Saúl Sánchez, nutricionista, alerta sobre una fruta que siempre comemos: «Es la que tiene menos potasio»
En ningún caso se debe pensar que, a falta de este micronutriente, conviene abandonar la manzana

Un hombre cogiendo una manzana. | ©Freepik.
No existe ninguna fruta perfecta. Esta afirmación, que puede parecer obvia, resulta fundamental para comprender cómo funciona la nutrición equilibrada. Cada pieza que llevamos a nuestra boca ofrece un perfil nutricional único, con virtudes destacadas y carencias inevitables. Por ello, los expertos insisten en la importancia de variar nuestra selección frutal a lo largo de la semana. Una naranja sobresale en vitamina C pero flaquea en fibra; el plátano destaca en energía rápida pero aporta menos antioxidantes que los frutos rojos. Y, si hablamos de potasio, la manzana no tiene tanto que decir.
El nutricionista Saúl Sánchez ha abordado esta cuestión en su cuenta de Instagram @saulnutri con varios ejemplos ilustrativos. Entre sus apuntes destaca uno especialmente llamativo: «La fruta con menos potasio es la manzana y la que más tiene, el albaricoque seco». Esta afirmación sitúa a una de las frutas más consumidas en España en una posición inesperada respecto a este mineral esencial. El dato, lejos de demonizar a la manzana, sirve para ilustrar la necesidad de combinar distintas frutas en nuestra alimentación diaria. Nadie debería dejar de comer manzanas por este motivo; simplemente conviene complementarlas con otras opciones más ricas en este mineral, del que ya te hemos hablado antes en THE OBJECTIVE.
El papel del potasio en nuestra dieta y organismo
El potasio constituye el catión más abundante del fluido intracelular en el cuerpo humano. Su presencia resulta imprescindible para funciones vitales como la transmisión del impulso nervioso y la contracción muscular. Este mineral participa activamente en el funcionamiento del corazón, los riñones y prácticamente todos los sistemas del organismo. Sin él, nuestras células no podrían mantener su equilibrio hídrico ni realizar correctamente sus funciones metabólicas. Además, la diferencia de concentración de potasio entre el interior y el exterior celular determina el potencial de membrana en reposo.
La Organización Mundial de la Salud recomienda una ingesta diaria de aproximadamente 3.500 miligramos de potasio. Este mineral interviene en la regulación de la presión arterial y en el mantenimiento del equilibrio ácido-base del organismo. La bomba sodio-potasio, presente en todas nuestras membranas celulares, trabaja continuamente para mantener las concentraciones adecuadas dentro y fuera de cada célula. Este mecanismo resulta fundamental para la actividad eléctrica del sistema nervioso y el correcto latido del corazón. Conviene además saber que alrededor del ochenta por ciento del potasio ingerido se excreta a través de los riñones.
La hipopotasemia es el término médico que designa la carencia de potasio en sangre. Sus consecuencias abarcan desde síntomas leves como debilidad muscular y calambres hasta complicaciones graves como arritmias cardíacas. Las personas que experimentan esta deficiencia suelen notar cansancio excesivo, estreñimiento y falta de energía incluso en actividades cotidianas. En casos severos, el bajo nivel de potasio puede provocar parálisis muscular, dificultades respiratorias e incluso comprometer la función renal. Por todo ello, mantener niveles adecuados de este mineral no es capricho de nutricionistas, sino una necesidad fisiológica real.
Qué nos puede aportar la manzana

La manzana compensa su modesto aporte de potasio con un arsenal nutricional nada despreciable. Esta fruta destaca por su elevado contenido en fibra, tanto soluble como insoluble, que favorece el tránsito intestinal y alimenta nuestra microbiota. Su riqueza en vitamina C y vitamina E la convierte en una aliada del sistema inmunológico. Además, contiene flavonoides con propiedades antioxidantes que protegen nuestras células frente al daño oxidativo.
La piel de la manzana merece mención aparte por concentrar la mayor parte de sus beneficios. Estudios científicos demuestran que la actividad antioxidante de la cáscara puede ser hasta cuatro veces superior a la de la pulpa. Consumir la manzana entera, con su piel bien lavada, aporta un 332% más de vitamina K y un 115% más de vitamina C. La pectina presente en esta fruta contribuye a reducir el colesterol y protege el revestimiento del estómago frente a la acidez. Por si fuera poco, los polifenoles de la manzana muestran propiedades antiinflamatorias y podrían reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer.
Para quienes busquen incrementar su ingesta de potasio, conviene recurrir a otras opciones frutales. El albaricoque seco lidera el ranking con casi 1.000 miligramos por cada cien gramos de producto. No obstante, cuidado: las frutas deshidratadas también tienen una cantidad elevada de azúcares. Le siguen el aguacate, con aproximadamente 400 miligramos, y el plátano, que aporta alrededor de 382 miligramos. El melón, el kiwi y la chirimoya también representan fuentes destacadas de este mineral. La clave reside, una vez más, en no casarse con ninguna fruta y disfrutar de la variedad que ofrece cada temporada.
