THE OBJECTIVE
Televisión

Iñaki Cano: «Josep Pedrerol es una bestia de la información deportiva»

Sus entrevistas a pie de campo, en TVE, le hicieron muy popular en los años 90

Vivió su infancia en la emigración suiza y se quedó huérfano de padre siendo todavía un chaval. Las circunstancias familiares le obligaron a buscarse la vida muy pronto y el periodismo le ha enseñado a valorar la importancia que tiene saber de dónde vienes, por si acaso –dice– tienes algún día que volver.

Admirador de Joaquín Prat, con el que coincidió en la Cope y en Radio Nacional, y gran amigo de Pepe Domingo Castaño, a este periodista de raíces toledanas le está costando mucho superar el vacío que ha dejado en su vida la ausencia del animador de Tiempo de juego. «Con Pepe he aprendido tanto de la vida y de la profesión, he recibido tantos consejos –todos buenos–, que me cuesta cada día pensar que ya no está aquí».

Iñaki Cano recuerda en esta entrevista concedida a Fuera de Micrófono los momentos buenos –cuando era testigo directo de grandes acontecimientos deportivos como reportero de Radio Nacional y de TVE– y las situaciones difíciles, como tener que dejar la dirección y presentación de Al primer toque, en Onda Cero, por negarse a entrar en una guerra de descalificaciones con José Ramón de la Morena, entonces al frente de El Larguero, en la Ser.  «Me quedé en el paro, con una mano delante y otra detrás. Y el gran tipo que es De la Morena no se dignó a llamarme para decirme: ¿necesitas algo?».

Pero, pelillos a la mar. Iñaki es hoy feliz trabajando para El Chiringuito y realizando colaboraciones que le mantienen cerca de lo que sigue siendo su vida: el periodismo deportivo. Disfruta tanto de sus amigos como disfrutaba hace casi cuarenta años haciendo entrevistas a pie de campo, siguiendo los partidos desde los banquillos y cambiando impresiones con jugadores y entrenador. Eran otros tiempos, que no volverán.

En esta conversación recuerda también, con cierta nostalgia, los Tours que vivió al lado de Pedro Delgado y del gran Miguel Induráin. El ciclista navarro es para Iñaki el mejor deportista español de todos los tiempos. «Además, era humilde. Un tipo impresionante, sensacional, magnífico», afirma, mientras rinde su pequeño homenaje a Pedro González y manda un saludo cariñoso al compañero que más le ayudó en TVE, José Ángel de la Casa.

También habla del infarto sufrido hace siete años, que a punto estuvo de costarle la vida, y dice algo que define su carácter entrañable y familiar: «En aquel momento –cuenta– lo único que quería era devolverles a los míos un poco de felicidad, después de tantos años de ausencia en cumpleaños, bodas, bautizos y comuniones».

PREGUNTA.- Eres hijo de emigrantes y pasaste la infancia en Suiza.

RESPUESTAS.- Soy hijo de un albañil y de una friegaportales, dicho con todo el respeto y el cariño, evidentemente. En aquella época de finales de los cincuenta en España era muy difícil encontrar trabajo y había que huir para salir adelante, y mis padres se fueron a Suiza como millones de españoles y allí me crié yo. Estuve hasta los cuatro años en España y luego, hasta los 13, allí. Mi padre enfermó y tuvimos que regresar. Cuando yo tenía 14 años murió mi padre y ya no había modo ni manera de poder pagar el colegio alemán donde estaba estudiando. Así que yo trabajaba, estudiaba y hacía de todo un poco.

P.- ¿Por qué elegiste estudiar Periodismo?

R.- Por amor, y no precisamente al periodismo, sino a mi mujer. Vi a mi mujer y dije: me pongo a estudiar Periodismo, que hay muchos buitres por aquí sobrevolando el tejado. Por eso empecé. Bueno, siempre he sido artista, entre comillas. En Buenaventura (Toledo), que es el pueblo de mis padres, en las fiestas del verano subía al escenario y me cantaba un par de canciones. Me ha gustado siempre mucho este aparato que tenemos delante. Pero empecé Periodismo, y a meterme en el mundo de la radio, por amor. Porque conocí a mi mujer, con la que llevo ya casado 44 años, y ahí seguimos. Ejerciendo los dos la profesión. 

«Pepe Domingo Castaño me ha dejado un vacío enorme. Me cuesta pensar que ya no está aquí»

P.- ¿A quién querías parecerte cuando estudiabas?

