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Sociedad

Los casos de autolesiones en jóvenes se han duplicado en dos décadas

Desde el 2000 se ha observado un aumento promedio del 3,5% anual en las visitas médicas por heridas intencionales

Los casos de autolesiones en jóvenes se han duplicado en dos décadas

Un joven llorando en clase. | Freepik

El número de jóvenes que se autolesionan no deja de crecer. Causarse heridas de forma intencionada ha dejado de ser una práctica aislada y aumenta de forma constante y generalizada, según constata un estudio médico internacional. Los casos se han duplicado desde el año 2000, y las visitas médicas por este motivo crecen un promedio del 3,5% anual, desatando la preocupación en los especialistas en salud mental.

La investigación, publicada esta semana en la revista JAMA Pediatrics, fue llevada a cabo por científicos canadienses y analizó la literatura científica previa de 12 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con datos clínicos de individuos de hasta 24 años, recogidos entre enero de 2000 y diciembre de 2024. El incremento de las conductas autolesivas es más pronunciado entre chicas (3,6%) que entre chicos (1,2%).

«Existe una tendencia prolongada y sostenida de autolesiones. No se trata de un fenómeno pasajero ni localizado en una sola región, sino que está ocurriendo en todas partes y a gran escala», afirma la autora principal, Natasha Saunders, pediatra del Hospital para Niños Enfermos de Toronto. «Tenemos un grave problema con el bienestar de los jóvenes. Es decir, esto es solo la punta del iceberg de la angustia que sufren».

Los datos, basados en registros de visitas a hospitales o consultorios médicos por autolesiones, también incluyen encuestas que indican un aumento anual del 2,5% en el número de personas que reconoce haber incurrido en episodios de autodaño. Aunque el estudio no distingue la autolesión con o sin intenciones suicidas, los investigadores insisten en que ambas situaciones constituyen un problema que necesita atención. «Debemos tratar la autolesión como una prioridad de salud pública en sí misma, y ​​no solo como parte de la prevención del suicidio», apuntó Saunders, citada por la agencia The Canadian Press.

En este sentido, Stephen Lewis, profesor de psicología en la Universidad de Guelph, asegura que es probable que las cifras del estudio subestimen la cantidad real de casos, puesto que el estigma impide que muchas personas busquen atención médica. Según explicó y documenta la agencia de noticias nacional de Canadá, se trata de un problema «increíblemente complejo» en el que pueden influir diversos factores como antecedentes de trauma, acoso escolar o problemas de salud mental. Lewis, que pasó por esta experiencia de joven, indicó que «la autolesión se utiliza para afrontar las dificultades y obtener un alivio emocional temporal del intenso dolor y la angustia emocional».

Aunque muchos individuos lo hacen para reemplazar el dolor emocional por el físico, otros lo usan para expresar odio hacia sí mismos, combatir sentimientos de insensibilidad emocional o con intención suicida. Esta acción es preocupante, además, porque puede ser un factor de riesgo para futuros intentos de acabar con la vida en personas que en un primer momento no tienen ese objetivo. «Tenemos que tomarnos ambos asuntos muy en serio, y tenemos que asegurarnos de que las personas con antecedentes de estos comportamientos cuenten con el apoyo adecuado».

El caso de los españoles

En España, el panorama sobre esta realidad global no es una excepción: las lesiones autoinfligidas y las conductas suicidas representan igualmente un desafío creciente para la salud pública. En concreto, el último Barómetro Juventud, Salud y Bienestar, correspondiente al año 2025, exponía que un 43% de jóvenes afirmaba haber tenido pensamientos de acabar con su vida alguna vez —cabe destacar que un pensamiento suicida no implica una intención—, y un 7,6% de ellos los había experimentado con frecuencia. A pesar de ser unas cifras preocupantes, cabe destacar que son algo menores que las registradas en 2023, cuando la cantidad ascendía al 48,9%.

Respecto a dañarse a sí mismos, por primera vez diferenciadas en el Barómetro de ideas suicidas, a pesar de estar también vinculadas a un malestar emocional interno, se registró que más de un tercio de los jóvenes —el 34,7%— había declarado haberse agredido alguna vez, mientras que un 6,8% lo hacía con frecuencia o de forma continuada. En cuanto a sexos, las mujeres en el país son más proclives a haberlo hecho, aunque, entre quienes lo hacían con regularidad, los hombres presentaban porcentajes ligeramente superiores (18,3% frente a 14,6%).

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