendo su presencia en la bebida final». En contraste, métodos como el espresso o el café turco, donde los granos se mantienen en contacto con el agua sin filtrarse, permiten que esta sustancia llegue a la taza. Este detalle técnico, aparentemente menor, puede explicar por qué algunas investigaciones sugieren que el café filtrado se asocia con un menor riesgo de eventos cardiovasculares, como infartos o accidentes cerebrovasculares, a lo largo de décadas.

El estudio al que hace referencia Abellán observó a miles de personas durante un período prolongado, evaluando la incidencia de eventos cardiovasculares según el tipo de café que consumían regularmente. Los resultados indicaron que aquellos que optaban por café filtrado tenían una menor probabilidad de desarrollar complicaciones cardiovasculares, en comparación con quienes preferían café sin filtrar. Aunque los resultados no significan que otros métodos de preparación sean necesariamente peligrosos, sí invitan a considerar el detalle del filtrado como un factor preventivo dentro de un estilo de vida saludable.

El café como placer cultural

Más allá de la composición química, el café sigue siendo una bebida cultural. Su consumo se extiende a lo largo del día y atraviesa fronteras, estilos de vida y hábitos sociales. Abellán señala que «tomar café no solo implica ingerir una bebida, sino también disfrutar de un ritual que puede mejorar el bienestar psicológico, aportar momentos de pausa y fomentar la conexión social». Desde esta perspectiva, los beneficios del café van más allá de lo biológico. Sin embargo, la ciencia recuerda que las decisiones pequeñas, como cómo se prepara el café, pueden sumar o restar en la ecuación de la salud a largo plazo.

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