THE OBJECTIVE
Fuera de microfóno

Beatriz Pecker: «Hoy no tendría sentido un programa de televisión como Rockopop»

La radio era cosa de familia y, aunque estudió Filosofía, a los 22 ya estaba delante de un micrófono de RNE

Su padre, José Luis Pecker, fue estrella de la radio y de la televisión en los años cincuenta y sesenta; su tía, Carmen Pérez de Lama, formó un tándem irrepetible con Joaquín Prat en la Cadena Ser, y su tía abuela, Luisa Alberca, escribió novelas y también seriales radiofónicos con Guillermo Sautier Casaseca. Por lo tanto, se puede decir que Beatriz nació con un transistor bajo el brazo. Estudió, no obstante, la carrera de Filosofía Pura y Periodismo, pero, cuando llegó la hora de elegir entre la docencia y la radio, se decantó por lo segundo.

Después de haber trabajado treinta años en RTVE, la mayoría de ellos en Radio Nacional de España, a Beatriz le cuesta un poco abandonar su retiro y aceptar esta entrevista, porque altera su apreciado anonimato. Vive para su familia y no guarda nostalgia de su pasado. Tampoco le gusta presumir de nada, aunque su rostro fue muy popular a finales de los ochenta y tuvo la oportunidad de entrevistar en aquellos años a Paul McCartney (varias veces), Elton John o Cindy Lauper para el programa Rockopop, de TVE.

También tuvo la fortuna de compartir micrófono y amistad con Fernando Argenta en Clásicos populares —«Tenía mucho sentido del humor y nos reíamos mucho»—; de colaborar con el poeta José Hierro —«Hacía un programa en Radio3; yo lo presentaba y le hacía preguntas»— y de conocer de cerca al director de cine Luis García Berlanga —«Un personaje impresionante, increíble, inclasificable»— gracias a las colaboraciones de este en RNE.

Durante su última etapa en la radio pública, Beatriz fue subdirectora de Radio Nacional de España y directora de Radio3. Incluso comentarista de TVE en el Festival de Eurovisión. «Todas las experiencias las considero muy buenas —afirma en Fuera de micrófono—, aunque nunca quise tener cargos directivos. Debe de ser genético, porque mi padre tampoco los quiso». Encantadora, espontánea, con el pelo rizado de siempre; con esa sonrisa que se sobrepone al paso del tiempo y a los contratiempos que depara la vida, reconoce haber tenido mucha suerte con sus trabajos en RTVE. Cree, por otra parte, que no necesariamente lo de antes era mejor. Si acaso, anterior.

PREGUNTA.- Te recuerdo de jovencita en la Casa de la Radio, presentando en Radio 1 el programa Don Domingo.  

RESPUESTA.- Fue uno de los primeros programas musicales que yo hice. Antes había hecho otras cosas, de tipo cultural, pero no específicamente espacios musicales. Tengo buenos recuerdos de él.

P.- Hija de José Luis Pecker, sobrina de Carmen Pérez de Lama; lo normal es que llegaras al mundo con un transistor debajo del brazo.

R.- Pues, mira, también quiero reivindicar a otro familiar mío, Luisa Alberca, que escribió muchos seriales de televisión y novelas. Fue finalista del Premio Nadal y escribió con Guillermo Sautier Casaseca algunos de los grandes éxitos de la Ser en aquella época. Era tía abuela mía y una mujer maravillosa. Que nací con la radio… Sí. Yo iba a un colegio que estaba enfrente de la Ser y cuando salía del colegio mi padre me llevaba a la emisora y me decía: «Siéntate ahí», hasta que acabe el programa, la grabación o lo que estuviera haciendo. Yo me sentaba allí y todo el mundo que pasaba me saludaba: «¡Hola!, ¿qué tal?». Son recuerdos que tengo de cuando era muy pequeña. He vivido siempre muy ligada a la radio, aunque mi padre y mi madre siempre nos dieron libertad a todos para hacer lo que quisiéramos. Nunca nos dijeron: haz esto o estudia esto.

«Mi padre me llevaba a la Ser después del cole y decía: ‘Siéntate ahí hasta que acabe’»

P.- De hecho, tú estudiaste Filosofía Pura.