R.- Yo siempre quise parecerme a Joaquín Prat. Tuve el honor de trabajar con él en la cadena Cope. A mí me ficha la Cope y trabajo con Agustín Castellote, que presentaba el programa de deportes, que ahora se llama Tiempo de Juego. Hacía el espacio de deportes del mediodía –La Tremolina– y el partido de la jornada y los de la selección, con Castellote y con Joaquín Prat, que era el animador. Luego, cuando Joaquín se marcha a Radio Nacional, Juan Manuel Gozalo me lleva también para allá. Yo admiraba a Joaquín una barbaridad. La vida me ha dado mucha suerte. Mi mujer trabajaba en la cadena Ser en aquellos años con Pepe Domingo Castaño y nos hicimos muy amigos. De joven quería ser Joaquín Prat y cuando ya estaba metido en la profesión veo presentar a Pepe Domingo Castaño una entrega de premios – creo recordar que en El Retiro – y dije: «Yo me quiero parecer a ese tío también». He tenido el gusto de estar con los dos, y en los últimos años he disfrutado mucho de la sabiduría de Pepe Domingo Castaño.

P.- Los dos eran muy vitalistas.

R.- Eran inagotables. Pepe me ha dejado a mí un gran vacío. Entre la peña comilona y juerguista de Los cabritos y La pandilla basura, lo pasábamos muy bien. Joaquín, en una primera época, y, sobre todo, Pepe Domingo, a mí me han dado vida. Ahora, Pepe Domingo me ha dejado un vacío enorme, enorme, en todos los sentidos. Fíjate cómo será ese vacío que Tiempo de Juego ya no lo escucho como antes. Que me perdonen Paquito y Lama, pero lo paso mal. Supongo que me acostumbraré, pero es que con Pepe he aprendido tanto de la vida y de la profesión, he recibido tantos consejos –todos buenos– que me cuesta cada día pensar que ya no está aquí. En estas fechas me acuerdo todavía más de él, porque era incansable, como te he dicho, al desaliento. Pero la vida es así de injusta y de mala… Te lleva por esos caminos y hay que seguir intentando imitarle. Ya que profesionalmente no se puede, por lo menos en los tiempos de juerga.

Iñaki Cano. | Carmen Suárez

P.- Los años de Radio Nacional y TVE te dieron mucha popularidad y bastantes alegrías…

R.- Eso no volverá a suceder. Yo he sido siempre un tipo muy cercano. Tú me has conocido cuando era estrella de la radio. Lo digo con toda la ironía del mundo. Yo he sido un tipo muy cercano porque sé de dónde vengo. Siempre hay que recordar de dónde vienes porque puedes volver. Salir de donde vienes se sale bien, pero volver al punto de partida cuesta. Y el que diga lo contrario miente. Cuando tú has entrado en un bar y se han girado todas las cabezas y te han dicho: «Hombre, Iñaki, qué tal…». Y cuando ahora entras y sólo se giran algunos y te confunden: «¡Ah!, este es Iñaki Guasch». Todo eso es muy complicado. Tuve mi época. Lo más triste que viví entonces es que la selección española de fútbol no ganaba nada. Luego lo ganamos todo, pero yo ya no estaba en TVE. Disfruté mucho haciendo las entrevistas y viviendo de lleno las Copas de Europa del Real Madrid y Barcelona y alguna UEFA con el Atlético de Madrid. Pero, sobre todo, disfruté mucho los Tours de Francia y los Giros de Italia, con Pedro Delgado y Miguel Induráin. Yo he vivido una época muy bonita. Sin ser protagonista, porque los protagonistas eran ellos, es verdad que yo estaba en todos los fregados. Al Tour y al Giro íbamos siempre Juan Manuel Gozalo, José Miguel Ortega, de Valladolid, y yo. Carlos Herrera, que entonces estaba en Radio Nacional, nos puso el apodo de la pareja del arte: Ortega Cano. Se hizo muy popular aquella época en RNE.

P.- ¿También coincidiste con Pedro González?

