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La última locura de Porsche: un todoterreno salvaje basado en el 911 deportivo

El tres veces ganador de las 24 Horas de Le Mans Romain Dumas subió a bordo de un Porsche modificado el volcán activo más alto del mundo

La última locura de Porsche: un todoterreno salvaje basado en el 911 deportivo

Porsche 911. | Porsche

Cuando el piloto de un Porsche de competición empuña el volante, lo habitual es que vea semáforos, comisarios embutidos en trajes ignífugos, o gradas repletas de gente. Lo que no es normal es que se vea rodeado de rocas, paredes de nieve y las fumarolas de un volcán. Pues esto es justo lo que le ha ocurrido al tres veces ganador de las 24 Horas de Le Mans Romain Dumas, cuando a bordo de un Porsche se ha subido al volcán activo más alto del mundo, el Ojos del Salado. Situado al norte de Chile, es una de las mayores elevaciones del hemisferio sur y goza de una enorme popularidad entre montañistas, que suelen subirlo entre octubre y marzo, durante el verano austral… pero no es usual que lo hagan montados en un deportivo.

El grupo Volkswagen reúne a un puñado de marcas en cuyos catálogos existen opciones para cumplimentar esta tarea. Un Audi Q7 podría realizar este viaje con pequeñas modificaciones con respecto al modelo de serie, o un VW Touareg, o incluso su hermano Porsche Cayenne… pero no. Dumas y su equipo lo han querido hacer llevando la contraria a lo razonable y lo han hecho a bordo de nada menos que un 911, un deportivo biplaza que suele reinar en pruebas de asfalto por todo el planeta; es una jugada conceptualmente contra natura. 

Pez fuera del agua

Los Carrera, nombre comercial de un modelo que no necesita mucha presentación, no nacieron para asustar a montañeros. Tampoco a camellos del desierto. Pero en 1984 muchos habitantes de la Mauritania más árida tuvieron que frotarse los ojos al ver corriendo un colorista deportivo por sus movedizas arenas. Aquello fue tomado como una «frikada» por críticos y observadores y, sin embargo, sus pilotos se las compusieron para dejar atrás al resto de participantes para ganar la prueba africana.

Con aquella referencia en mente, Dumas y su equipo, formado por dos Porsche 911, han subido hasta los 6.007 metros de altitud de los 6.891 que tiene el volcán en su cumbre. Los dos deportivos fueron preparados con base en el modelo de serie 4S (992), y fue equipado con un sistema de tracción a las cuatro ruedas modificado.

Porsche
Porsche 911.

Los neumáticos no podían ser como los que vemos por nuestras calles, sino unos muy especiales, tanto en tamaño como en fisonomía. Su superficie estaba plagada de tacos, como las de los tractores, y su anchura se disparaba hasta los 310 milímetros. No era la única mejora. El chasis se elevó hasta dejarlo a una altura de treinta y cinco centímetros del suelo para poder eludir las rocas, se le añadió una jaula de seguridad antivuelco, asientos de carreras acabados en fibra de carbono, y arneses como los de un Fórmula 1.

El motor turboalimentado de tres litros sí era casi de serie, y en condiciones normales desarrolla una potencia cercana a los 450 caballos. Transmite esa exuberante potencia al suelo a través de una caja de cambios manual de siete velocidades, a la que se le recortaron los desarrollos; no se trataba de correr mucho, sino de aplicar la potencia a la tierra de forma eficiente. La guinda mecánica llegó en forma de una solución denominada «Porsche Warp-Connecter«. La idea, diseñada originalmente para su uso en pista, crea una conexión mecánica entre las cuatro ruedas y consigue un rendimiento constante en las mismas.

¿Un futuro Porsche deportivo todoterreno?

En palabras de Michael Rösler, el responsable técnico del plan, «con este proyecto, estamos cambiando el enfoque hacia donde no hay carreteras». La frase resuena en la cabeza de los más imaginativos, «donde-no-hay-carreteras». Tratándose de un proyecto experimental, la imaginación de muchos echa a volar pensando en un verdadero Porsche 4×4 al estilo de los Mercedes G-Klass o los Toyota Land Cruiser, ideados para reinar fuera del asfalto.

Ahora mismo, ambos coches son solo bancos de pruebas experimentales para que el equipo de investigación y desarrollo de la marca pueda probar los límites de la plataforma. De hecho, no fueron más allá ante las dificultades puramente físicas de la aventura. Desniveles demasiado pronunciados, enormes placas de hielo, temperaturas que rondaban los 30 grados bajo cero, y la mitad de oxígeno disponible en el aire en comparación con el nivel del mar impidieron que fueran más allá. Se llegó hasta donde se pudo, y vuelta a la planicie que ejerce de rampa de lanzamiento hacia la cumbre.

El primer ascenso al volcán Ojos del Salado fue llevado a cabo por una expedición polaca 1937 que jamás soñó en hacerlo en un Porsche construido casi cien años después. Aunque los que seguro que alucinaron de verdad fueron los carabineros chilenos, al ver las velocidades que podían alcanzar esos exóticos vehículos una vez abandonadas las pistas repletas de pedruscos. Precisamente por eso, para que nadie pierda de vista de donde proceden, los Porsche se pintaron como coches de carreras. 

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