The Objective
Lifestyle

Doctora Pérfida, psicóloga que triunfa en Instagram, revela las cinco señales para saber si tu pareja es un narcisista: «Todo parece perfecto»

No todo lo que parece amor lo es: detrás de historias perfectas se esconde una dinámica narcisista que conviene reconocer

Doctora Pérfida, psicóloga que triunfa en Instagram, revela las cinco señales para saber si tu pareja es un narcisista: «Todo parece perfecto»

Imagen de la Doctora Pérfida | Cedida

En lo que a relaciones se refiere, a muchos nos ha ocurrido que, en algún momento, hemos mantenido un vínculo con alguien con rasgos narcisistas. A veces lo intuíamos desde el principio: sabíamos en qué tipo de dinámica nos estábamos metiendo, aunque luego no supiéramos —o no quisiéramos— salir de ahí. En otras ocasiones, en cambio, solo tomamos conciencia cuando la relación termina y, con la distancia, empezamos a analizar lo vivido.

El narcisismo, como cualquier rasgo de personalidad, no es algo blanco o negro, sino que se sitúa en un espectro. En un extremo estaría un estilo narcisista, con características más suaves o funcionales; en el otro, el trastorno de personalidad narcisista, donde esos rasgos son rígidos, intensos y generan un deterioro significativo en la vida de la persona y en sus relaciones. Es decir, alguien puede mostrar rasgos narcisistas de forma moderada y relativamente adaptativa, o puede presentar un patrón mucho más grave y desajustado. Pero, aunque existan distintos grados, cuando estos rasgos forman parte de su estructura, siguen marcando su manera de vincularse.

Cómo saber si con quien estás saliendo con un narcisista/psicópata en cinco claves, reveladas por la Doctora Pérfida

Una persona narcisista suele proyectar una imagen de gran amor propio y autoadmiración. Se percibe a sí misma como alguien excepcional, merecedor de reconocimiento constante, y tiende a considerarse por encima de los demás. Desde esa posición, interpreta que pocos están realmente ‘a su altura’: quizá, durante un tiempo, eleve a alguien a su mismo nivel, pero esa equiparación suele ser pasajera y pronto vuelve a colocarse en solitario en la cima. Necesita validación continua, busca atención y espera admiración explícita. Además, muestra escasa empatía y una actitud arrogante. Cualquier comentario o situación que ponga en duda su valía personal suele ser rechazado de inmediato, ya que tolera muy mal la crítica y las amenazas a su autoimagen.

Pero hay más. Para poder profundizar en este apasionante tema, en THE OBJECTIVE hablamos con una psicóloga clínica por la Universidad de Valencia y Máster en Neuropsicología y en Psicoterapia e Intervención Psicológica que se ha hecho famosa en redes sociales bajo el pseudónimo de Dra. Pérfida. La experta —que es además divulgadora en el ámbito de la psicología a través de las viñetas humorísticas que publica en su perfil de Instagram, donde tiene casi 200.000 seguidores— es autora de libros como Amiga, date cuenta o Me cago en el amor.

1. Idealización excesiva

«Si algo define la fase de conquista de un narcisista o de un psicópata es que todo parece demasiado perfecto para ser real. A esta etapa la llamamos idealización o love bombing, y es el anzuelo dentro del ciclo narcisista. No es amor ni has encontrado al hombre de tu vida: es una estrategia. Es el cebo para engancharte y empezar a ejercer poder sobre ti, utilizando encanto y una perfección aparente», afirma.

Y añade: «En la primera semana ya eres ‘la mujer de su vida’, ‘nunca había sentido algo así’, ‘eres diferente a todas’. Te conoció hace dos días, pero te idolatra como si fueras un ser celestial. Te coloca en un pedestal que más adelante él mismo va a derribar. El objetivo es crear dependencia emocional, que te habitúes a su atención constante y a esa admiración. Y claro, ¿a quién no le gusta sentirse especial? Pero que alguien que apenas te conoce te adore de esa manera no es romántico: es sospechoso».

2. Almagemelización o efecto espejo

En el segundo punto, la Doctora Pérfida, que prefiere mantener su identidad en el anonimato, señala que este es «uno de los peligros más grandes: la sensación de haber encontrado a tu alma gemela. Empieza a imitar tus gustos, tus valores, tus ideas, incluso tus heridas. Parece hecho a tu medida. Casualidad tras casualidad: comparte tus traumas, tus experiencias, tu música favorita, tu manera de ver el mundo. Te hace sentir que nadie te ha entendido así jamás. Se crea una burbuja donde parece que solo vosotros os comprendéis, que lo vuestro es único y especial. Pero en realidad no te está mostrando quién es: está reflejando tu propia imagen para que bajes la guardia, confíes y reveles tus puntos vulnerables. Esos mismos que después utilizará en tu contra».

3. La relación avanza muy rápido

«En la segunda semana ya está preguntando ‘¿qué somos?’ o hablando de algo serio cuando todavía ni sabes cómo mastica. Esa prisa no es valentía ni claridad emocional, es estrategia. No puede sostener la actuación demasiado tiempo y necesita asegurarse de que te enganches rápido. Te pinta un futuro maravilloso para que te comprometas sin analizar. Cuando todo va tan deprisa, tu pensamiento crítico se queda atrás intentando ponerse al día», asegura la psicóloga.

4. Control disfrazado de romanticismo

El control también forma parte del rol narcisista: «Quiere ir contigo a todas partes, prefiere que salgáis solos, aparece por sorpresa ‘porque se preocupa‘, necesita saber dónde estás constantemente. Al principio puede parecer adorable, pero en realidad está ocupando tu espacio, desplazando poco a poco a tus amistades y controlando tu tiempo. El mensaje real no es ‘me encantas’, sino ‘quiero ser tu único centro’. El aislamiento no empieza con prohibiciones claras, empieza con una intensidad pegajosa».

5. Dificultad para aceptar límites

Por último, la Doctora Pérfida señala la dificultad para aceptar límites: «Es encantador hasta que marcas un límite, como ‘quiero ir más despacio’ o ‘necesito espacio’». Entonces, cambia el tono y dice frases como ‘entones no te importo tanto’ o te hace sentir culpable con frases como ‘me estás decepcionando’.

«No respeta tus límites porque no tolera dejar de ser el centro. Convierte tu necesidad en un cuestionamiento de tu amor y te hace sentir culpable. Cuando pedir espacio se transforma en manipulación y malestar, ya no estás en el inicio de una historia bonita, sino en una lucha de poder», apunta la psicóloga.

Ahora bien, «que alguien tenga una o varias de estas conductas no significa automáticamente que sea narcisista. Hay personas intensas que sí son genuinas. Lo importante es observar el patrón: si es constante, muy intenso y te hace sentir confundida, pequeña o insegura, tu intuición probablemente no está ahí por casualidad. Ve despacio, aunque la otra persona corra. No te dejes cegar por los cantos de sirena y conserva tus vínculos y tu autonomía. Porque si estás ante un narcisista, esa perfección inicial acabará cayendo. La máscara pesa demasiado y tarde o temprano se rompe. El amor que antes te daba a manos llenas empezará a dosificarse. Y entonces entenderás que era demasiado bonito para ser verdad. Porque no era verdad».

Publicidad