R.- Sí. Falleció una Nochevieja. A las cinco y pico de la mañana recibí una llamada del secretario de Estado para el Deporte pidiéndome si podía ir a reconocer a Pedro. Fue muy duro aquello. Pedro González y Juan Manuel Gozalo eran las voces, junto con Santiago Peláez, de aquella radio deportiva. Yo llegué a Radio Nacional cuando Pedro González se marchó a TVE, y Juan Manuel Gozalo me encargó hacer esa labor. Antes, estando yo en Radio España y en Cope, coincidía en todos los viajes y en todos los partidos con mi querido Pedro González. En mi vida se me van yendo. Debe ser por cuestión de edad, pero se me está yendo mi historia, mi pasado: periodistas y deportistas muy queridos.

P.- Hiciste un montón de Vueltas Ciclistas a España, Tours y Giros…

R.- Veinte Vueltas a España, doce Tours y seis Giros.

P.- En esas coberturas informativas creo que tuviste algunos enfrentamientos con José María García. ¿Cómo quedó aquello?

R.- Tuvimos sus más y sus menos. Pero ahora trabajo para el equipo de fútbol sala de José María García, el Inter Movistar. Hacemos una cosa muy bonita, que se llama la Gira Megacracks. Consiste en bajar a 500 niños de un pabellón a jugar al fútbol sala durante dos horas con el primer equipo de José María García. Los niños tocan a los ídolos y yo soy el animador, el presentador… El que mueve todo eso, desde hace 14 años. Yo no me hablaba con García por algunos enfrentamientos que tuvimos. Incluso, a mí en antena García me ha pegado palos y yo se los he devuelto. Yo no me he callado nunca con nadie. Si tú no te metes conmigo, no hay problema. Pero, si te metes conmigo, la cosa ya va peor. He tenido muchos líos con García, hasta el punto de no hablarnos, y me acuerdo que Manolo Díaz, que era uno de los jefes de Unipublic, junto a los hermanos Franco, fue quien le dijo a García: «Oye, quien mejor te puede hacer esta historia de los niños (la Gira Magacraks) es Iñaki Cano». Ahora nos llevamos muy bien. Tenemos un rollo magnífico. Es mi jefe, entre comillas, el que me paga las excursiones con los niños y con el primer equipo. Y es, probablemente, la cosa más bonita que estoy haciendo desde hace muchísimo tiempo.

«Dejé Onda Cero cuando me pidieron meterme a saco con José Ramón de la Morena»

P.- Además de otras colaboraciones…

R.- Ahora estoy en El Chiringuito. Aprovecho para darle las gracias a Josep Pedrerol porque se ha portado muy bien conmigo, en estos últimos 16 o 17 años. Cuando yo salí de Onda Cero, me llamó al día siguiente y me dijo: «Tú, conmigo». Y estoy con él desde entonces, primero en Punto pelota y luego en El Chiringuito. Este año me ha pedido que le presente, de 9 a 12 de la mañana, el Twitch de El Chiringuito. Y ahí estoy madrugando, pero pasándomelo muy bien. Pedrerol te puede gustar más o menos, pero no te deja dormirte. Es un profesional de aúpa. Ahí están los datos: la audiencia que tiene, los jóvenes que le siguen. Yo ya toco todos los palos, me da igual lo que sea.

P.- ¿Qué ocurrió en 2007 para que tuvieras que abandonar la dirección y presentación de Al Primer Toque, de Onda Cero, al finalizar la primera temporada?

 R.- El gran jefe, Javier González Ferrari, y el jefe de Deportes, Ángel Rodríguez, me propusieron hacer algo a lo que yo no había ido. Yo dije que no estaba allí para esas cosas; nos dimos la mano y nos fuimos.

Iñaki Cano en un momento de la entrevista. | Carmen Suárez

 P.- ¿Qué era ese algo?

R.- Ese algo era que yo me tenía que meter a saco con José Ramón de la Morena. ¿Y yo qué necesidad tengo? Les dije: «No he venido aquí a eso; he venido a presentar un programa de radio». El programa estaba funcionando. Viendo los números de ahora, y los millones que se han gastado en otros, incluidos Ángel Rodríguez y José Ramón de la Morena, mis números eran iguales o mejores. Luego, vendieron que era por las audiencias. Mintieron mucho. Yo estoy dolido porque era innecesario. ¡Qué coño la audiencia! Yo he sido muy fiel y quiero que conste en acta: nunca desvelé aquellas conversaciones, hasta que las desvelaron ellos mismos. Y el propio José Ramón de la Morena. Por cierto, todavía estoy esperando que me llame De la Morena para decirme: «Muchas gracias, por no haberte metido conmigo, no haber querido entrar en esa guerra». Me quedé en el paro, con una mano delante y otra detrás. El gran tipo que es José Ramón de la Morena no se dignó a llamarme y decirme: ¿necesitas algo? Cualquier cosa. Eso te demuestra la calidad de las personas y el tipo de gente. Ojalá les vaya la vida bonita, que disfruten todos del tiempo que nos queda estar aquí, entre los vivos, y que se lo pasen muy bien todos. Pero, conmigo que no participen.