R.- Estudié Filosofía Pura y Periodismo. Soy de la segunda promoción de la Facultad de Ciencias de la Información. Realmente, yo no me quería dedicar al periodismo. Siempre hablo de la importancia que tienen los profesores. En mi vida han sido importantísimos. Yo tuve dos profesoras de Filosofía increíbles, que me enseñaron en el colegio filosofía de una manera apasionante. Entonces, yo dije: «Quiero estudiar eso, Filosofía». Me despertaron el amor por la filosofía. Empecé a estudiar Filosofía y al mismo tiempo, no me acuerdo muy bien por qué, dije: «Voy a hacer también Periodismo«. Estudié las dos cosas y quise dedicarme a la enseñanza, pero, por casualidades de la vida, entré en contacto con el mundo del periodismo. Era mucho más fácil, porque en la familia no había ningún filósofo. Así que me decanté por eso y ha sido estupendo.

«Lo primero que hice en la radio fue contar coches»

P.- Empezaste a trabajar en Radio Nacional de España con 22 años. ¿De prácticas?

R.- No. En aquella época no había prácticas. A través de una amiga de mi padre, me enteré de que necesitaban una persona para un programa que ella hacía en el fin de semana. Un programa en el que daban información del tráfico y del tiempo. Y allí empecé. Lo primero que hice fue contar coches. En un minuto han pasado tantos coches… Luego, dábamos también información para extranjeros que estaban por España. Ese tipo de cosas. Después, pasé a programas culturales de Radio 3. Era una emisora dedicada entonces a la cultura y yo hacía espacios de literatura y de arte. Tuve la suerte enorme de trabajar con el poeta José Hierro, que entonces estaba en Radio 3. El programa lo hacía él. Yo le presentaba y le hacía preguntas.  Luego me presenté a unas oposiciones internas y me quedé en Radio Nacional.

P.- Has trabajado treinta años seguidos en RTVE: un ejemplo de fidelidad a la empresa.

R.- Es verdad que toda mi vida laboral la he pasado allí. He estado siempre en la misma empresa, pero haciendo cosas muy, muy, diferentes. He hecho programas informativos, cultuales, musicales, televisión, radio… Ha sido todo muy variado. La verdad es que ha sido una suerte.

«Fernando Argenta consiguió desacralizar la música clásica»

P.- Compartiste micrófono con Fernando Argenta en Clásicos populares. ¿Cómo lo recuerdas?

R.- Fue una etapa estupenda. Desde aquí le mando un beso a Toñi, su mujer. No recuerdo cuánto tiempo estuve con él, pero fue una experiencia estupenda. Realmente, Fernando Argenta consiguió hacer con la música clásica una cosa que no se había hecho hasta entonces: desacralizar un poco el mundo de la música clásica, tomarse las cosas con sentido del humor. Logró una audiencia muy fiel, que se mantuvo a lo largo de los años. Lo pasábamos bien. Fernando, además, era una persona muy divertida. Tenía mucho sentido del humor y nos reíamos mucho. Yo mantuve la relación con él, incluso después de acabar el programa.

Beatriz Pecker con Fernando Argenta en Clásicos populares , años 80. | Foto: Javier del Castillo

P.- Tu salto a la televisión se produjo con otro programa musical, en este caso Rockopop. ¿Qué tal fue esa experiencia televisiva?

R.- La verdad es que fue una cosa insospechada. Primero me llamaron para hacer un reportaje sobre los carnavales de Río de Janeiro, que ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. TVE contrató un equipo de allí, con lo cual nos metimos en mitad de todos los carnavales. Yo entrevisté a Pelé, que para mis hijos ha sido la gran hazaña de mi carrera. Ya eran un poco mayores y, cuando les dije que había entrevistado a Pelé, aquello fue increíble. A raíz de aquel reportaje, me ofrecieron presentar un programa que se llamó Música golfa. Lo hice un tiempo y luego me sustituyó la persona que lo presentaba conmigo, Paco Pérez Bryan. De repente, un día Pilar Miró (entonces directora general de RTVE) me ofreció hacer Rockopop. A mí y a mi marido, Daniel Gómez España, que ya había trabajado conmigo en Don Domingo y en Música golfa. Al principio, pensé que era una locura, pero cuando eres joven no te lo piensas demasiado.

