Una inesperada ventaja de ser de izquierda
«Cuando les oigas hablar de polarización y de odio, no te quepa ninguna duda: ellos son la polarización y el odio»

Ilustración realizada con IA.
1. Los griegos no podían imaginar que, muchos siglos después, los persas encontrarían sus propias Termópilas: el estrecho de Ormuz.
2. Una inesperada ventaja de ser de izquierda: no estar metido en la agonía del debate sobre la derecha. Y como soy un izquierdista ilustrado, defensor ante todo de la democracia formal, tampoco me toca la de la actual izquierda: esa majadera que ve en el reaccionario (por independentista) Rufián un camarada.
3. Quienes alguna vez pensamos que Cataluña era una vía para la europeización de España, vamos de refutación en refutación desde hace décadas. Lo último ha sido el ultracateto espectáculo de Laporta bailoteando tras haber sido abrazado frente con frente por el ministro Urtasun y haber llevado de la mano hasta las urnas del Barça al corrupto Pujol. Una sociedad enferma; que, desde luego, ha contagiado su enfermedad al resto de España, catalanizada ya hasta las heces. Al final por Cataluña no salió a Europa, sino que se despeñó en sí misma.
4. «El comodín de ETA», te sueltan en cuanto les recuerdas el pasado criminal a los que hoy se ponen campanudos. Estas críticas que hacemos están más que justificadas. El verdadero comodín, que intenta neutralizarlas, es justamente decir «el comodín de ETA».
5. Zapatero no se conformó con que sus hijas estuvieran «convidadas a la vida». Él se ha encargado personalmente de que hayan estado además, vía Plus Ultra, convidadas a la vidorra.
6. Hay que tener cuidado con lo que se dice, porque lo que se dice, aunque vaya referido a otros, bien puede estar hablando de uno mismo. Así The Puentete, cuando para acusar al PP ha dicho que él de niño se pegaba unos berrinches tremendos cuando quitaban los dibujos animados. Exactamente como de adulto: se pega unos berrinches tremendos cuando quitan los dibujos animados el ministrete.
7. Veo a dos personas que eran intimísimas discutir agriamente en Twitter. La causa es que una se hizo sanchista y se envileció. Sánchez lo ha destruido todo. En primer lugar, a los sanchistas. Cuando les oigas hablar de polarización y de odio, no te quepa ninguna duda: ellos son la polarización; ellos son el odio. De ellos es la vileza.
8. La novelista Sara Barquinero: «En la universidad siempre hay profesores de los que te dicen ‘este es un guarro’, es algo sistémico». La recuperación de la categoría de «guarro», tan de la sociología franquista: ese otro exitazo de nuestra, así llamada, izquierda.
9. He tenido una epifanía: Almodóvar no ha perdido la frivolidad de los ochenta; simplemente la aplica ahora a la política.
10. Silvio Rodríguez, cantor de la dictadura cubana entre melifluos efluvios unicórnicos, lamedor de la bota militar que lleva 67 años aplastando a su pueblo, pide «un fusil AKM» para usarlo si Estados Unidos invade la isla. Aún pretende tener un final épico el genuino gusano. Y no se le ocurre nada mejor que fungir de guerrillero de Castro Rey.
11. Suele anidar el nihilismo en el asunto este de la Conquista. Los países latinoamericanos que se revuelven rechazan la condición (sin duda brutal) de su existencia. El paraíso que añoran simplemente los excluye. Igual de patéticos son los nacionalistas españoles que ven una Disneylandia en la masacre. Más que encuentro fue encontronazo, no elegido por los de allí. Pero que funde lo que hoy son todos. Sin aquello no serían. Habría otros, pero no ellos: son por aquello. No aceptarlo (o no reconocerlo) es nihilismo puro.
12. Rosalía en su plenitud, Morrissey en su decrepitud. Pero si se observa bien, Morrissey conserva su aura, mientras que Rosalía empieza a perderla.