«Conozco pocos programas que den más información que El Chiringuito»

P.- Hablemos de otros excompañeros. ¿Cómo recuerdas a José Ángel de la Casa?

R.- Estoy muy agradecido a mucha gente, entre otros a José Ángel de la Casa. Me dio un programa los sábados, que se llamaba Grada Cero, otro que se llama Estudio Estadio, en el que estuve con Juan Carlos Rivero. Fue una época maravillosa. José Ángel me enseñó y me ayudó muchísimo. Me guio por la televisión y me dio la oportunidad de estar siempre con la selección española en primera línea, en las Copas de Europa, hacer muchas entrevistas… Le mando un abrazo cariñosísimo. Siempre se portó muy bien conmigo y con mi familia, porque es un tipo muy cariñoso, al que le deseo toda la fuerza del mundo.

P.- ¿Es verdad que ahora se puede hacer periodismo deportivo y humor al mismo tiempo?

R.- Lo tiempos han cambiado. Cuando nosotros presentábamos programas no existían las redes sociales. Entonces, la gente tenía que acudir a la radio o al periódico del día siguiente. Todo ha cambiado. Las noticias, si es que las hay, los propios clubes y los propios deportistas tienen sus agencias de información y sus redes sociales. Ahora hay shows, información. Yo estoy en El Chiringuito y cada noche damos noticias. Siempre hay algo que te obliga a sentarte delante del televisor a las doce de la noche. Es un espectáculo, es un show y es información. Conozco pocos programas, si es que los hay, que den más información que El Chiringuito.

P.- ¿Quién decide los temas a debatir en el programa?

R.- No hay un guion por el que yo tenga que ejercer de bueno y Tomás Roncero tenga que ejercer de madridista. ¡Coño!, Tomás ya es madridista. Ahí somos lo que somos y Pedrerol lo que hace es tener un equipo de gente joven que nos empuja. Es que te comen el terreno. Y tienes que ir a morderlos a ellos porque, si no, te muerden ellos a ti. Pedrerol es una bestia de la información deportiva. Esto funciona así. El Chiringuito es un modelo de programa que funciona muy bien.

P.- ¿Te parece bien que un periodista deportivo se ponga la camiseta de su equipo favorito?

R.- Eso antes no se llevaba. Luego, poco a poco, se ha ido viendo más. El que tenga equipo que lo diga y el que no tenga equipo, como es mi caso, pues que no lo diga. Pedrerol dice que le estoy engañando todos los días, porque algo tengo. En los diferentes medios de comunicación siempre hay uno del Madrid, otro del Barça o del Atleti. Eso no quiere decir que sean peores profesionales o menos imparciales. Ya quisieran muchos parecerse profesionalmente a Tomás Roncero. Lo que curra este tío, cómo se mueve, como tiene información, no solo del Real Madrid, sino de deportistas de este país. ¿Es malo o es bueno ponerse la camiseta de un equipo? No seamos antiguos, que diría aquel.

P.- Las broncas son cada vez más frecuentes en el periodismo.  

R.- Antes, la información era más accesible. Se trabajaba de otra manera y tenías más oportunidades de llegar a la noticia. Ahora, somos tantos… Cada persona tiene su propia vía de comunicación y es más complicado hacer lo que se hacía hace años. En El Chiringuito cada noche se dan dos o tres noticias que luego se confirman. Hay buenos periodistas que, además de hacer espectáculo, ofrecen información. Y eso cada día cuesta más. O estás al loro, o estás fuera. Ni las canas ni la edad te permiten fallar.

«Miguel Induráin ha sido para mí el mejor deportista español: un tipo impresionante y humilde»

P.- ¿Cuál ha sido el acontecimiento más importante que has vivido en el mundo del deporte?

