El 77% de los adolescentes de EEUU no duerme lo suficiente
En diez años este porcentaje ha aumentado al incrementarse los periodos de sueño muy cortos, de cinco o menos horas

Una joven bostezando. | Freepik
Los adolescentes sufren a menudo falta de sueño, uno de los riesgos para su salud más comunes. Su biología los hace dormir más tarde, pero las exigencias externas los obligan a despertarse temprano, y factores como la tecnología y la vida social agravan esta situación. Recientemente, una investigación publicada en la revista JAMA (Journal of the American Medical Association) alerta sobre la gravedad del fenómeno: casi el 77% de los estudiantes estadounidenses de secundaria no alcanzan las ocho horas de sueño recomendadas durante las jornadas lectivas.
Este dato se desprende del análisis de la Encuesta Nacional de Conductas de Riesgo Juvenil y muestra un panorama de privación del sueño ampliamente extendido y en auge entre los adolescentes de 13 a 18 años. En los últimos diez años, la proporción de personas en la pubertad que no duermen lo suficiente ha aumentado significativamente, pasando del 68,9 % en 2007 al 76,8 % en 2023. Es decir, más de tres de cada cuatro jóvenes en edad escolar en Estados Unidos no descansan adecuadamente durante los días que tienen clases.
El crecimiento tan señalado en estos años se debe principalmente al aumento de los periodos de sueño muy cortos, es decir, aquellos de cinco horas o menos por noche. Esta tendencia se ha observado en todos los grupos demográficos y, en general, se mantiene en los subgrupos caracterizados por factores de riesgo conductuales, lo cual sugiere —según indican los investigadores— qué factores estructurales y ambientales podrían estar impulsando el crecimiento de la privación de sueño a nivel poblacional.
Este patrón, además, podría acentuarse en los adolescentes porque, aunque algunos estudios se han centrado en modificar el comportamiento individual para incrementar la duración del descanso, estas intervenciones podrían presentar limitaciones para este grupo etario, ya que sus capacidades de autorregulación y toma de decisiones aún se encuentran en desarrollo. A ello se suma que los jóvenes en edad escolar pueden carecer de la autonomía suficiente para superar las barreras académicas o del sistema social que limitan el sueño.
Causas de la falta de sueño
El estudio no lo reduce a una única causa, sino a un conjunto de ellas. Por un lado, hablan de los horarios de inicio de las clases. Según señalan, estos son un factor estructural importante que conduce a un sueño insuficiente, puesto que comienzan muy temprano. La pubertad provoca cambios en el tiempo de secreción de melatonina y el impulso de dormir, lo que genera dificultades para conciliar el sueño antes de la medianoche. Por ello, apuntan que las principales organizaciones médicas recomiendan que las clases en secundaria comiencen, como pronto, a las 8.30.
También explican que la naturaleza adictiva de los medios digitales es un factor potencialmente modificable. En este sentido, detallan que el uso de pantallas puede interrumpir el sueño de los jóvenes mediante la exposición a luz azul, que altera la secreción de melatonina (la hormona que regula el sueño). De esta manera, al retrasarse la hora de dormir, los adolescentes tienden a consumir redes sociales o videojuegos durante el periodo previo al descanso, favorecidos por un diseño atractivo y notificaciones constantes. Del mismo modo, otros factores como elevadas cargas académicas, horarios extracurriculares y presiones sociales dificultan el buen descanso.
Consecuencias físicas, mentales y académicas
Las consecuencias de no dormir lo suficiente durante la adolescencia son principalmente físicas, mentales y académicas, ya que en esta etapa el cuerpo y el cerebro todavía se encuentran en pleno desarrollo. El sueño es fundamental para recuperar energía, fortalecer el sistema inmunológico y permitir que el cerebro procese la información aprendida durante el día. Por ello, cuando un adolescente duerme menos horas de las recomendadas, puede experimentar problemas para concentrarse, prestar atención y recordar lo aprendido en clase, lo que afecta directamente a su rendimiento escolar.
Asimismo, la falta de sueño influye en el estado emocional. Los jóvenes en edad escolar que no descansan bien suelen sentirse más irritables, presentar cambios de humor frecuentes y tener mayor riesgo de sufrir ansiedad o tristeza. A nivel físico, dormir poco puede provocar cansancio constante, debilitar las defensas del organismo y aumentar la probabilidad de padecer algunos problemas de salud, como el sobrepeso.
