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Robert Waldinger (74), psiquiatra, sobre las claves para alcanzar la felicidad: «Necesitamos estos cuatro hábitos, y uno de ellos es la fe»

La evidencia científica coincide en que la felicidad no es una cuestión de suerte, sino el resultado de decisiones cotidianas

Robert Waldinger (74), psiquiatra, sobre las claves para alcanzar la felicidad: «Necesitamos estos cuatro hábitos, y uno de ellos es la fe»

Felicidad | Canva pro

La ciencia de la felicidad lleva décadas intentando responder a una pregunta universal, cómo vivir mejor. Uno de los trabajos más influyentes es el Estudio del Desarrollo Adulto de Harvard, iniciado en 1938 y dirigido hoy por el psiquiatra Robert Waldinger. Su conclusión es clara, la felicidad depende en gran medida de nuestros hábitos, especialmente en cuatro áreas concretas. Y es que según el investigador social Arthur C. Brooks, cultivar estos pilares permite influir directamente en el bienestar, más allá de la genética o las circunstancias.

1. Fe, una perspectiva más allá del yo

El primer hábito es la fe, entendida no solo en un sentido religioso, sino como la capacidad de trascender el propio ego. Implica desarrollar una visión más amplia de la existencia, reconocer que la vida no gira únicamente en torno a los problemas individuales y conectar con algo mayor.

Esta trascendencia puede adoptar muchas formas, desde la meditación hasta la filosofía o el arte. La música de Johann Sebastian Bach, por ejemplo, ha sido señalada por Brooks como una vía para experimentar esa elevación emocional y espiritual. Este hábito ayuda a relativizar las preocupaciones cotidianas y aporta estabilidad emocional, especialmente en momentos de incertidumbre.

2. Familia, el núcleo del bienestar emocional

El segundo pilar es la familia, uno de los vínculos más determinantes para la salud mental y emocional. La biología respalda su importancia. El cerebro libera oxitocina, conocida como la hormona del apego, cuando interactuamos con personas cercanas, lo que genera sensación de seguridad y bienestar.

Familia

Sin embargo, Brooks advierte que estas relaciones requieren inversión de tiempo y esfuerzo. La vida moderna tiende a relegarlas frente a las exigencias profesionales, pero descuidarlas tiene un coste emocional elevado. La evidencia científica demuestra que quienes mantienen relaciones familiares sólidas presentan mayores niveles de felicidad y menor riesgo de depresión en el largo plazo.

3. Amigos, el antídoto contra la soledad

El tercer hábito es cultivar amistades auténticas. No se trata de contactos profesionales ni de relaciones superficiales, sino de vínculos sinceros, basados en el afecto y no en la utilidad. La investigación muestra que la soledad es uno de los principales factores de riesgo para el bienestar, incluso por encima de algunos problemas de salud física.

Amigos

Tener amigos verdaderos actúa como un factor protector frente al estrés, la ansiedad y el deterioro emocional. Brooks subraya que los amigos reales no están vinculados al éxito ni al estatus. Son quienes permanecen al margen de los logros profesionales y ofrecen apoyo incondicional. Esta red emocional es clave para sostener la estabilidad psicológica a lo largo de la vida.

4. Trabajo, encontrar propósito y utilidad

El cuarto hábito es el trabajo, no entendido como fuente de ingresos, sino como fuente de propósito. La investigación señala que la satisfacción profesional duradera depende de dos factores, sentir que el éxito es merecido y percibir que el propio trabajo beneficia a otros. El reconocimiento externo o el salario tienen un impacto limitado en la felicidad si no van acompañados de significado. En cambio, contribuir al bienestar de los demás refuerza la autoestima y la sensación de utilidad. Este enfoque transforma la manera de entender la carrera profesional. El trabajo deja de ser solo una obligación y se convierte en una forma de realización personal y conexión social.

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