R.- En el Tour de Francia y en la Vuelta a España me lo he pasado muy bien. En la línea de meta los codazos eran de verdad, porque todos intentábamos ser los primeros. García viajaba con tres guardaespaldas: uno que le llevaba el inalámbrico, otro que le cogía al ciclista y luego él le preguntaba… Él era un poco el dueño de la Vuelta, pero todos jugábamos, participábamos y peleábamos. Eso te curte, te hace callo. Luego, en el mundo del fútbol, en aquellos años, éramos cinco o seis con el inalámbrico, a pie de campo. Entonces nos sentábamos en el banquillo con los entrenadores. Estabas metido ahí, en todo el fregado. Yo siempre cuento, con orgullo, que viví la victoria de Pedro Delgado y los cinco Tours de Miguel Induráin. Me lo pasaba muy bien en el Tour, porque en aquella época estaban Arroyo, Delgado, Induráin; y luego vino Sastre y El Chava Jiménez, que daba mucho espectáculo. Son momentos que no se me van a olvidar nunca.

P.- ¿El mejor deportista español de todos los tiempos, según tu criterio?

R.- Lo tengo claro: Miguel Induráin. Además, era humilde. Un tipo impresionante, sensacional, magnífico. Le protegían para que no le agobiáramos mucho, pero él siempre abría las manos y decía: «Dejad que los niños se acerquen a mí». Nos atendía siempre. Evidentemente, sería muy necio por mi parte no acordarme de los títulos del Barça y del Real Madrid. Tampoco puedo olvidarme de Rafa Nadal o de Carlos Alcaraz, pero son otros tiempos. Yo, especialmente, ver la naturalidad de Induráin, el afecto, el respeto hacia los periodistas lo tengo muy marcado en mi cabeza.  

«A Vicente del Bosque no lo hemos respetado como deberíamos»

P.- Si tuvieras que elegir entre Luis Aragonés y Vicente del Bosque, ¿quién crees que tuvo más mérito en el éxito de la selección española?

R.- Vicente del Bosque tuvo el mérito de no estropear lo que había hecho Luis Aragonés, al que por algo le llamaban el sabio de Hortaleza. Luis era la hostia, con perdón. Cuando cogió a la selección española y gana la Eurocopa, que desde el 64 no nos habíamos comido un colín, el que viniese después lo tenía que hacer muy bien. Había que ser muy bueno para no estropearlo. Vicente del Bosque no estropeó lo que había empezado a edificar Luis Aragonés y, con una calma bárbara, manejó aquellas estrellas del fútbol e incorporó a otras nuevas. Hizo algo tan grande que fue Campeón del Mundo y nuevamente fuimos Campeones de Europa. A Vicente del Bosque no se le ha respetado lo suficiente. Hizo campeón de Europa, y de todo, al Real Madrid. Luego, hizo campeona del mundo y de Europa a la selección española; y no le hemos respetado como deberíamos haberlo respetado. Y, luego, como persona, es la leche.

«Si volviera a nacer, aprendería a ser mejor persona y mejor periodista de lo que he sido»

P.- Tuviste un infarto hace unos años. ¿Cómo te cambia la vida una situación como esa?

R.- Somos unos imbéciles importantes. Yo hablo muchas veces con mis hijos y con mi mujer y me dicen: «Pero, Iñaki, ¿qué necesidad tienes de…?». Reconozco que hay cosas mucho más importantes que dar una noticia. Cuando le ves las orejas al lobo, ves que te mueres y te resucitan, dices: a partir de ahora… Mentira. Si estás metido en este fregado,  y la salud te lo permite, te metes más todavía. Yo me levanto a las seis de la mañana para trabajar, sin necesidad. Pero es que me lo paso tan bien, lo disfruto tanto, que no me cuesta levantarme. El 15 de enero se cumplirán siete años de aquel infarto. Yo lo único que sabía decirle a mi hijo pequeño y a mi mujer, que estaban en casa «lo siento» por lo que estaban viviendo en ese momento, en la habitación. Y pensaba en mi hijo mayor que estaba viniendo a casa. Lo único que quería era devolverles un poco de felicidad, después de tantos años de ausencia en cumpleaños, bodas, bautizos y comuniones. Les había fallado con ese infarto que, sin embargo, me ha enseñado muchas cosas en la vida. 

P.- ¿Te arrepientes de algunas de las cosas que has hecho en tu trayectoria profesional?

R.- Sí. Hay cosas que uno intentaría hacerlas de otra manera. Volvería a ser periodista, pero de una manera distinta. Si volviera a nacer, aprendería a ser mejor persona y mejor periodista de lo que he sido. ¿He triunfado del todo? No, pero estoy contento de la vida.

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