Marruecos reconoce que el conflicto con España es por el Sáhara: «No podemos luchar contra el separatismo en casa y fomentarlo en casa del vecino»

Política y conflictos

Marruecos reconoce que el conflicto con España es por el Sáhara: «No podemos luchar contra el separatismo en casa y fomentarlo en casa del vecino»
Foto: Fernando Villar| EFE

Marruecos ha emitido un comunicado en el que ha reconocido que la raíz de la crisis marroquí-española no se debe a la acogida del líder saharaui Brahim Gali en un hospital de Logroño sino en las «segundas intenciones hostiles de España con respecto al Sáhara, una causa sagrada de todo el pueblo marroquí». Además, en el mismo comunicado ha dejado claro que el fondo del problema «es una cuestión de confianza rota entre socios» y que no está limitada «al asunto de un hombre», por lo que «no comienza con su llegada, ni terminará con su partida».

Lo más importante: en la misiva, el ministerio de Asuntos Exteriores marroquí compara la situación del Sáhara con el independentismo catalán. «No podemos luchar contra el separatismo en casa y fomentarlo en casa del vecino», se puede leer, asegurando que durante la crisis catalana Marruecos no optó por la neutralidad, sino que fue uno de los primeros en ponerse del lado de la «integridad territorial y la unidad nacional de su vecino del norte de forma clara y contundente». Y aquí se pregunta: «¿Cuál habría sido la reacción de España si un representante del separatismo español hubiera sido recibido en el Palacio Real marroquí?». Sin embargo, Marruecos elude precisar que, a diferencia de Cataluña, el Sáhara Occidental está reconocido por la ONU como un territorio «no autónomo».

En este sentido, Marruecos insta a España a que no tenga una «memoria corta» y recuerda que en 2012, cuando hubo una visita a Marruecos de una delegación económica catalana, se modificó el programa, a petición del Gobierno español, para que esta delegación no fuera recibida a alto nivel y que todas las entrevistas se hicieran en presencia del representante de la Embajada de España en Rabat. «Marruecos está en derecho de no esperar menos de España. Este es el principio mismo de una verdadera asociación», insiste.

Además de la cuestión catalana, Marruecos ha hecho alusión a la importancia de la cooperación en materia de inmigración y de seguridad y en materia de lucha contra el terrorismo.

Por su parte, la respuesta de Pedro Sánchez no ha tardado en llegar y ha respondido asegurando que es «absolutamente inaceptable» que Marruecos haya podido «atacar las fronteras» de Ceuta con el asalto de más de 10.000 personas como forma de protestar por un problema de política exterior. «No es admisible que un Gobierno diga que se atacan las fronteras, que se abren para que entren 10.000 en un país vecino por desavenencias y discrepancias en política exterior», ha subrayado.

Así, para Sánchez, esta actitud es «absolutamente inadmisible» y ha recordado que Marruecos «no debe olvidar que no tiene ni mejor ni mayor aliado en la UE que España», que es un «interlocutor imprescindible y privilegiado» con Europa.

Este comunicado, que la diplomacia marroquí solicita que sea difundido de forma íntegra, ha sido emitido un día antes de la comparencia del secretario general del Frente Polisario, Brahim Gali, ante la Audiencia Nacional. Y, al respecto, Marruecos hace hincapié en que España ha recibido de manera «intencionada» y de forma «fraudulenta y oculta», a una persona procesada por la justicia española por denuncias presentadas por víctimas de nacionalidad española y por hechos cometidos en parte en suelo español, por lo que esta comparecencia muestra la «verdadera cara» del polisario representada por un líder que «ha cometido crímenes abyectos, que viola, tortura, desprecia los derechos humanos y patrocina actos terroristas».

Nunca Marruecos había dicho de forma explícita cuáles son sus pretensiones respecto a España y al Sáhara Occidental. Pero con este mensaje queda claro que la cuestión de la acogida del líder del Frente Polisario solo es una cuestión dentro de lo que Rabat exige a Madrid.