El caso de Noelia Castillo: del trauma por una agresión sexual a la eutanasia el 26 de marzo
Pese a la oposición de su padre por frenar el procedimiento, la Justicia ha reconocido su derecho a decidir sobre su vida

Noelia Castillo. | Antena 3.
El caso de la joven Noelia Castillo ha vuelto a situar en primer plano el debate sobre la eutanasia, pero lo hace desde una dimensión profundamente humana que trasciende cualquier tipo de barrera, sobre todo por su historia que duele y obliga a parar y pensar. La joven de 25 años quedó parapléjica tras intentar suicidarse al tirarse de un quinto piso; tras ese acontecimiento, convive con dolor constante, el cual va a terminar el 26 de marzo. Lo impactante no es solo eso, sino todo lo que hay detrás, el proceso judicial, sus propias dudas de tomar esta decisión y el peso emocional con el cual carga.
Noelia ha asegurado que se ampara en la legislación por las secuelas derivadas de su estado parapléjico y las limitaciones de su día a día. «No tengo ganas de hacer nada, ni de salir ni de comer. El dormir se me hace muy difícil y tengo dolor de espalda y de piernas», ha relatado en el programa Y ahora Sonsoles. También ha dicho que durante este arduo proceso se ha sentido desamparada: «Siempre me he sentido sola, nunca me he sentido comprendida, nunca han empatizado conmigo. Siempre he tenido problemas de convivencia».
La joven ha expresado tranquilidad tras el camino elegido y ha asegurado que no puede más con todo lo que le ha atormentado: «Por fin lo he conseguido. A ver si por fin puedo descansar. No puedo más con esta familia, no puedo más con los dolores, no puedo más con todo lo que me atormenta en la cabeza por lo que he vivido».
Antes de ese último intento de suicidio, la historia de Noelia ya venía marcada por una situación de especial vulnerabilidad. Durante su adolescencia, atravesó etapas complejas que derivaron en su ingreso en centros de menores desde los 13 años. En ese periodo se registraron varios episodios de autolesión y tentativas de suicidio mediante la ingesta de fármacos.
Tanto ella como su hermana quedaron bajo la tutela de la Generalitat hasta la mayoría de edad, después de que a sus padres se les retirara la custodia tras una acumulación de dificultades que acabaron desestructurando el núcleo familiar. Aquella situación, que incluyó episodios de inestabilidad habitacional, configuró un entorno especialmente frágil.

Una agresión sexual que la llevó al intento de suicidio
La vida de la joven barcelonesa cambió por completo en 2022 tras sufrir una agresión sexual múltiple; intentó suicidarse el 4 de octubre de 2022 y ese intento la dejó con una lesión medular irreversible que la convirtió en parapléjica, obligándola a vivir en silla de ruedas desde entonces. Desde ese momento, su vida ha estado marcada por el dolor físico constante, la dependencia de ayuda externa, tanto de su familia como de personal sanitario, y un fuerte sufrimiento psicológico.
Con el paso del tiempo, y tras un proceso largo y reflexionado, Noelia decidió solicitar la eutanasia en 2023; su caso entró en el procedimiento previsto por la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia en España, que establece varias fases de control. En primer lugar, su petición fue evaluada por un médico responsable y posteriormente por un segundo facultativo independiente, quienes confirmaron que cumplía los requisitos: padecimiento grave, incurable y un sufrimiento constante considerado intolerable.
Una vez superada esta doble validación médica, el expediente fue remitido a la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, el órgano encargado de supervisar estos casos. La comisión avaló inicialmente su derecho a recibir la eutanasia, al considerar que su decisión era libre, informada y sostenida en el tiempo.
Sin embargo, el proceso se vio interrumpido cuando su padre presentó recursos judiciales para frenar el procedimiento, cuestionando su capacidad para tomar esa decisión. Esta intervención abrió una batalla legal que paralizó el procedimiento durante meses y trasladó el caso a distintas instancias judiciales como el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional, donde se puso en el centro el conflicto entre la autonomía de la paciente y la oposición familiar. Durante más de un año, los tribunales analizaron el caso apoyándose en informes médicos, periciales y en el propio marco de la ley de eutanasia. En ese recorrido, se reforzó la idea de que la decisión de Noelia no era impulsiva, sino reiterada, consciente y mantenida en el tiempo, cumpliendo con todos los requisitos legales exigidos.

Tras agotar los recursos presentados, la Justicia terminó avalando de forma definitiva el proceso, respaldando tanto el criterio de los profesionales sanitarios como el de la Comisión de Garantía y Evaluación. Con ello, se reconoció plenamente el derecho de Noelia a acceder a la eutanasia conforme a la legislación vigente en España. Así, una vez superados todos los obstáculos médicos, administrativos y judiciales, se fijó la fecha para la aplicación de la prestación de ayuda para morir: el 26 de marzo.
Ante esta decisión, ya han saltado las primeras reacciones políticas, como la del líder de Vox, Santiago Abascal, el cual ha asegurado estar «muy afectado con esta noticia». A su parecer, «el Estado le quita a una hija a sus padres. Los menas la violan. Y la solución que le da el Estado es suicidarla». «La España de Sánchez es una película de terror», ha zanjado Abascal en sus redes sociales.