P.- Por Rockopop pasaron los grupos y cantantes más importantes del momento…

R.- Pasaba todo el mundo. En aquella época sólo existía TVE, con lo cual todo el que venía a España a promocionar algo, aparecía en el programa. Yo conocí a todo el mundo: Paul MacCarny, The Rolling Stones, Elton John… Y a cantantes menos conocidos en aquella época, por los que apostábamos en el programa. Ha habido gente que me ha recordado que tuvimos a Cindy Lauper, y que gracias a nosotros la pudo ver por primera vez en televisión. Hay que pensar que las circunstancias eran muy diferentes. Tú puedes ver ahora un vídeo de cualquiera al minuto, nada más sacarlo. Pero en aquella época no. Había gente que no salía de casa hasta que acababa el programa porque quería ver el nuevo vídeo de Michael Jackson, Madonna o quien fuera.

«Entrevisté a Paul McCartney y me cantó una canción española que yo desconocía»

P.- ¿Puedes contarnos alguna historia o alguna anécdota de los cantantes a los que entrevistaste en el programa?

R.- Tengo una memoria horrible. Pero sí recuerdo que en una de las entrevistas que le hice a Paul McCartney me dijo: «Me sé una canción española». Y me cantó una canción que yo no había oído en mi vida. Debía pensar que nos la sabíamos todos los españoles. Me preguntó qué me había parecido y no sabía qué decirle. El hombre, tan emocionado. No tuve ninguna mala experiencia con las estrellas de la canción. La verdad es que no me puedo quejar.

P.- ¿La radio y la música siempre han ido de la mano en tu trayectoria?

R.- No siempre, porque también hice otras cosas y estuve en informativos.

P.- A mediados de los 90, y durante mucho tiempo, hiciste en Radio 1 Fiebre del sábado. Quiero recordar que era un programa dedicado al ocio.

R.- Al ocio y a la cultura. Allí colaboré con una persona maravillosa, el director de cine Luis García Berlanga, un personaje impresionante. Era una persona increíble, inclasificable, y nos hicimos muy amigos. Vivimos muchas experiencias. En realidad, yo empecé a colaborar con él en un programa sobre erotismo, que estrenaron en Radio Nacional y que fue pionero. Yo en aquella época era más inocente que un cubo y dije: ¡Dios mío!, Berlanga, y encima me decía esas cosas… Pero le fui cogiendo el ritmillo y enseguida nos hicimos amigos.

La periodista Beatriz Pecker. | Víctor Ubiña

P.- ¿En algún momento te sentiste discriminada en el trabajo por el hecho de ser mujer?

R.- No lo sé. Yo hice cosas que me ofrecieron y dije que sí a las que me gustaban. ¿Que si hubo alguna discriminación? No me percaté.

P.- ¿Qué recuerdos tienes de tu trabajo de comentarista en el Festival de Eurovisión?

R.- No sé por qué me llamaron, la verdad. Estuve en dos etapas: a finales de los ochenta, cuando el Festival era algo pequeño y se hacía en un teatro, y luego volví – tampoco sé muy bien por qué – cuando Eurovisión era como el monstruo de las siete cabezas, que se hacía en pedazos de polideportivos que acondicionaban… Unos espectáculos increíbles. El primer festival que hice en esta nueva etapa se celebró en Estambul y fue maravilloso. Además, hacen fiestas. Imagínate una fiesta que hicieron en un barco por el Bósforo, todo iluminado por lo de Eurovisión. Una cosa espectacular. La verdad es que el festival, visto desde dentro, es muy interesante. Todas las experiencias las recuerdo como muy buenas.

P.- ¿Sigues viendo Eurovisión?

R.- Sí. Alguna vez.

P.- Tiene detractores, pero también muchos fans.

R.- De hecho, cuando yo iba de comentarista y no encontraba un dato, hablaba con los eurofans para pedirles información. Me informaban de todo; se lo sabían todo. Hay muchísima afición, no sólo en España, sino en todo el mundo. La final del Festival de Eurovisión siempre es uno de los programas más vistos del año.

P.- ¿Por qué se cargaron Rockopop?

R.- Pues no lo sé, la verdad. Llegarían otros nuevos directivos y querrían cambiarlo. Ahora no hay programas como Rockopop porque tampoco tiene sentido. Antes la gente esperaba la emisión de Rockopop para ver un vídeo o para conocer la última canción de no sé quién. Pero ahora sale una nueva canción y al momento la tiene todo bicho viviente. También puedes acceder a conciertos. Las cosas han cambiado tanto que no tendría sentido hacer un programa como Rockopop.

P.- Se llevan más los concursos cuyo objetivo es descubrir nuevos talentos.

R.- No me interesan mucho. Pero que cada uno haga lo que quiera.

R.- Vamos a hablar de otra etapa. ¿Cómo viviste la experiencia de directiva de Radio Nacional de España y de Radio 3?

R.- Yo nunca he querido tener cargos directivos. Debe de ser genético, porque mi padre tampoco los quiso nunca. Pero al final fui subdirectora de RNE y también directora de Radio 3. No han sido mis mejores etapas, aunque son interesantes porque ves la radio desde otro punto de vista.  Yo nunca quise esos cargos. Los cogí un poco obligada. Aprendes cosas, pero, si tuviera que elegir, preferiría hacer programas.

«Sólo escucho la radio cuando voy en el coche y no tengo otra cosa que hacer»

P.- ¿Tu padre te corregía, te aconsejaba?

R.- Nunca. Ni me escuchaba. Alguna vez a lo mejor me ha dicho alguna cosa.

P.- Pero sí contaría en casa sus batallitas…

R.- Mi familia no es de batallitas. Yo no se las he contado a mis hijos, ni se las cuento ahora a los nietos, que todavía son muy pequeños. Nunca hemos sido de batallitas. Mi padre, antes de empezar yo a trabajar, sí me dijo algunas cosas que él consideraba importantes. Por ejemplo, una cosa que yo siempre he hecho: para que una entrevista funcione y tu puedas actuar de una manera natural, tienes que prepararla. Tienes que saber quién es esa persona, lo que ha hecho. Eso yo siempre lo he hecho. Pero, una vez que yo empecé a trabajar, nunca me decía nada. Yo creo que tampoco me escuchaba mucho.

P.- La televisión da popularidad. ¿Qué tal llevaba esa popularidad en la época de Rockopop?

R.- No he llegado a ese nivel de fama que me pudiera molestar. En aquella época no había móviles, con lo cual no te pedían fotos. Si acaso, te pedían un autógrafo. He llevado siempre a mis hijos al colegio y he hecho la compra sin problemas. Mi padre sí fue muy famoso en los años cincuenta y sesenta. Con él, a veces entrábamos en un sitio y se apelotonaba todo el mundo. Pero yo no he llegado a ese punto.

P.- ¿Escuchas la radio que se hace ahora?

R.- No. La radio, sinceramente, la oigo cuando voy en el coche y no tengo otra cosa que hacer. Digamos que la escucho de forma esporádica. Y la televisión tampoco la veo prácticamente. Veo mucho cine, ahora que hay tantas plataformas, pero programas no. Estoy en otro momento, en otra etapa.

«Muñoz Molina me dijo que escribía mientras me escuchaba en la radio»

P.- Cuando empezabas, ¿a quién tenías como referente?

R.- Mi referente era mi padre y también mi tía Carmina. Porque no sólo los escuchaba, sino que los veía trabajar y estar delante de un micrófono. De quién más he aprendido ha sido de ellos. A mí siempre me han dicho que me reía en la radio y Carmina también. He aprendido más de ellos que de otra gente.

P.- ¿La radio es más agradecida que otros medios? Habrás vivido alguna anécdota sobre esa cercanía…

R.- Me acuerdo que una vez el escritor Antonio Muñoz Molina me dijo que él escribía oyendo la radio, en concreto, uno de los programas que estaba haciendo yo en aquel momento. Recuerdo que le dije: «Pero ¿cómo puedes escuchar la radio mientras escribes? Me parece complicadísimo». Eso demuestra hasta qué punto la radio puede entrar en la vida de las personas.

P.- ¿La radio pública sigue cumpliendo la misión de servicio público para los ciudadanos?

R.- No lo sé. Es que todo ha cambiado tanto… Ahora, los medios de comunicación son muchos y variados. La gente tiene acceso a tantas cosas… En el programa Don Domingo presentábamos grupos nuevos, teníamos cuatro equipos funcionando en cuatro ciudades diferentes, y ahora un chico solo, en su casa, puede grabarse una canción y ponerla en Internet para que la escuche un montón de gente. Las cosas han cambiado mucho y no se pueden juzgar de la misma manera que lo hacíamos entonces.

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